El trabajo juvenil: un acercamiento a la explotación laboral

Maroma

Por Sergio Antonio Farias Muñoz / Integrante de Maroma: Observatorio de Niñez y Juventud

El pasado 1 de mayo se conmemoró algo así como el Día del Trabajo, fecha que en México suele ser feriada o en su defecto pagada con una remuneración extra con diferencia al resto de los días, por ser un día de asueto establecido por la Ley Federal del Trabajo.

Dicha fecha tiene un devenir histórico que se extienda fuera de México, teniendo lugar en EE.UU., a finales del siglo XIX, con una serie de movimientos y congresos donde los trabajadores demandaban tener una jornada laboral de ocho horas como lo establecía la Ley Ingersoll, pero que no era respetada por muchos de los patrones de Estados Unidos. Es entonces, que tras esta serie de desacuerdos que hubo entre los patrones y los trabajadores, el 1 de mayo de 1886 comenzó una huelga en Chicago, donde se dio la Revuelta de Haymarket que terminó tres días después con cinco de los trabajadores llevados a la horca y tres encarcelados.

Fue a partir de estos hechos que el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional establece el 1 de mayo para rendir tributo a los Mártires de Chicago; sin embargo, no fue hasta 1925 en México, que el entonces presidente; Plutarco Elías Calles, instaura el 1 de mayo como el Día del Trabajo.

Desde el nombramiento del Día del Trabajo en México han pasado casi 100 años, cosa que año tras año, muchas veces no pasa de ser solo un día más en el calendario, ¿y cómo no?, si la persona trabajadora en México pasa la mayor parte de su tiempo trabajando, aunado tengan que hacerse cargo de la escuela, casa, familia, vida personal entre otras cosas, dejando de lado las posibilidades de pronunciarse ante las opresiones que se sufren en los espacios de trabajo.

No obstante, es importante tomar en cuenta las maneras de explotación que se siguen ejerciendo, sobre todo, poniendo atención a esos discursos que se pueden escuchar cotidianamente con personas cercanas, o incluso, desde nuestra experiencia, que nos brinda la posibilidad de entender la magnitud del asunto.

Un ejemplo es Elena, una joven de 25 años que trabajó durante dos años en una empresa de retail deportivo. Ella platica que ingresa a la empresa con la finalidad de obtener un mayor ingreso económico, crecimiento laboral y prestaciones como seguro social, infonavit y utilidades, ya que en el trabajo anterior en donde laboraba como mesera no contaba con esas prestaciones. Elena platica:

“El problema fue que no contaban con todas las prestaciones que deberían de darnos, como las utilidades, la caja de ahorro, que la mayoría de las empresas las tiene, incluso hasta estamos trabajando más de diez horas, y no te dan un pago extra…”

Aunque la Ley Federal del Trabajo establece que la jornada laboral debe ser de ocho horas, la realidad es que esa cantidad de tiempo es realmente ardua, pues pensar que ocho horas se descansa, ocho horas se trabaja y ocho horas se utilizan para la recreación—como se proponía en las huelgas que se hacían antes de que se nombrara el primero de mayo como Día del trabajo—hoy en día es completamente inasequible pensar en esa división de tiempos, y en el caso de Elena (que es el de muchas y muchos trabajadores en el México) que se sobrepasa en tiempo de lo constitucionalmente establecido, es aún más atroz.

“Entrabas desde las… el horario normal era de las diez y media de la mañana a nueve de la noche, se te daban dos horas de comida, pero realmente son dos horas que estás ahí, ósea, a pesar de eso estás ahí en el trabajo, la otra cuestión es que si teníamos capacitaciones, teníamos que estar temprano, era: tienes capacitación a las ocho de la mañana y sales hasta las nueve de la noche… no había absolutamente nada de remuneración extra, inclusive pues uno de los beneficios que tenía la empresa era tu domingo familiar, que si cubrías tu meta que te ponían del mes, te regalaban ellos un domingo al mes, inclusive, si la empresa ese día nos lo quitaban ya después no había reposición. También en el contrato venía que teníamos día y medio de descanso, muchas veces nos lo quitaban, no lo respetaban.”

