Niñas y niños en Jalisco han sido víctimas de redes de violencia sexual organizada en escuelas primarias y preescolares: Informe ODI

1 junio, 2021

La Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia A.C. ha hecho público el informe “Es un secreto”. La explotación sexual infantil en escuelas, en este documento devela que luego de años en el litigio de casos de niños y niñas, han conseguido documentar patrones de “violencia inimaginable” en preescolares y primarias públicas y privadas en al menos siete estados del país, entre ellos Jalisco.

El informe describe situaciones de violencia sexual, física y psicológica cometidas en contra de niñas y niños de entre 3 y 7 años de edad, las cuales dejan en evidencia la comisión de “patrones delictivos marcados por acciones organizadas entre varios adultos y perpetradas de manera masiva dentro de un plantel escolar” sentencia el trabajo.

Jalisco, se posiciona como el segundo estado con más casos registrados luego de la Ciudad de México, donde al menos cuatro escuelas desde el año 2011 y hasta el 2018 han sido señaladas por cometer agresiones sexuales en grupo en contra de las y los niños, así como, la participación de múltiples adultos en los abuso dentro o fuera de los planteles escolares, actos de encubrimiento, incluso, “actividades ritualistas como ser desnudados y amarrados” y demás “dinámicas inusuales y violentas” que incluyen el ser grabados y/o fotografiados.

Por Dalia Souza / @DaliaSouzal

La Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia A.C. (ODI) es una organización civil dedicada al litigio en representación de niñas, niños y adolescentes, recientemente han publicado el Informe “Es un secreto”. La explotación sexual infantil en escuelas, el cual ha develado los actos de violencia sexual, física y psicológica de los que han sido víctimas niñas y niños “muy pequeños” dentro de escuelas primarias y preescolares del país.

En su opinión, expresan, estos hechos “sobrepasan incluso los casos más graves de abuso sexual infantil usualmente documentados”, ya que los comportamientos que se registran este informe “podrían ser indicativos de que algunas escuelas han sido capturadas para la comisión de delitos de explotación sexual en línea” bajo una dinámica de violencia sexual organizada.

Y es que, precisan, “se trata de patrones delictivos marcados por acciones organizadas entre varios adultos y perpetradas de manera masiva dentro de un plantel escolar”.

Resulta contrastante que la noción de “la escuela como espacio seguro” sea el escudo que utilizan grupos de personas para ocultar múltiples abusos y violencias contra las infancias y adolescencias del país. La ODI recuera que “la escuela segura es un derecho individual del niño, niña y adolescente”, por lo que el Estado mexicano deberá garantizar la no repetición de estos delitos:

“Resultaría inadmisible permitir la pérdida de confianza en la institución educativa” afirman.

La ODI ha identificado al menos 18 casos en siete estados de la República Mexicana, donde niñas y niños de entre 3 y 7 años de edad han sido víctimas de violencia sexual: Ciudad de México con seis casos encabeza la lista; le sigue Jalisco con cuatro casos; Oaxaca, Morelos y Estado de México con dos cada uno; y San Luis Potosí y Baja California con uno respectivamente.

“En los 18 casos se registra violencia atípica en casos de abuso sexual y se reiteran prácticas aberrantes características en el patrón” señala el documento.

Los casos que se reportan en el apartado de Anexos de este informe, especifica la ODI, “son aquellos que con base en información pública, muestran patrones con indicios de ser casos de explotación sexual infantil organizada y/o en línea”.

De acuerdo con el informe, la revisión hemerográfica de los eventos data de 2011, sin embargo, estos siguen repitiéndose hasta el año 2018, fecha en la que se tiene el último registro documental. Sólo en dos de los cuatro casos fue emitida una recomendación por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Jalisco (CEDHJ), los dos restantes sólo mantienen un expediente de queja iniciado.

 Escuela Primaria “Adolfo López Mateos” en Zapopan.

Recomendación 19/14

Los hechos sucedieron en 2011, cinco niñas refieren haber sido abusadas sexualmente por un maestro. El sujeto les mostraba pornografía y a otras niñas desnudas, además de videos donde aparecía él con otras personas. Les desnudaba y se desnudaba, y obligaba a un grupo de niños a observar. El informe describe que las niñas fueron amarradas de manos y pies, mientras les cubría la boca con cinta café. Estos actos de violencia fueron cometidos en el salón de clases y en la biblioteca. Las víctimas fueron amenazadas.

