¿Por qué los homosexuales antes de amar, aprendimos a mentir?: Un reconocimiento a los avances LGBTTTIQ+ en 2020

23 enero, 2021

Columna MAROMA

Por Sergio Antonio Farias Muchos, integrante de Maroma: Observatorio de Niñez y Juventud 

“¿Por qué los homosexuales antes de amar, aprendimos a mentir?”, con esta frase termina la obra de teatro Tom en la granja, puesta en escena que en su tema central problematiza las dificultades que puede tener un joven al hablar abiertamente de su orientación sexual con su familia y su entorno. 

Dejando de lado los asuntos con respecto a la trama y la escena, y retomando el enunciado que pongo al inicio—frase que se me hace muy fuerte y certera—no pienso en más que en la realidad que encierra, ya que de alguna manera muestra una verdad: antes de poder decir quiénes somos, hay que ocultarlo por obligación social, esconderlo como la desdicha, pero, ¿por qué habría que ocultar lo que uno siente? 

En las voces de la gente se puede escuchar que hay más garantías de libertad, que ya existe más respeto e inclusión hacia la comunidad LGBTTTIQ+, y es cierto que se han hecho avances a lo largo de la historia gracias a los activismos, pero eso no quita la existencia de los ejercicios que siguen legitimando el odio hacia la diversidad sexual, y que aún es mucha la gente que de manera directa e indirecta ejerce la violencia, y por tanto eso nos indique que la lucha tiene que seguir en pie.

A propósito de esta lucha, el 2020 fue un año que trajo grandes logros a la comunidad LGBTTTIQ+, que a pesar de no poder realizar el pride como comúnmente se hacía en años pasados, se dieron avances muy significativos en la esfera política. 

En primera instancia tenemos la tipificación como delito de los Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género (ECOSIG)  en Ciudad de México, que después pasó a ser realidad en el Estado de México, siendo las primeras dos entidades en lograr dicho avance. En tanto, el matrimonio igualitario que ya era una realidad en Ciudad de México desde 2010 y con el paso de la década comenzó a ser posible en más Estados de República Mexicana, en 2020, Puebla y Tlaxcala se unieron al listado, sumando 22 Estados de los 32 en México que aprueban la unión entre parejas del mismo sexo. 

En cuanto a la Ley de Identidad de Género, en 2020 se aprobó en Sonora y Quintana Roo, siendo así 12 Estados de la República Mexicana en aprobar que las personas Trans puedan ser reconocidas ante el Estado por su identidad de género. Mientras tanto, Jalisco dio el paso siendo el primer Estado en reconocer el derecho a la identidad de género en las infancias trans. 

Por otro lado también proliferaron proyectos autogestivos por parte de grupos de activistas que respondieron a las necesidades de la comunidad. Un ejemplo son los refugios  LGBTTTIQ+ que por los desajustes sociales, económicos y políticos que causó la pandemia, tuvieron una movilidad que favoreció a las personas sin hogar. Entre los refugios se encuentran Casa Frida que brinda un hogar temporal a personas de la diversidad sexual, Casa Hogar Paola Buenrostro para personas trans, Casa de día Vida Alegre que apoya a adultos mayores, Casa La Banda que ayuda a la gente  que emprenden migraciones. Todas estas casas orientan su asistencia a personas LGBTTTIQ+ ubicadas en Ciudad de México. 

De tal manera se puede observar un entramado de logros que dan la pauta a seguir abogando por la obtención derechos que cubran las necesidades de las personas de la diversidad sexual, y así mismo, se defienda la dignidad de los cuerpos y de las vidas que se invisibilizan. 

Al principio puse la frase “¿Por qué los homosexuales antes de amar, aprendimos a mentir?” y mi intención al hacer esta relación entre el enunciado y los progresos adquiridos, es ver más allá de las expresiones afectivas entre individuos como la única necesidad o derecho, pues creo que al final de cuentas la frase pretende expresar—o al menos así lo entiendo yo—todo lo que un sujeto calla por no tener un respaldo fuera de sí mismo, y que por tanto, antes de amar, vivir, decidir y ser, hay que mentir. 

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