11 años sin Oscar Antonio López Enamorado, migrante hondureño desaparecido en Jalisco

19 enero, 2021

“Han pasado once años y sigo sin conocer la verdad, sin saber dónde está mi hijo”, afirmó en rueda de prensa este martes 19 de enero, Ana Enamorado, en el décimo primer aniversario de la desaparición de Oscar Antonio López Enamorado, su hijo.

Tras aquel 19 de enero de 2010, Ana Enamorado, madre centroamericana e integrante del Movimiento Migrante Mesoamericano, ha buscado sin reparos, sin demora, sin miedo, el último rastro y el paradero de su amado muchacho; sin embargo, el Estado Mexicano ha sido incapaz de ofrecerle certezas que le permitan calmar el dolor de su ausencia.

Más de 4 mil hojas en un expediente, tres líneas de investigación con poco sustento, desechadas o a las que simplemente no se les ha dado seguimiento, son algunas de las tantas negligencias, omisiones y demoras a las que se ha enfrentado esta valiente mujer. Y es que, a decir de sus acompañantes legales, el caso de Oscar, lamentablemente emblemático “muestra el desdén” del Estado Mexicano hacia la población migrante y la ineficacia del sistema de procuración de justicia y búsqueda de personas desaparecidas.

Por Dalia Souza / @DaliaSouzal

Oscar Antonio López Enamorado se comunicó por última vez con su madre un día 19 de enero, pero del año 2010, cuando se encontraba en el poblado de El Carrizo en San Sebastián del Oeste, Jalisco. Había salido de su natal Honduras en el año 2008, huyendo de la violencia desbordada que azota todavía a su país. Lo logró, sin embargo, un grupo de hombres que conoció ya establecido en el norte, le invitaron a que viajara a México con la promesa de “trabajar”.

Eso es lo único que Ana sabe de su Oscar, que permaneció en la casa de estos sujetos durante todo el año 2009. Lo que sucedió después es historia desconocida o, por lo menos, así lo argumentan las autoridades federales y estatales, quienes entre escusas y malas prácticas han “buscado” a Oscar con escasa voluntad, entre papeles y oficios.

En el marco del décimo primer aniversario de su desaparición, Ana dice que no está dispuesta a vivir otro año más sin su amado hijo, no quiere que se sume un nuevo 19 de enero sin tenerlo cerca, sin saber dónde está. Por ello, acompañada de organizaciones de la sociedad civil en México, en Jalisco y en Europa compartió en rueda de prensa este martes, los avances que ella y sólo ella ha logrado obtener a base de esfuerzos conjuntos con personas solidarias, largas jornadas de trabajo, de insistencia y pugna pública, pues como dice, el Gobierno Mexicano sabe que no se detendrá hasta encontrarlo.

En este espacio, Sandino Rivera, abogado a cargo del caso, expuso que, a lo largo de esta década, ni la Fiscalía General de la República -quien tiene competencia por tratarse de un delito cometido en contra de la población migrante-, ni la Fiscalía del Estado de Jalisco habían entregado a copias del expediente de investigación a Ana Enamorado, alegando que “la víctima podía poner en riesgo la investigación”. Un argumento “ridículo” y alejado de todos los estándares internacionales en materia de derechos humanos, ya que el acceso a la información es un derecho de todas las víctimas, advirtió.

Tras este primer obstáculo, reconoció, tuvieron que interponer un amparo, que luego de cuatro meses surtió efecto. La autoridad cedió las copias del expediente, mismas que les permitieron corroborar algo que ya sospechaban: en 10 años, ni la autoridad federal, ni la local en Jalisco, habían hecho una diligencia en campo para buscar con vida a Oscar.

Mientras tanto, identificaron al menos tres líneas de investigación, algunas de ellas, sentenció, sin lógica o con poco sustento, incluso, sobre las cuales “no se ha explorado más allá por falta de voluntad política”.  

La primera de éstas tiene que ver con la cremación de un cuerpo en el año 2013 por el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF). En aquel momento, el área de desaparecidos de la Fiscalía del Estado de Jalisco quiso entregar a Ana las cenizas de una persona, sin antes corroborar genéticamente el parentesco. Y es que, como lo ha denunciado el periodista Darwin Franco, en el reportaje Jalisco: Desaparecer hasta volverse cenizas, así como, el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo en un informe sobre el caso, el IJCF cremó a mil 559 cuerpos no identificados, de los cuales existe muy poca información que permita conocer su identidad.

Esta línea, asegura el abogado, “es casi imposible saber con certeza que esas cenizas son de Oscar, pues no hay una muestra de ADN y el cuerpo fue cremado”.

