#JusticiaParaCamila: Exigen justicia para niña víctima de violencia escolar

22 mayo, 2021

La madre de Camila, niña víctima de abuso físico, psicológico y sexual en la primaria Marco Antonio Montes de Oca en Zapopan, Jalisco, se manifestó a las afueras de Palacio de Gobierno en Guadalajara para exigir justicia y atención adecuada para su hija; pues pese a que ella requiere atención médica especializada, debido a las secuelas que dejaron estas violencias, todos los gastos han tenido que ser cubiertos por su cuenta y no por las autoridades responsables de garantizar asistencia y reparación integral.

Los hechos sucedieron en noviembre de 2019. Junto con Camila, otra niña fue víctima de las violencias perpetradas por tres compañeras del plantel. No obstante, aunque las agresiones fueron reportadas a las autoridades de la escuela, permanecieron omisas y no hicieron nada para detenerlas.

Hasta ahora se han identificado como presuntos responsables a la directora, el profesor del aula de Camila y otros cinco profesores más.

Si bien, la denuncia fue interpuesta en enero de 2020, fue hasta el 24 de febrero que se solicitó la primera audiencia, la cual aún continúa sin llevarse a cabo.

Por Dalia Souza / @DaliaSouzal

Camila tenía 7 años cuando en noviembre de 2019 fue víctima de agresiones físicas, psicológicas y sexuales que ejercieron en su contra tres alumnas de tercer grado de la escuela primaria Marco Antonio Montes de Oca en la colonia Mirador del Bosque en Zapopan, Jalisco.

Alucinaciones, insomnio, dolores, miedo constante y depresión, son a algunas de las secuelas que padece Camila, quien ahora tiene 9 años y se ve imposibilitada de continuar viviendo como una niña feliz y plena, así como lo era antes de estos eventos.

Alejandra Nieto, su madre, se enteró de lo que le pasaba a Camila por otra de las niñas que también habían sido agredidas, ella fue quien le habló de lo sucedido. No por su profesor, con quien las víctimas ya habían acudido a reportar lo que estaban viviendo, tampoco por la directora del plantel u otros maestros.

La denuncia fue interpuesta en enero de 2020 ante Ciudad Niñez, luego de que, desde noviembre, fueran presentadas ante las autoridades escolares todas las pruebas sobre las agresiones. En aquel primer momento, relata Alejandra, Camila fue remitida con una psicóloga del Centro de Atención a Víctimas de la Violencia, quien le ayudó a salir del “bloqueo” en el que se encontraba.

Cuando Camila por fin pudo hablar, señaló que estos eventos de violencia se habían repetido en al menos 10 ocasiones y que el profesor de su aula se encontraba apenas a unos pasos del lugar donde sucedieron. Un tiempo después, en abril de 2021, la niña consiguió ampliar su denuncia y confirmó que el profesor estaba afuera del salón y que se encontraba usando su celular.

Para Alejandra, resulta increíble e imposible que el maestro no se hundiese dado cuenta de lo que estaba pasado y que permitió por omisión y negligencia:

“Camila dio la ampliación el mes pasado. Igual que en la primera declaración, Camila menciona que estaba a cuatro pasos, que el maestro estaba afuera, con el celular. Para mí es increíble que no escuchó, que no vio que en 10 ocasiones fue golpeada y la tocaron”.

Según denunció a las afueras de Palacio de Gobierno, su hija ha recaído desde que tuvo que volver a declarar; con ello, señaló que estos procesos demorados de justicia, han vuelto más complicado el avance que llevaba:

“Ahora que mi hija dio la ampliación, la cual la ha hecho ponerse peor, porque es la realidad, porque desde que mi hija salió del bloque y dio la ampliación va para abajo. En vez de reponerse se pone peor”.

A sus 9 años, Camila ha tenido que acudir con especialistas en psicología y paidopsiquiatría, así como a tomar medicamentos de uso psiquiátrico. Sin embargo, relató su madre, dada la gravedad y el empeoramiento de su condición, podría ser internada en un hospital especializado pues tiene miedo de que atente contra su vida.

Hasta ahora, todos los gastos han corrido por cuenta de la familia, asegura que han invertido más de 40 mil pesos entre terapias, medicamentos y demás atenciones médicas. Si bien, recientemente pudo hacer válido su seguro médico a través del Instituto Mexicano del Seguro Social IMSS, antes de esto ninguna autoridad responsable intervino para ofrecerle apoyo, más allá de la atención psicológica que recibió de parte del centro de atención a víctimas de la violencia al que fue remitida tras presentar la denuncia.

Por ello, ahora exige justicia para que el profesor de Camila, quien presuntamente fue omiso en atender, reportar y/o detener las violencias de las que la niña fue víctima, sea sancionado. Y es que, a decir de Alejandra, continúa percibiendo un sueldo y no ha sido responsabilizado penalmente por su actuar.

Con ello, exige que pronto se lleve a cabo la primera audiencia de control y se le ofrezca apoyo de parte de las autoridades responsables para subsanar todas aquellas necesidades que resulten ser atendidas o reparadas a Camila y a su familia -tanto en el presente como en el futuro-.

En tanto, Alejandra también pide que se le ofrezca atención a la niña que presuntamente cometió las agresiones, pues reconoce que ella también puede ser víctima de violencias; y es que se cuestiona ¿cómo es posible que una niña de 9 años haga algo así?

“Lo que quiero es que se haga justicia, que nos den fecha de audiencia, que el maestro no esté como si nada, que se le dé el castigo y la sanción que él merece. Y que la niña que dañó a la mía reciba terapia y atención”.

Es importante señalar que ya existe la Recomendación 183/2020 de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco CEDHJ, dirigida a la Secretaría de Educación Pública (SEP), la cual reconoce una “serie de omisiones cometidas por personas servidoras públicas pertenecientes a la escuela primaria” previamente señalada.

Quienes, “por no haber atendido de forma inmediata la problemática de violencia escolar al interior del plantel, propiciaron las condiciones para que las niñas (…) sufrieran a lo largo del ciclo escolar diversas agresiones a su integridad física, psicológica y emocional”.  En ese sentido, se advierte que “las mismas que fueron escalando” en contra de una de las niñas

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Dalia Souza

Periodista apasionada de la radio, comprometida con quienes resisten en la exigencia de verdad, memoria y justicia. Creo que el periodismo es una herramienta para construir paz y cambio social.

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