“Teníamos todo el año sin trabajar, lo que queríamos era que nos dejaran vender”: Familias artesanas de artículos navideños

19 noviembre, 2020

A mediados del mes de noviembre, el  Parque Morelos en la ciudad de Guadalajara, alberga un conjunto de puestos que, de generación en generación, desde hace más de 70 años, conforman el tradicional Tianguis Navideño.

La Feria Navideña del Parque Morelos es uno de los 20 tianguis que se dedican a la venta de artículos decorativos para las fiestas decembrinas dentro de la ciudad de Guadalajara. Estos tianguis se instalan por temporada y aunque la mayoría lo hace entre el 14 al 25 de diciembre, el del Parque Morelos permanece abierto al público desde el 7 de noviembre y hasta el 25 de diciembre.

Las siguientes historias y retratos son de artesanas, artesanos y personas trabajadoras que tienen más de 70 años dedicándose a la venta y elaboración de artículos navideños.

Por Christian Cantero / @ChristianChMalv

Entre esferas, foquitos de colores, figuras pequeñitas, moños y demás adornos, desde hace ocho años, Irma y Miguel trabajan con su familia en un par de puestos de la Feria Navideña del Parque Morelos.

Irma dice que ya no cree que las personas vayan a comprar sus adornos navideños como lo hicieron el año pasado. Y es que, con la llegada de la pandemia que ha generado el coronavirus, muchas de sus ventas se han perdido:

“El año pasado esto era el doble de lo que es, para esta hora (casi las siete de la noche) había muchas personas preguntando y comprando, pero es hora y fecha que no ha pasado, y no creo que vaya a pasar”.

Irma hace moños junto con su hermana, los hacen de distintos tamaños, también crean distintas figuras que sirven de adorno para los pinos navideños, arman casitas de madera y otras artesanías que sirven para decorar los hogares de quienes celebran la temporada decembrinas. 

Miguel, está detrás de un montón de figuras de yeso y de barro que están pensadas para armar el nacimiento, puercos, burros, Jesús, María y José, algunos ángeles y heno.

Dice que muchas cosas no subieron de precio, incluso, advierte que “cuando mucho diez pesos por figura”, pero que aunque se hayan mantenido los precios, las personas solo han preguntado por lo más barato:

Bajaron mucho las ventas, eso también pensando que nos cerraron los sábados y los domingos pasados (tras la medida del Botón de Emergencia) después de todo lo que ha pasado, ya nada va a volver a la normalidad (…) antes ni siquiera preguntaban el precio, solo venían y compraban, o se llevaban piezas grandes de hasta 300 o 500 pesos, ahorita buscan los más baratos, la gente no tiene dinero”.

Miguel tiene esperanza en que las ventas suban conforme se acerca la noche de la cena navideña, ya que, los gastos que implica estar en el puesto, con la secretaría de Reglamentos y Permisos, les resulta muy caro y sólo les están dejando pérdidas económicas.

Según las y los vendedores de la Feria Navideña, las medidas sanitarias implementadas, ya se normalizaron y no necesariamente modificaron las reglas de operación del lugar. No obstante, aseguran, las autoridades fueron muy duras con las fechas y los pagos para obtener un permiso para laborar en el puesto.

De acuerdo con sus testimonios, un espacio de aproximadamente dos metros, cuesta más de dos mil pesos mexicanos. Algunos puestos, por ejemplo, llegan a los cuatro metros y tienen que pagar dos permisos que superan, en conjunto, los 4 mil pesos.

“Desde hace años vendemos aquí, hace añales que mi papá se iba a la Merced, en la Ciudad de México y en un mercado de Sonoro, desde ahí comenzó. Aquí trabajan varios parientes míos, mi hermano se dedica a hacer las piezas de zoológico para el nacimiento, él ganó algunos premios por piezas de artesanía en concursos de la cerámica, esto ya viene de familia”, relata Cecilia Anguiano, vendedora y artesana de piezas para el nacimiento navideño.

Ella dice que el negocio se ha visto afectado de una manera muy notable para la mayoría de las y los vendedores, también mencionó que las cuotas de permisos y reglamentos los pusieron económicamente en una mala situación:

“Vendas o no vendas es algo que tu tienes que pagar, los costos de los permisos son muy altos, te cobran por cada espacio y yo tengo dos espacios, terminamos pagando 3 veces (día de muertos, la feria de cartón y la temporada navideña) un aproximado de 13 mil 200 pesos” explicó.

Considera que muchas personas no asisten porque estuvieron en la incertidumbre de no saber si podrían laborar o estarían con los locales cerrados:

“ni nosotros sabíamos, menos las personas que venían a comprar, por eso hay muy pocas personas”.

En su familia, sus hermanas y hermanos se dedican a lo mismo “aunque con diferentes estilos” menciona Cecilia de forma alegre. En el negocio iniciado por su padre, tienen más de 70 años “siempre nos dedicamos a esto, si caminas más adelante, te vas a encontrar con mis demás parientes”, advirtió.

Verónica tiene más de 20 años trabajando en los tianguis navideños, año con año trabajan en la Feria del Cartón y en la Feria Navideña. Según narra, su abuelo, -padre de Cecilia- inició el negocio hace 70 años. 

Ella también notó la ausencia de las personas, dice que la economía está detenida, que las personas no salen por la pandemia y eso le preocupa.

“Es complicado, ya no podíamos poner un pero a reglamentos y permisos, teníamos todo el año sin trabajar, lo que queríamos era eso, que nos dejaran vender, y pagamos lo que se tenía que pagar, solo esperamos que se puedan lograr algunas ventas”.

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Christian Cantero

Estudié periodismo con resaca de injusticia e intenciones de narrar historias que nos demostraran lo contrario. Escribo sobre la comunidad LGBT+, las protestas sociales y sobre cultura... aunque lo mío lo mío sea el fotoperiodismo, los perritos y los videojuegos.

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