“Libres e iguales” por hogares y espacios seguros para la comunidad LGBTTTIQ+

En 2018, la Encuesta sobre Discriminación por motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género (ENDOSIG) expuso que seis de cada diez personas recibieron agresiones verbales por parte de su familia al exponer su orientación sexual y/o identidad de género. Ante esta situación, en México y el mundo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó la campaña Libres e Iguales para combatir el estigma y la discriminación que vive la comunidad LGBTTTIQ+ dentro de sus hogares.

Por Leslie Zepeda / @lesszep2

“Libres e iguales” es una campaña que visibiliza los derechos de las personas pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQ+, surgió en 2013 en la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y ha sido promovida en casi 30 países del mundo.

Durante estos siete años, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha sumado a la difusión de la iniciativa campañas secundarias para conocer las necesidades específicas de cada sector de la comunidad, tales como: Celebra la visibilidad trans; Por qué luchamos; El precio de la exclusión; Celebremos el amor; Soy trans, tengo derechos; Rompe el silencio; entre otras.

Bajo el lema: “todas las personas merecen un hogar donde se sientan seguras y queridas”, la campaña busca exponer las dificultades a las que se enfrenta la población joven que se reconoce como parte de la comunidad LGBTTTIQ+, tales como: discriminación, estigmatización y homofobia.

“La causa suele ser el rechazo y los abusos de sus propias familias y comunidades. Por su edad y su dependencia de las redes familiares y comunitarias, el abandono del hogar inicia un círculo vicioso que hace a estas personas vulnerables a una mayor discriminación y violencia” manifiesta la ONU a través de la campaña.

Además del sinhogarismo, la ONU reconoce su preocupación sobre las consecuencias y riesgos que se derivan de éste; y es que, no tener un hogar, no sólo se refiere a carecer de un espacio físico que habitar, sino, a no tener una familia o un entorno familiar seguro. Su ausencia, puede llevar a la juventud y a la niñez a tener problemas de salud mental y física, incluso, a ser víctimas de violencia sexual.

“Vivir sin hogar puede conducir a la pobreza, a problemas de salud física y mental, al abuso sexual y a la violencia física, y todo ello dificulta aún más la búsqueda de un nuevo hogar”.

Asimismo, recalcan que la discriminación que viven las personas de la comunidad diversa también puede ser incitada por otras razones como el género, la identidad, discapacidad u otras. Por ejemplo, mencionan que: “Las personas jóvenes afroamericanas tienen un 83 % más de probabilidades que los jóvenes blancos de quedarse sin hogar”.

Los hogares mexicanos tampoco son seguros

En un informe realizado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ), durante 2018, en el estado 42.2% de las personas pertenecientes a la población LGBTTTIQ+ reconocieron haber sido discriminadas y/o maltratadas en un ámbito familiar. Incluso, el 14% de las y los encuestados mencionaron que en algún momento fueron agredidos por algún familiar. Los datos anteriores fueron obtenidos mediante encuestas realizadas en el marco de la marcha Guadalajara Pride.

“Resulta menester pensar en maneras de reducir la violencia y la discriminación homofóbica en el espacio familiar y escolar desde edades muy tempranas. En estos espacios se construyen discursos que forman parte de procesos de enculturación y socialización donde se reproduce el binario del género y de la sexualidad y se interiorizan en identidades y cuerpos individuales”, reconocen Ignacio Lozano y Fernando Salinas, psicólogos sociales, en su investigación “Conociendo nuestra diversidad”, respecto a la importancia de los hogares libres de violencia para la comunidad.

La prevención es un paso fundamental para evitar actos crímenes de odio

Un informe realizado en 2020 por el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra Personas LGBT; basado diez estados de la república, incluido Jalisco, evidenció que el 38.52% (62 personas) de los crímenes de odio cometidos en estos estados sucedieron en la casa de la víctima y fueron cometidos por familiares, pareja o amistades.

