“A las mujeres no se nos puede separar de nuestro cuerpo” escritoras conversan sobre “habitar” sus personajes literarios

30 noviembre, 2020

El marco de Feria Internacional del Libro (FIL) Literatura 2020 y desde la virtualidad, se llevó a cabo el conversatorio: El cuerpo como territorio literario. En este espacio, las escritoras Camila Sosa Villada originaria de Argentina y Liliana Blum de México, reflexionaron sobre sus novelas y cómo ha sido habitar desde ellas y sus cuerpos la literatura que narran.

Por Leslie Zepeda / @Lesszep2

Ilustración: Ilustradoras feministas Código Nuevo

Camila Sosa Villada es una comunicadora y escritora originaria de Argentina. Su último libro, titulado Las Malas, cuenta, como mujer travesti, las formas de ser, existir y sentir en un cuerpo que sistemáticamente ha sido agredido por la sociedad. Justamente, estas historias, que han llegado a ella mediante sus compañeras travestis en Argentina, son las que ha narrado en sus libros, para hablar de lo que ella misma vivía: un cuerpo en búsqueda de identidad.

Así fue como entre conversaciones y estadías en un parque, Camila pudo observar a las mujeres travestis que se prostituían; ella podía verles huir de la policía, a veces las veía rodar rápidamente debajo de un árbol, trepar otro con agilidad o correr a través de una avenida de diez carriles, esquivando cada automóvil, todo con tal de no ser arrestadas. Estas maneras de moverse, para la escritora representaron “transformaciones animales”, por lo que, en sus novelas, las llevó a transmutar en aves y lobas, con talento y habilidades físicas extraordinarias.

Por su parte, Liliana Blum, escritora mexicana desde hace casi 20 años, habló sobre cómo sus historias también son protagonizadas por mujeres y relatan las distintas formas físicas de éstas y la diversidad de sus cuerpos. Por ejemplo: de una mujer enana, una mujer con obesidad mórbida y una mujer con el rostro desfigurado. Continuamente, reflexiona sobre el significado de la belleza en las mujeres y la forma en la que se les ha negado tener atributos más allá de los estándares de lo “bello”. Esto lo cuenta desde su último libro: Cara de liebre.

Y es que, la belleza ha sido un tema recurrente de manera implícita en los libros de Liliana Blum. No hay una definición exacta sobre un estándar de belleza para sus personajes, pero sí admite que existen y limitan la identidad de cada cuerpo que habitan sus protagonistas:

“Las mujeres de mis novelas, y yo misma, siempre estamos en pugna. A las mujeres no se nos puede separar de nuestro cuerpo, es decir, esta es la única manera en la que se nos juzga. Lo más pesado es cuando el cuerpo envejece, las mujeres que pasan de cierta edad nos volvemos invisibles.”

Ambas escritoras han llevado a sus novelas las realidades de distintas mujeres que habitan cuerpos fuera de lo normado por la mayoría.

En el caso de Camila Sosa, narra los cuerpos de personas travesti que han definido su belleza, muchas veces, por los clientes que compraban por unas horas su compañía y quienes definían los parámetros bajo los que ellas debían anhelar la idea y forma de la belleza. Además, ellas vivían y trabajaban para hacer las modificaciones necesarias para la deseabilidad de los hombres.

“Los que dictaban qué tipo de cuerpo teníamos las travestis eran los clientes”, recuerda la escritora.

A diferencia de la narración de Camila, en la de Liliana Blum, además de describir las formas físicas, igualmente trata de profundizar en las mentes de sus protagonistas. Esto para contar qué pasa por su mente ante el rechazo generalizado por habitar un cuerpo no aceptado:

“Al menos mis personajes siempre se enfrentan a esto: juventud, belleza y delgadez. Estas mujeres que se salen tanto de las expectativas sociales de este tiempo y lugar la pasan mal. La belleza es algo tan subjetivo, pero a la vez tan concreto”, expresa.

Para finalizar la charla, una de las asistentes preguntó: ¿cómo se cuidan al momento de escribir situaciones dolorosas y violentas en sus textos? Ambas coincidieron en que cuidarse pasa a segundo plano cuando escriben sus historias.

Camila Sosa opinó: “Ay no, yo no me cuido de esas cosas, soy muy desastrosa para eso. Tampoco me preocupo porque se escribe con el cuerpo y para eso está entrenado, para esos embates que a veces da la escritura”.

Liliana Blum continuó con la idea: “Siempre lo digo, si el dolor es como un demonio, a la hora de escribir lo paso al libro y ya no es mío, es de quien lo lee. Para mí es catártico”.

***

El próximo miércoles 2 de diciembre a las 17:00 horas se otorgará el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz a Camila Sosa Villada por su novela Las malas. La entrega se podrá ver a través de las redes sociales de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

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