Sobre la persona responsable, la autoridad reconoce que existen registros de probables abusos cometidos en contra de otras niñas en otras escuelas, sin embargo, fue defendido por las maestras y la directora de este plantel.

Jardín de niños “Carlos González Peña” en Lagos de Moreno.

Expediente de queja 7136/2018/I

En el año 2012 un niño de 4 años afirmó haber sido víctima de abuso sexual y golpes por parte de la directora de su escuela, por una maestra y un hombre ajeno al plantel, quienes, además, “lo sacaron de la escuela en un automóvil” para cometer dichos abusos.

Estos involucran actos violentos como ser sumergido en agua, quitarle la ropa y presuntamente sedarlo, ya que el niño refiere no recordar más después de que le obligaron a desvestirse.

Escuela Preescolar “Fray Juan Ruiz de Cabañas y Crespo” en Chapala.

Expediente de queja 3666-2017 y su acumulado 5501-2017

Este ha sido uno de los casos mediáticamente más reconocidos en el estado, se trata de los hechos de violencia sexual cometidos en contra de 11 niñas y niños de un Kínder en el municipio de Chapala.

Las víctimas narran haber sido agredidas por dos hombres externos a la escuela y por una maestra. Eran disfrazados de animales y “les obligaban a ladrar y a hacer otros sonidos mientras se hacían tocamientos entre ellos”, manifiesta el documento.

Además, las y los niños reportaron que les obligaban a bailar y a desnudarse, también, señalan que los adultos agresores les mostraban videos de animales apareándose.

Se tiene información de que algunos de los niños y niñas fueron penetrados con distintos objetos, mientras que eran grabados y fotografiados.

Tras la denuncia, sus familiares señalan haber sido víctimas de amenazas y omisiones de parte de las autoridades locales.

Jardín de niños Idolina Gaona de Ruíz en Zapopan.

Recomendación 34/2019

Los hechos sucedieron en el año 2018, cuatro niños y niñas de edad preescolar describieron que el intendente de la escuela les “vestía de princesas”, les hace tocamientos y les tomaba fotografías con su celular”. Estos abusos fueron cometidos en “un cuarto de la escuela con pelotas y juguetes”, así como en el baño. Este sujeto, además “enseñaba sus glúteos a las niñas y les daba chocolates cuando las tocaba” precisa el informe de ODI.

En el documento se presentan otros cuatro casos donde se encontraron “mínimos indicios de explotación”:

  • Escuela Primaria bilingüe intercultural Justo Sierra (2016).
  • Escuela Primaria Tierra y Libertad (2005).
  • Escuela Primaria Hermenegildo Galeana (2009).
  • Escuela Primaria Ricardo Flores Magón (2010).

Además de un caso donde se documentaron “algunos indicios de explotación”, se trata del Jardín de Niños Tomás Escobedo Barba.

***

“Es un secreto”, describe cómo niñas y niños han sido inmersos diariamente, dentro de sus escuelas primarias y preescolares, a ambientes de “violencia sexual generalizada, abierta y sistemática”. Fue después de identificar el primer caso en un preescolar público de nombre Andrés Oscoy de Iztapalapa en el año 2011, que las primeras sospechas de la existencia de actos de explotación sexual infantil en las escuelas fueron claras para la organización.

El caso develaba la coparticipación de al menos 10 agresores en una misma escuela, que van desde la directora del plantel hasta personal de intendencia, y al menos 12 víctimas de entre 3 y 5 años de edad.

“Mayor preocupación surge al observar que los niños y niñas describen una situación en la que los delitos son cometidos de manera visible y masiva dentro del plantel escolar. 11 de los niños y niñas mencionan a otros compañeros y compañeras presentes durante la agresión y describen abusos cometidos en contra de grupos de alumnos. Narran que las agresiones toman lugar en por lo menos 5 lugares distintos de la escuela. La mayoría de los niños y niñas refieren que fueron agredidos en un baño. Sin embargo, otros mencionan la oficina de la dirección y un cuarto de drenaje. De manera difícil de comprender, algunos niños y niñas describen agresiones que toman lugar en espacios abiertos y visibles como el patio o un salón” advierte el documento.    

