El otro “buen fin”: Una mirada desde el comercio local

Desde hace nueve años, en el 2011, se propuso una nueva forma de incentivar la economía a través de compras que ayudarían, tanto a los compradores como a vendedores; a esa iniciativa se le llamó: El Buen Fin.

Desde esa fecha, cada noviembre se destinan cuatro días para que las empresas y comercios realicen ofertas en la mayoría de sus productos y servicios; el objetivo es que las y los compradores puedan encontrar buenos descuentos y/o ofertas. En este año, producto de la pandemia por coronavirus, los días se extendieron del 9 al 20 de noviembre.

¿Qué es lo que hacen los pequeños comercios locales para aprovechar El Buen Fin? ¿Cómo vivieron las y los compradores esta estrategia comercial en el marco de una economía mermada por la COVID-19?

Por Christian Cantero / @ChristianChMalv

Este año lleno de cambios propiciados por la pandemia generada por la COVID-19, El Buen Fin tuvo modificaciones en la fecha que se lleva a cabo, contemplando 12 días del 9 al 20 de noviembre. Margen que se contempló pensando en las medidas de bioseguridad necesarias para no dispersar los contagios.

Durante el último Buen Fin se registraron ingresos aproximados de poco más de 117 mil millones de pesos y participaron 83 mil establecimientos comerciales; la Cámara Nacional de Comercio ha señalado que desde que se arrancó esta estrategia comercial, las ganancias han crecido en un 193%.

Este año las cosas han sido diferentes. Según un reporte de Puestos de Trabajo Afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social entre marzo y junio de este año, existe una disminución de empleos que suma sólo un poco más de un millón, aproximadamente. Esto impacta, desde luego, el poder adquisitivo de las y los compradores.

En este escenario compuesto por los factores del desempleo y la pandemia, en ZonaDocs hablamos con las y los vendedores locales; así como con las y los compradores de las pequeñas y grandes empresas para saber cómo ha sido su “buen fin”.

Nail Spa: la lucha de Nely

Nely es una joven estilista y manicurista que tiene un pequeño negocio que funciona desde su propia casa; ahí ofrece a sus clientes: aplicación de uñas, pedicura y manicura, aplicación de mascarillas, depilación, etcétera.

Su negocio funciona desde hace un par de años aunque ella tiene dedicándose a esto desde un poco más de seis años. Ella menciona que no tenía conocimiento sobre el registro que se tiene que hacer para pertenecer al Buen Fin, pero que ella ha aplicado descuentos en sus precios para favorecer a su clientela.

Sin embargo, participar como vendedora en el Buen Fin no le funciona como una ganancia que tendría de forma ordinaria, pero le ayuda a atraer más clientes:

“Es una buena oportunidad para hacer publicidad y meter algunos descuentos, en mi caso, me permite darme a conocer con más personas y conseguir mas clientas, pero no me da un mayor ingreso” explicó Nely

Dice que este año el Buen Fin como vendedora sólo le ha permitido recuperar el valor del material invertido, no ha visto realmente muchas ganancias, aunque como compradora si ha podido encontrar materiales más baratos de lo normal.

Muchas ofertas y compradores, pero poco dinero y sana distancia

Algunas compradoras y compradores en la Zona Metropolitana de Guadalajara mencionaron no poder comprar nada en el Buen Fin porque: “les generaría una deuda que no pueden pagar”, “No tienen trabajo y dinero para comprar algo ahorita, aunque lo necesitaran” o, simplemente, “no tienen el dinero suficiente”.

Por otro lado, para las grandes empresas hay concurrencia de personas que alargan filas para entrar a plazas comerciales y establecimientos que ofertan productos en descuento a los compradores, lo cual es todo un riesgo en razón de la actual pandemia de coronavirus que sigue vigente y que, el pasado fin de semana, ya superó en el país el millón de contagios y registra ya más de 98 mil decesos por COVID-19.

En el caso de Jalisco, las medidas de control sanitario terminaron el pasado 13 de noviembre, con lo cual El Buen Fin pudo aprovechar dos medidas nacionales que se implementaron para favorecer esta estrategia comercial: el adelanto de los aguinaldos y el puente que movió el día de descanso del 20 al 16 de noviembre.

Con eso, la movilización social aumentó y cientos de personas se aglomeraron en diversos centros comerciales o negocios de la Zona Metropolitana de Guadalajara. La sana distancia se convirtió en largas filas para ingresas a comercios y/o negocios.

La estimación de la Cámara Nacional de Comercio estima, pese a la crisis y la pandemia, que sus ganancias podrían alcanzar los 118 mil millones de pesos; el impulso lo ha dado las ventas en línea, pues de acuerdo al estudio “Impacto del COVID-19 en Venta Online”, realizado por la Asociación Mexicana de Venta Online, el uso de aplicaciones para hacer compras en línea aumentó un 50% durante este Buen Fin.

No obstante, estas estrategias comerciales no están hechas ni pensadas para favorecer al comercio local, como el de Nely, sino a las grandes tiendas o corporaciones.

En Jalisco, durante la actual contingencia sanitaria, el 30% de las microempresas -como la de Nely- no llegaron al Buen Fin porque tuvieron que cerrar. La recuperación de este sector, de acuerdo al Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, tardará cuatro años.

Largas filas y aglomeración de personas durante El Buen Fin en negocios y comercios del centro de Guadalajara.

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Christian Cantero
Estudié periodismo con resaca de injusticia e intenciones de narrar historias que nos demostraran lo contrario. Escribo sobre la comunidad LGBT+, las protestas sociales y sobre cultura... aunque lo mío lo mío sea el fotoperiodismo, los perritos y los videojuegos.

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