¡Ya chole! …pero del pacto patriarcal

Manos Libres

Por Francisco Macías Medina / @pacommedina

¡Un violador no será gobernador!, fue la reacción de grupos feministas y mujeres por la candidatura de Félix Salgado Macedonio a la gubernatura de Guerrero por parte del partido MORENA, a cuya estructura no le importó los señalamientos de tres de las sobrevivientes de agresión sexual.

Se exigió a Andrés Manuel López Obrador que renunciara al pacto patriarcal, que en el fondo era clamor para una reacción, sin embargo, el ¡Ya chole! de su respuesta, refleja varios aspectos:

Una posición de poder vertical de su figura, pero que en este caso usa su discurso para eliminar temas molestos y posicionarlos bajo sus configuraciones muy precarias o de baja importancia como el debate partidista, con ello elimina la grave situación de la violencia en contra de las mujeres.

Evita la empatía con las víctimas como herramienta para motivar acciones asertivas, incluso, desde sus propias necesidades. Para un político o política esta sería una herramienta indispensable – más que las fotos, videos o muñecas personalizadas-, ahora que están en temporada de marketing electoral.

La postura vuelve a reflejar la constante de muchos de nuestros gobernantes, independientemente de su filiación política: una carencia en la identificación de su papel de garantes de los derechos de las mujeres. Tal pareciera, que instituciones, coordinaciones y secretarías de las mujeres o de derechos humanos, sólo son parte de un gran esquema para responder de forma efímera a la realidad, pero no en sus causas que propician la impunidad.

De los partidos políticos, así en plural, es claro que son instituciones que responden a un feudalismo que acumula poder y administra recursos, entre los que se incluye ahora decidir sobre el nivel de victimización – que son vidas de mujeres- o de presunción de inocencia de personas. Lo ocurrido sólo reafirma una vez más que hoy son instituciones disponibles para la democracia, ya que no responden a las realidades del país.

La respuesta del presidente, también me hizo reflexionar en todas las ocasiones en las que yo mismo he guardado silencio, en las que no he roto el pacto patriarcal tan fortalecido en los pasillos de universidades, instituciones y reuniones sociales.

Me hizo acordarme que en ocasiones he cerrado mis oídos a los reclamos, por no desaprender o no entender la importancia de lo que nos ocurre en la actualidad y que los movimientos feministas nos ofrecen esas otras fronteras a las que hay que caminar.

También tuve memoria de muchos rostros de mujeres agredidas sexualmente o en su dignidad, por jefes de oficina que utilizan el poder para amancillar; por alumnos que miran a la mujer como objetos y no como personas; por algún sacerdote cuya impunidad transforma la espiritualidad en un arma que acaba con el futuro de vidas; por un exprocurador cuya diversión estaba en dinámicas de explotación de adolescentes y que la desmemoria de la ciudad le permite buscar una candidatura de esa obscuridad en el poder.

En todos esos casos hubo resistencia y reacción, se rompió el silencio que hoy seguiremos exigiendo.

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Francisco Macías Migrante de experiencias, observador de barrio, reflexiono temas de derechos humanos.

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