¿Es “buena” la cobertura informativa de la pandemia?

21 noviembre, 2020

Columna AMEDI Jalisco

Por Frida V. Rodelo / @frrodelo

Como todos sabemos, las epidemias desencadenan la necesidad urgente de comunicación efectiva para que las personas tomen decisiones de estilo de vida, consumo y votación informadas; para que minimicen la ansiedad innecesaria; y para asegurar que los recursos se enfocan en los riesgos de mayor magnitud.

Sin embargo, el avance del conocimiento biomédico y el aumento de los medios de comunicación lamentablemente no garantizan que el público tenga un mejor conocimiento sobre los asuntos de salud. Todos nos hemos cerciorado de que hay una gran difusión de información falsa o errónea sobre el Covid-19.

Por estas razones, resulta relevante conocer cómo desempeñan los medios su labor de informar sobre la pandemia. Es con este propósito que se han realizado mediciones de las coberturas informativas sobre el Covid-19 en el mundo. 

Una de estas mediciones formó parte de un estudio financiado por Conacyt en el que realizamos un análisis de contenido de piezas informativas sobre el Covid-19 publicadas en medios de alcance nacional en México en una muestra representativa del mes de mayo de 2020. En esta investigación fueron incluidos los periódicos El Universal, Reforma, Milenio, La Jornada y Excélsior; y los telenoticiarios de Televisa, TV Azteca e Imagen TV.

¿Qué obtuvimos? La cobertura informativa sobre la pandemia de Covid-19 en los periódicos y telenoticiarios mexicanos de alcance nacional fue abundante. Sin embargo, el análisis preliminar de los resultados demuestra que, aunque variados, en los contenidos no predominaron los tipos de información que desde la perspectiva de la comunicación efectiva de riesgos sanitarios se han considerado clave y, por el contrario, se enfatizaron abordajes centrados en el mundo de la política, así como episódicos e individualistas.

Pero vayamos por partes:

¿Por qué digo que hubo un énfasis en política? Porque en las notas sobre Covid-19 predominaron los temas políticos y los encuadres informativos donde se atribuye una responsabilidad o en donde se lee la pandemia en clave política. Se recurrió a la tendencia de interpretar y encuadrar los asuntos desde la política —esto es, enfatizando los procesos de estrategia y negociación conducidos por actores políticos—, más que desde las preocupaciones ciudadanas y desde las necesidades comunicativas imperantes —en este caso, las relacionadas con la crisis sanitaria.

Los temas políticos (por ejemplo, la gestión política y el regreso a la normalidad) podrían explicarse por el mes del análisis —mayo de 2020, cuando las personas ya tenían nociones básicas sobre el coronavirus—. Sin embargo, también pueden explicarse en los procesos de polarización ideológica y de politización de los medios, los cuales no son nuevos en México, sino que han estado gestándose desde hace algunos lustros [https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/alejandro-moreno/polarizacion-presidencial].

¿A qué me refiero cuando digo que hubo un énfasis en lo episódico e individualista? En la cobertura del Covid-19 encontramos una alta proporción de piezas que personalizan, que son sensacionalistas o que apelan a las emociones, estilos que en vez de disminuir aumentaron en comparación con mediciones del periodismo realizadas en contextos sin pandemia [https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/1464884916657509]. 

Finalmente, ¿por qué digo que no predominaron los tipos de información que desde la perspectiva de la comunicación efectiva de riesgos sanitarios se han considerado clave? Lo digo porque quedó en segundo plano la información que hace posible la autoeficacia de las personas: información sobre cómo prevenir la infección, cómo tratarla, grupos de riesgo, avances científicos, etc., la cual hace posible que las personas tomen medidas preventivas.

Por otra parte, aparecieron en las notas muchos actores de la sociedad civil (incluso muchas notas con voces ciudadanas o voces de personalidades como deportistas y líderes). Actores que juntos superaron a los actores provenientes de la sociedad política —representantes de los gobiernos en sus distintos niveles y poderes.

Sin embargo, en esta variedad de fuentes paradójicamente no destacaran las voces de las autoridades de salud pública que manejan directamente la crisis, ni las voces de expertas y expertos en salud pública y personas de la academia, las cuales suelen ser las fuentes dominantes en las coberturas de crisis sanitarias, sobre todo durante sus etapas iniciales.

En esta cobertura tampoco fueron representadas adecuadamente las mujeres: la cobertura de Covid-19 reprodujo el patrón de subrepresentación de las mujeres observado en la cobertura informativa en general a nivel mundial, así como en la cobertura de la pandemia en otros países [https://www.iwmf.org/women-in-covid19-news].

En resumen, la cobertura inicial del Covid-19 en medios mexicanos fue, para variar, más política que científica. ¿Será el signo de los tiempos?

Los resultados completos de este estudio serán publicados a inicios del año próximo en un libro coordinado por el Dr. Carlos Muñiz Muriel bajo el sello Tirant Lo Blanch.

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