“Orquesta Lomas del Paraíso”: un espacio de formación musical y comunitaria para niñas y niños en Guadalajara

Cerca de cinco mil niñas y niños han formado parte de la “Orquesta Lomas del Paraíso”, la cual forma parte del Sistema Jalisco es Música. Este año están por cumplir 13 años y, desde su inauguración, han creado un espacio comunitario para el bienestar para todas y todos los menores de edad.

A partir de la pandemia han tenido que adaptarse a enseñar música desde la virtualidad; sin embargo, hay quienes han tenido que dejar la orquesta y, lamentablemente, son cerca de 43 alumnas y alumnos que han dejado de recibir su formación musical.

Por Leslie Zepeda / @lessep2

Fotografías: Sistema Jalisco es Música

Orquesta Lomas del Paraíso es una orquesta sinfónica que, desde julio de 2009, abrió sus puertas para las niñas, niños y jóvenes de entre 7 a 17 años de edad, que estén interesados en aprender algún instrumento orquestal.

Uno de sus principales objetivos, desde entonces, ha sido reestructurar el tejido social por medio de la música usando como herramienta de trabajo: la formación musical. Actualmente, reciben alumnas y alumnos de diferentes colonias como: Lomas del Paraíso, Huentitán, Huentitán El Bajo y Huentitán El Alto en Guadalajara, Jalisco.

Este proyecto fue impulsado por el Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM), el cual es un programa de agrupaciones comunitarias que operan, además de Jalisco, en nueve estados más de la República Mexicana y cuya propuesta consiste en:

“formar un movimiento de SISTEMAS de agrupaciones musicales comunitarias a nivel regional, estatal o local que sean autogestivos y se encuentren bajo la rectoría artística y metodológica del SNFM.”

Desde el trabajo que realizan esperan fomentar el trabajo en equipo, como lo menciona Imuris Ulloa, Coordinadora Académica y Operativa, quien además es música y maestra de los instrumentos de viento; para ella, una orquesta funciona desde la colectividad:

Hay cosas que la música permite como crear conciencia en los chicos, que somos una comunidad y la música nos permite hacer esto. Es una herramienta increíble y el plus de este proyecto es, agrupaciones musicales comunitarias en las que tenemos actividades sociales.”

Aidee Patrón, Coordinadora de Trabajo Social Comunitario, comenta que como segundo objetivo se han propuesto el impulso del trabajo comunitario. Ella se ha encargado de generar proyectos que conecten a las madres y padres con problemáticas actuales, pues, además de la música, también realizan actividades comunitarias como la plantación de árboles y la creación de una Escuela para padres también dirigida por Aidee Patrón.

Enseñar música desde una pantalla

Entre marzo, bajo un modelo de educación estructurado por el Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM) tuvieron que cambiar sus clases a un formato virtual por el inicio de la pandemia.

Al principio, trabajaron a prueba y error, porque -como Aidee Patrón y Imuris Ulloa lo afirman- es muy complicado dar clases, específicamente de música, de manera remota.

Cada integrante ha tenido que aportar, desde su creatividad, las mejores formas de continuar con las clases para mantener la atención de todas y todos los niños.

Comenzaron generando materiales audiovisuales, talleres, conferencias o cualquier actividad que expusiera los ejes temáticos para generar participación y coordinación dentro de esta comunidad.

Impartir clases de música, a través de videollamada, ha implicado un desafío para todos los integrantes de la orquesta, sobre todo para las maestras y maestros, así como para sus alumnas y alumnos, por ejemplo: las fallas técnicas impiden la definición clara de los sonidos, el retraso de los tiempos por la transmisión de las llamadas y, mayoritariamente, lo que más afecta es que que no pueden tocar juntas y juntos como normalmente se necesita en una orquesta.

Imuris Ulloa también menciona que la atención de las niñas y niños no es la misma. Al tener que tocar por su cuenta, están en realidad alejados, no pueden mantener el mismo interés así que se terminan aburriendo:

“Hay niños de siete años que no puedes mantenerlos atentos porque antes sus clases de instrumento eran de dos horas y con el cambio hasta media hora nos parece mucho porque no aguantan. No escuchan y entonces tienes que repetir una indicación varias veces.”

