Goma de opio: una opción para campesinos en pandemia, pese a la violencia

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Durante el año de pandemia por covid-19 el negocio para los campesinos productores de goma de opio representó una alternativa, revela la investigación multidisciplinaria del Proyecto Amapola

Texto: Vania Pigeonutt

Foto: Cortesía Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan.

La amapola sigue siendo una economía rentable para campesinos de las zonas sembradoras aún con la pandemia. No hay un precio absoluto en la oferta y la demanda, pero el negocio continuó con subidas y bajadas a pesar de que la seguridad económica por la covid–19 disminuyó.

Es una de las revelaciones del Proyecto Amapola, que busca desentrañar qué hay detrás del cultivo de amapola, trazando una línea del tiempo que abarca seis generaciones en Sinaloa y las cuatro de Guerrero. También, estudia casos puntuales de los estados de Durango, Nayarit y Chihuahua.

México es uno de los mayores productores de amapola ilegal en el mundo. Uno de los principales argumentos contra de la guerra contra las drogas que incluye la erradicación del cultivo, sin tener una estrategia para brindar condiciones de seguridad económica a habitantes de estos territorios.

No hay estudios que permitan entender lo que representa el cultivo en el panorama social, económico, político y agrícola del país. Éste fue el punto de partida de la investigación del equipo multidisciplinario coordinado por Noria Research y conformado por México Unido contra la Delincuencia (MUCD), el Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California, San Diego (USMEX), Revista Espejo y Pie de Página.

59 municipios amapoleros en el país

El estudio de los territorios donde se siembra amapola y quiénes son sus cultivadores abre una ventana que permite comprender realidades complejas de abandono institucional. A partir de la magnitud de destrucciones, el Proyecto Amapola identificó a un grupo de 59 municipios amapoleros.

Paul Frissard, analista de MUCD y autor del primer capítulo del dossier de seis -La flor más roja del campo. ¿Cómo encaja la adormidera en el panorama agrícola mexicano?– revela este dato y apunta que entre 2003 y 2019, la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) registró destrucciones de amapola en 835 de los 2 mil 465 municipios del país.

El gobierno estadounidense afirma que en 2016 el país tenía 32 mil hectáreas de producción de opio, y 44 mil 100 en 2017. El Inegi identificó 2 mil 465 municipios en el marco geoestadístico integrado de septiembre de 2019, de acuerdo a este informe.

Las superficies que la Sedena destruyó son heterogéneas, de acuerdo con investigador. En algunos municipios superan las 20 mil hectáreas erradicadas en 17 años, como en Guadalupe y Calvo, Chihuahua; Tamazula, Jalisco; General Heliodoro Castillo, Guerrero; Badiraguato, Sinaloa, y Ayutla de los Libres, Guerrero.

El caso de Aytula de los Libres fue particular, porque “concentra niveles atípicamente altos de erradicación de amapola registrados entre 2003 y 2006. De hecho, algunos estudios argumentan que las áreas que la Sedena declara haber destruido en el municipio durante ese período no se corresponden con la realidad, y se utilizaron como justificación para realizar operaciones de contrainsurgencia”, hallaron los investigadores Pierre Irene Álvarez y Frissard.

En cuanto al uso del suelo, la mayoría de estos territorios están cubiertos por bosques y selvas (74% de la superficie), mientras que la agricultura ocupa solo el 15% de la superficie total (frente al 19% a nivel nacional).

La investigación también revela que la droga es un recurso ilegal que perturba los equilibrios sociales y económicos. El boom de la economía amapolera a partir de los años 1980-1990 representa un giro brutal que trastornó las perspectivas de trabajo, las relaciones entre espacios rurales y urbanos, y la forma en que se relaciona el Estado mexicano con sus márgenes”.

Ese boom de la amapola está asociado también con las reformas del Estado mexicano en esas décadas. El punto culminante fue la firma del Tratado de libre comercio (TLCAN-1994) que transformó ciertas regiones en potencias agrícolas regionales e internacionales, mientras que otras, como Guerrero, se convirtieron cada vez más en proveedoras de mano de obra.

 

Repunte del precio después de la caída del 2017

Romain Le Cour Grandmaison, coordinador del Proyecto Amapola y cofundador de Noria Research, explicó que la amapola repuntó en su cultivo y en su precio durante la pandemia, de acuerdo a las investigaciones realizadas en la Sierra y en el territorio indígena de la Montaña de Guerrero, en estos 15 meses que llevan realizando trabajo de campo.

«La rentabilidad de este cultivo nace en la demanda y en la ilegalidad del producto, los mercados del consumo incentivan la producción, la remuneración es elevada por los riesgos y los pagos relacionados con el transporte de la sustancia, cada vez que el producto pasa por un intermedio su precio se multiplica, la inmensa mayoría del dinero se queda con los intermediarios, legales e ilegales y no con los cultivadores”, destaca.

A mitad del 2020, los precios repuntaron. A principios de 2021, de acuerdo con las estimaciones del Proyecto Amapola de precio promedio ofrecido a los campesinos por kilo de goma son es de 16 mil pesos el kilo; en Sinaloa en 17 mil y en Guerrero, 15 mil el kilo, luego de que en 2017 el precio presentara una caída de hasta 5 mil pesos el kilo.

“Eso sí, las variaciones son altísimas dentro de las mismas regiones: en Guerrero, primer productor nacional, los precios oscilan entre 8 mil el kilo en la Montaña y 21 mil en la Sierra.

“Al nivel local, la pandemia no parece haber afectado la producción y el tráfico de drogas. Las actividades relacionadas con la amapola se llevaban a cabo sin percance particular”, resumen los investigadores en este contexto.

Le Cour plantea que: “El precio de la droga depende de la oferta y la demanda, el tema es que por ser un negocio ilegal no tenemos por razones obvias, transparencia de cómo te lleva del cultivador al comprador, dice. Hay intermediarios, cada uno saca su parte, el cultivador se queda con una parte ínfima final, sabemos que las cifras finales del valor de la amapola, no yacen de ninguna metodología seria de análisis porque no sabemos cosas al ser un tráfico ilegal”.

No se puede saber de un tráfico internacional tanto si es secreto, lo que sí registraron fueron incautaciones, erradicación, incautación en la frontera, en México. “Hubo una crisis muy fuerte de la amapola hace cuatro años y el precio de la goma se desplomó, bajó el 95% en algunos lugares, los campesinos dejaron de sembrar por este desplome y pérdida rentabilidad del producto, en los últimos seis, ocho meses el precio repuntó”.

Lo que no saben a la fecha es cómo llega esa información de que va haber buen precio, quién dice que hay demanda en Estados Unidos. Así, vuelve a subir la demanda, la producción, porque hay un precio prometido.

Lisa Sánchez, de MUCD, consideró que antes de plantear la legalización del cultivo, cuya respuesta fácil sería que sí conviene porque ya es un mercado en México, antes se debe analizar más a fondo.

“Fundamentar el análisis de las consecuencias negativas de la política de guerra contra las drogas, entender que la amapola es un entramado muy complejo y generar alternativas basadas en evidencias».

El Proyecto Amapola tendrá una segunda entrega en abril, donde abordarán el fenómeno desde la seguridad y la violencia en México.

Este trabajo fue publicado originalmente en Pie de Página que forma parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie. Aquí puedes consultar la publicación original.

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Somos un proyecto de periodismo documental y de investigación cuyo epicentro se encuentra en Guadalajara, Jalisco.

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