La segunda habla sobre la localización de cuerpos calcinados en diciembre de 2009 en el poblado de El Carrizo en San Sebastián del Oeste, Jalisco. Al respecto, destaca el abogado, “es una línea de investigación ilógica, porque Oscar habló por teléfono con Ana mes y medio después de esta fecha”, es decir, Ana escuchó a Oscar en enero de 2010, un mes después de la fecha que argumentan las autoridades.

La última línea, sugiere que alguien envió un mensaje de texto a una persona conocida de Ana, donde mencionaba que tenía información sobre quienes estaban involucrados con la desaparición de Oscar. No obstante, aunque la línea de investigación sigue vigente, “la FGR no ha querido investigar más allá sobre quiénes son los dueños de esas líneas telefónicas y tampoco se les ha entrevistado” precisó Sandino Rivera.  

Por ahora, también permanecen vigente un amparo penal en espera de la resolución de un juez que busca que la autoridad competente ordene “una reparación integral del daño que incluya todos los elementos necesarios para encontrar a Oscar”.  

Reconociendo el trabajo que Ana Enamorado ha realizado de manera independiente con sus abogados y organizaciones de la sociedad civil, informaron sobre las labores de búsqueda en campo que, durante los pasados meses de septiembre, noviembre y diciembre de 2020, se estuvieron llevando a cabo en los municipios de Puerto Vallarta y San Sebastián del Oeste:

“Se han realizado dos diligencias de búsqueda en vida de Oscar en Puerto Vallarta, en pueblos aledaños y en El Carrizo, lugar donde vivió Oscar durante el 2009, nosotros esperamos que se pueda determinar la suerte y paradero de Oscar con las acciones de diligencias, pero hemos exigido a las Fiscalías que realicen todo lo que tengan que hacer para buscarlos”.

Y es que, estas jornadas de búsqueda en vida son históricas, pues si bien, las autoridades federales y locales habían argumentado que no contaban con los elementos para “entrar al lugar” donde había sido visto por última vez Oscar, debido a la peligrosidad de la zona, gracias a las últimas diligencias organizadas por la Comisión Nacional de Búsqueda, la Comisión Estatal de Búsqueda de Jalisco y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, fue posible ingresar y tener pistas sobre el paradero del joven migrante:

“En la última diligencia que se realizó por parte de la Comisión Nacional de Búsqueda y la Comisión Estatal de Búsqueda de Jalisco se puedo entrar a esta comunidad y Ana se pudo entrevistar con testigos y personas que estuvieron viviendo con Oscar”.

Fotografía Paula Mónaco

Sin embargo, los eternos ausentes, preciso en su comunicado Ana Enamorado, siguen siendo la Fiscalía General de la República, la Unidad de Delitos para las Personas Migrantes, la Fiscalía del Estado de Jalisco y, por supuesto, el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, quien no ha respondido ante ninguna autoridad sobre su responsabilidad en la cremación de cuerpos sin identificar.

En esta rueda de prensa, personas aliadas y acompañantes en el proceso de búsqueda de esta madre incansable, compartieron algunas reflexiones y vivencias en el camino que han emprendido a su lado.

Paula Mónaco, periodista, aseguró en su participación que, “si el Estado Mexicano hoy busca a Oscar, es producto del trabajo que ha hecho Ana”. May-ek del colectivo Huellas de la Memoria, aseguró por su parte, que Ana Enamorado “encarna y hace presente la búsqueda de miles de personas migrantes en México”.

Y es que, las huellas de esta mujer buscadora fueron las primeras en ser colocadas en el memorial que permanece en un muro frente a la Fiscalía General de la República desde el mes de enero de 2020, en la Ciudad de México. Estas mismas Huellas de la Memoria, fueron colocadas a las afueras de la Fiscalía Especial en Personas Desaparecidas del Estado de Jalisco, sin embargo, fueron retiradas.

Finalmente, en la coyuntura de este décimo primer aniversario, Ana reiteró que no se detendrá hasta encontrar a Oscar y hasta que se sancione a los responsables, incluso, cuando estos sean las propias autoridades.

“Si la misma autoridad es culpable de la desaparición de Oscar, ellos tendrán que pagar. Porque yo no voy a descansar y mi hijo tiene que regresar”.

Comparte

0 comentarios

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Dalia Souza

Periodista apasionada de la radio, comprometida con quienes resisten en la exigencia de verdad, memoria y justicia. Creo que el periodismo es una herramienta para construir paz y cambio social.

Quizás también te interese leer