Por otro lado, tuvieron casos de madres que tuvieron que llevar a sus hijas e hijos a las estaciones del Macrobús por falta de Internet en sus hogares y ahí, con sus instrumentos, tomar las clases de música. Ante estas dificultades no duraron más de dos meses.

Pronto decidieron dejar de tomar las clases. Esto representó una disminución en la participación de niñas y niños en la orquesta. Antes de la pandemia acudían 133 alumnas y alumnos, lo que disminuyó hasta 90.

Han sido muy diversos los casos por los que no han podido continuar; por ello determinaron disminuir sus horas de clases. Después de notar el incremento de actividades y responsabilidades que las niñas y niños debían cumplir con la escuela de educación básica en casa, entonces, prefirieron recortar las horas de clases musicales a media hora cuando normalmente eran de dos horas.

La Coordinadora de Trabajo Social Comunitario, Aidee Patrón, opinó que:

“No queríamos cansarlos, no queríamos ansiarlos, estresarlos y darles más carga de trabajo. Así que lejos de buscar una meta musical buscamos realizar actividades distintas para no frustarlos. Le bajamos mucho al nivel de exigencia musical y más bien nos involucramos en hacerles pasar un rato más agradable.”

Afectaciones por confinamiento

En este tiempo han hecho énfasis en mantener una comunicación directa con niñas y niños, ya que no son las mismas realidades las de madres y la de los hijos.

Algunos niños sí se sienten bien con mantener una relación cercana a sus maestras porque previamente mantuvieron clases presenciales y pudieron crear un vínculo de confianza, pero no es así con todas y todos, ya que hay quienes ingresaron poco antes de cambiar a las clases virtuales.

Maestras y maestros aprovecharon el espacio para conversar con ellas y ellos para que esas horas significaran un desahogo y apoyo emocional dentro del incremento de sus actividades diarias. Además, realizan mensajes, llamadas y videollamadas para estar cerca que han llegado a ser de hasta una hora. Con ello buscan no perder la cercanía y empatía que brindan las clases presenciales.

A las madres se les ha dado una carga muy alta de trabajo porque, además, hay madres que tienen a dos o hasta cinco de sus hijos dentro de la orquesta. Muchas de ellas no han podido con esa carga y han decidido sacar a sus hijos.

Situación que también afecta a niñas y niños porque las clases de música son un momento para ellos, para su crecimiento, con una actividad de recreación y enfoque personal.

Las mamás sí son las más afectadas,” coinciden ambas coordinadoras.

Para las y los maestros tampoco fue sencillo adaptarse a la nueva normalidad que implica conocer y manejar herramientas tecnológicas, aún así han hecho lo que está a su alcance:

“Los maestros hicimos tutoriales, hicimos un notisistema en YouTube donde hablábamos de música y les dábamos ejercicios, Además subíamos cápsulas en Facebook, compartimos distintas cosas pensando, sobre todo, en los niños que no siempre podían conectarse. Por ejemplo, una de nuestras maestras de violín hizo su canal de YouTube donde grababa los ejercicios para sus alumnos”, mencionó Imuris Ulloa.

“Es mucho trabajo, estamos cansadas” aceptó Aidee Patrón, porque el confinamiento, a pesar de traer más tiempo por permanecer en casa, también ha involucrado un incremento en la carga de actividades para ellas, entre la realización de tutoriales, búsqueda de materiales para el aprendizaje, así como la comunicación cercana con alumnos, alumnos y madres. Además de que ellas, personalmente, también están viviendo las implicaciones de vivir una pandemia.

Durante los meses de confinamiento han encontrado ansiedad en las niñas y los niños que el encierro ha causado. Ambas mencionan todas y todos extrañan tocar en la orquesta, en sincronía.