Por último, durante la pandemia, en su resolución “Pandemia y Derechos Humanos en las Américas” la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recomendó a sus 24 países miembros, los siguientes puntos para comunidades vulnerables durante el encierro causado por la COVID-19:

“Adoptar o fortalecer protocolos de atención en salud y sistema de denuncias para las personas LGBTI –incluyendo niños, niñas y adolescentes– que tomen en cuenta el prejuicio, la discriminación y la violencia en sus hogares en el contexto de distanciamiento social o cuarentena”.

Sin embargo, hasta el momento el Gobierno mexicano no ha tomado medidas de protección; su implementación ha corrido por cuenta de las organizaciones civiles, quienes apoyan y contabilizan esta problemática.

Todas y todos podemos actuar

Desde “Todas las personas merecen un hogar donde se sientan seguras y queridas”, la ONU insta a los distintos gobiernos a la prevención e intervención temprana, mediante estrategias de orientación a las familias, conexión de las y los jóvenes con sistemas de apoyo por medio de grupos afines, e incluso, a ofrecer una casa temporal para las personas que no estén seguras en sus hogares.

Es importante señala que, dentro de las responsabilidades que también conciernen a los gobiernos, se encuentran:

  • La eliminación de leyes y políticas que vulneren los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+.
  • La investigación de cualquier acto de violencia en contra de la comunidad.
  • Fomentar en escuelas y otros ámbitos información que coadyuve a la prevención de la discriminación.
  • Asegurar, en todo momento, que el colectivo LGBTIQ+, incluidos sus miembros jóvenes, tengan acceso a una vivienda adecuada, segura y asequible y hacer que se recopilen datos al respecto.

Por otro lado, solicitan el apoyo de la sociedad civil de dos formas:

  1. A través de la empatía y la información, lo que significa conocer esta problemática para así tratarla. Recomiendan al respecto, generar acciones de incidencia con toda la población, así como, participar en programas de apoyo. Y si es posible, provean de donativos a albergues donde se refugian a las personas sin hogar por el rechazo de su familia.

  1. A través del conocimiento, ya que el principal objetivo de la campaña Libres e iguales es visibilizar las distintas problemáticas de la comunidad. Invitan a compartir el material que realizan desde sus distintas campañas. Quienes estén interesadas pueden registrarse con su nombre y correo electrónico para recibir los distintos productos que producen. Incluso, es posible hacer una aportación económica para que la ONU siga trabajando en pro de la comunidad.

Campañas para la defensa de la comunidad

Hasta ahora, la labor de incidencia que ha tenido la campaña ha sido en países del continente americano; por ejemplo, en 2014, Libres e iguales llegó a México; sin embargo, reconocen que ha sido necesario el involucramiento de otras instituciones para desarrollar sus actividades. En el caso de la Ciudad de México, contaron con el apoyo del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México, el Sistema de Transporte Colectivo Metro, la ONG Foro Jóvenes con Liderazgo y la Embajada de los Países Bajos.

En la mayoría de los países donde la campaña se extiende, la ONU busca erradicar la discriminación y las vulnerabilidades que genera; lo han hecho a través de videos y materiales informativos como folletos, memes, gifs y más, que se difunden a través de las redes sociales, medios nacionales e internacionales, así como, por líderes políticos, religiosos y sociales. Durante estos siete años, la campaña Libres e iguales ha promovido: 13 videos originales; 63 postales; y dos hojas informativas en todos los idiomas, además de contenidos que han tenido un alcance de más de 1,500 millones de personas en el mundo.

Finalmente, para la Organización de las Naciones Unidas ha sido importante el desarrollo de estas campañas porque consideran que los efectos de las múltiples formas de violencia que viven las y los miembros de esta comunidad, afectan la vida de las personas en todos sus ámbitos:

“En muchos casos, la falta de protección jurídica adecuada, junto con las actitudes hostiles de la población, llevan a una discriminación generalizada contra las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales, que se manifiesta en el despido de trabajadores, el acoso de estudiantes y su expulsión de los centros de enseñanza y la denegación de servicios de salud esenciales.”

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Leslie Zepeda
Periodista y fotógrafa feminista. Forma parte de CUCiénega Fem.

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