A parte de los horarios altamente extendidos, y el poco tiempo de descanso al equivalente de las horas trabajadas, se puede analizar que la empresa manejaba una serie de incentivos que justamente fungían el papel de “regalo”, siempre obteniendo antes una recompensa mayor: cubrir la meta de miles de pesos de las ventas mensuales. Todo para que al final pudiesen brindar, o no, el premio al trabajador, siendo que este debería ser algo dado por derecho y no como algún tipo de recompensa por el trabajo satisfactorio que se realizó.

“Muchas de las veces no se preocupan por lo que hace falta en cuestión de insumos, como trapeadores, fabuloso, papel de baño, todo eso. Inclusive a veces había tiempo que durábamos hasta 3 meses comprando nosotros el rollo de papel porque no lo seguían mandando.”

Por otro lado, también se encuentra un desembolso por parte de los empleados, por gastos que debería cubrir la empresa por el simple hecho de tener personal laborando a su cargo.

“Una de las cosas que detesté demasiado, es que nosotros manejábamos mercancía: ropa, calzado, accesorios, que si nos robaban era producto que teníamos que pagar a pesar de que la empresa tiene asegurada la mercancía… nosotros teníamos que pagar un cierto porcentaje… a mí no me tocó pagar la gran cosa porque mi tienda era pequeña. Lo más que me tocó pagar fue mil pesos, setecientos… tuve compañeros en otras tiendas que les tocó pagar diez mil pesos… prácticamente estás trabajando para pagar algo que se robó alguien más.”

No obstante, el gasto de los empleados como es en el caso de Elena, no sólo se utiliza en cubrir el costo de algunas cosas como papel higiénico, sino también en pagar mercancía ya asegurada. Es probable que este tipo de castigos tengan como función que la empresa mantenga un orden dentro del personal interno, sin embargo, ¿es realmente necesario utilizar ese tipo de penalizaciones que solo hacen que los recursos monetarios que ganaron los trabajadores con el tiempo que le dan a la empresa se lo regresen a la misma empresa?

“A pesar de eso por ejemplo en la pandemia no nos dejaron de pagar, nos bajaron el sueldo al 80% de lo que ganábamos, que eran… Normalmente ganaba a la quincena sin comisión como 2,700 entonces cuando nos hicieron esa reducción, ya nos estaban pagando entre 1,800 a 1,900.”

Ya es antecedente saber que la pandemia dejo muchos estragos en el ámbito laboral, sin embargo ¿Cómo es posible que una empresa que alberga marcas multinacionales, como Nike, Adidas, Puma, entre otras, pudo tener el descaro de bajar un sueldo base que de por sí ya es bajo, poniendo de excusa la pandemia?

La realidad en cuanto a la situación laboral de muchos trabajadores y trabajadoras es muy dura en México, y no se quedan a lado las y los jóvenes, que muchas veces dejan los estudios por la necesidad económica, o necesidad de tener los empleos para continuar estudiando, en tanto, sigue existiendo empresas que no ceden a la opresión, pues, si al Estado no le interesa las vidas de sus jóvenes, ¿por qué a empresas extranjeras les importaría?

Muchas veces las referencias que se tienen en cuanto lo que es la explotación laboral, vienen de cargadas de distorsiones, haciéndonos creer que es algo ajeno a nuestra realidad, que no nos toca vivirlo, pues; pasar tiempo extra no remunerado, vivir en constante vigilancia, tener bajas posibilidades de mantener relaciones sociales por el poco tiempo libre, descansar poco, no tener accesos a ciertos servicios o prestaciones, se asume como fallas de las empresas e instituciones a las cuales habría que acostumbrarnos, y en ese proceso la violencia se normaliza la precariedad laboral.

Esto es solo un acercamiento a la explotación laboral, desde aquellos lugares donde quizá no se imagina que existan esas opresiones, pues si esto sucede en los lugares donde hay un supuesto respaldo ante la ley, ¿Qué será de las y los jóvenes trabajadores que se encuentran en el empleo informal? Aquellos que por apoyar en casa o cubrir necesidades dejan la escuela. Pero esto, es sólo un acercamiento.

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Maroma es un observatorio de la niñez y la juventud. Somos un grupo interdisciplinario de personas involucradas en los sectores académicos, comunitarios, públicos y privados con fines de gestión y bienestar para la niñez y juventud que busca incidir en políticas públicas y movimientos sociales con un enfoque de innovación social.

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