El espacio musical con el que contaban era muy importante y ahora lo han perdido porque algunos de ellos lo comparten con otros integrantes de su familia, es decir, que no cuentan con un momento y lugar específico para concentrarse en el aprendizaje de sus instrumentos. Allá tenían incluso un mural que pintaron entre ellas y ellos.

¿Por qué continuar a pesar de la contingencia sanitaria?

El Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM) creó estas agrupaciones comunitarias para incentivar a la cultura como una “herramienta de transformación social” asimismo vieron en la música una opción para el crecimiento individual: “capacidad de escucha, de concentración, de abstracción, de expresión, de autoestima, criterio, responsabilidad, disciplina, socialización y actitud creativa.”

El SNFM se encarga de solventar los sueldos de maestras, maestros y demás personal necesario para el desarrollo de la orquesta, sin embargo hay otros materiales y gastos necesarios para mantener vivo este proyecto, por ejemplo, una protección solar para los ensayos de todas las niñas y niños.

Lo anterior y otros materiales han sido costeados por madres, padres y la comunidad que a partir de la organización que han creado en Lomas del Paraíso, ellas y ellos son quienes, en los 12 años de funcionamiento, han hecho posible la transformación social en su comunidad.

Imuris Ulloa ha permanecido en Sistema Jalisco es Música desde su primer día así que recuerda a cada alumna y alumno:

“No todos se quedan, algunos entran y salen. Y algunos otros se quedan hasta ocho o siete años. Hay niños que ya terminaron la Licenciatura en Música, o sea que ya son mis colegas, algunos están en orquestas y en algunas ocasiones hasta tocamos juntos. Son como mis hijos musicales. Siento que este tipo de proyectos les abre la visión de vida a los niños e incluso a los papás.”

Aseguran que, prácticamente, cada persona de la colonia reconoce la orquesta por su propio nombre, como la “Orquesta Lomas del Paraíso.” A lo largo de sus 12 años han trabajado por un sentido de identidad dentro de la comunidad, porque la unión ha surgido a partir de la música.

Para integrar una orquesta se necesita de trabajo en equipo, coordinación, capacidad para escuchar, sincronía, apoyo, cercanía, armonía, entre otros. Justamente esas habilidades son las que han construido estos años las madres, madres y demás personas que han apoyado al proyecto y se han identificado con éste.

“La participación es nuestro talón de aquiles, en el sentido de que no siempre logramos que todas las personas se involucren, pero en el caso de nuestra comunidad interna como padres de familia, maestros, alumnas y alumnos, creo que ha habido un aumento de participación en función de cómo perciben las actividades musicales. O sea, yo he visto que los padres de familia y los maestros se mueven en función del resultado musical.”, aseguró Aidee Patrón.

Adaptación

Aunque la decisión de enseñar y aprender desde casa ha generado diversas dificultades para todas y todos eso no ha impedido que continúen con su labor. El 8 de julio es su próximo aniversario en el que cumplen 13 años. Aunque decidieron bajar la exigencia musical, igualmente, aspiran a realizar un concierto virtual, eso comentó la Coordinadora de Trabajo Social Comunitario, Aidee Patrón:

Nosotros tenemos planeado en julio, que cumplimos 13 años, hacer un concierto virtual con unas piezas que trabajaremos durante este semestre. Para el proceso de aprendizaje de los niños los conciertos son un arma poderosísima para nosotros, para consolidar el proyecto, para que se queden, que los papás participen, que generen expectativas en su vida, que se sientan capaces, porque todos los niños van a los conciertos, sin importar su avance, están durante todo el cierto y para ellos es inspirador llegar a él.”

Las inscripciones para el siguiente semestre están abiertas y esperan que más niñas y niños estén interesados en formar parte de la “Orquesta Lomas del Paraíso” con el instrumento que más les atraiga. La elección de este dependerá de la edad y tamaño de cada niña y niño para que se pueda adaptar a su cuerpo.

Para mayor información puedes entrar a su página de Facebook, donde comparten su trabajo y datos para entrar al proyecto: https://www.facebook.com/Jaliscoesmusica

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Leslie Zepeda
Periodista y fotógrafa feminista. Forma parte de CUCiénega Fem.

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