Asimismo, las narraciones de las víctimas refieren actos de tocamientos y violación equiparada, así como de violación, golpes y actos sexuales entre adultos que tuvieron lugar durante la agresión. Aunque el informe reconoce que las agresiones descritas “son inusuales en los casos de abuso sexual infantil”, señalan que los testimoniales evidencian otros “abusos extremos ejercidos con violencia” “difíciles de creer”.

Al respecto, la ODI precisa que hubo consistencia entre los dichos de diversos niños y niñas de entre 3 y 4 años de edad que describieron situaciones como “ser ahorcados u obligados a lastimar a otros compañeros y compañeras” y quienes refieren, además, haber sido fotografiados o grabados.

A la luz de los casos litigados, para la ODI hay una clara evidencia de “indicadores de un patrón delictivo”, puesto que, tres años antes, en el 2008, una niña de 5 años habría sido víctima de abuso sexual en su escuela. Ella habría descrito de igual manera “prácticas ritualistas, el uso de disfraces y puestas en escena… eventos violentos… agresiones sexuales y psicológicas utilizando objetos sucios, excremento, violencia física, jeringas con agua entre otras” como lo manifestado por las víctimas de la escuela Andrés Oscoy.

Otro caso más se suma a las denuncias en el año 2011, se trata de la escuela Laura Elena Arce Cavazos en Cuautitlán, Estado de México, donde los padres de este preescolar público señalaron que sus hijos e hijas han sido víctimas de agresiones inusuales y violentas “refieren agresiones sexuales, sangrar durante las agresiones, recibir golpes y presenciar actos sexuales entre adultos” precisa el documento.

Además, dos de las diez declaraciones conocidas por la ODI, advierten que los niños fueron penetrados con jeringas con agua; tres niños muestran cortadas en sus piernas que dicen fueron infligidas por algún maestro con un cuchillo durante la agresión y tres más señalan que les tomaban fotografías o video.

Sobre este último dato, la ODI reconoce la existencia de prácticas relacionadas con la explotación sexual digital, un elemento que consideran “sumamente importante para entender posibles explicaciones de lo sucedido”.

La explotación sexual en línea, precisa la ODI, “es la transmisión en línea del material producto del abuso sexual u otros actos sexualizados que involucran a niñas y/o niños”. Esta actividad, además, “genera, a quien lo comete, beneficios económicos o de otro tipo, aprovechándose de una relación de poder desigual o una relación de confianza basada en la posición vulnerable del niño o niña”.

De acuerdo con la información recuperada por la organización, en 2020 el National Center for Missing and Exploited Children (NCMEC) recibió 21,7 millones de informes sobre sospecha de explotación sexual infantil que incluían 10.4 millones de imágenes de explotación. De estos, 793.721 se registraron en México.

A la par, la NCMEC informó que entre enero y septiembre de 2020, en medio del contexto de pandemia y confinamiento social, se registró un aumento de 98.66% en los informes sobre solicitudes sexuales de niños en línea, con relación al año anterior 2019. El caso México no ha sido la excepción, ya que la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó sobre un incremento del 107% de la pornografía infantil en el país durante la pandemia de COVID-19.

También, afirmó contar con mil 863 reportes contra cuentas relacionadas a turismo sexual infantil y pornografía infantil en el 2020. En ese sentido, la ODI precisa que según información proporcionada por la Dirección General Científica de la Guardia Nacional “tan solo entre marzo y abril de 2020 las denuncias por “pornografía infantil” aumentaron un 73%”.

“El 64.8% de las víctimas en casos de explotación sexual en línea son niñas, el 31.1% niños, y en 4.15% de las imágenes se encuentran niñas y niños. El 94% del material de abuso sexual en línea detectado tiene imágenes de niños y niñas menores de 13 años. De este, el 39% contiene imágenes de niños y niñas menores de 11 años. El 4.3% son bebés o niños y niñas de la primera infancia” precisa el documento.

El trauma ocasionado

“En su totalidad los niños y niñas presentaron alteraciones preocupantes”, advierte el informe “Es un secreto”.

Tener pesadillas agudas y frecuentes, la pérdida del control de los esfínteres que ya habían adquirido, terrores nocturnos en los que “quedan atrapados en un estado de terror sin poder despertar durante varios minutos”, rechazo a la escuela y fobias extremas, ataques de pánico, crisis de llanto, terror al ir al baño, trastornos de alimentación, aislamiento, tristeza o agresión, así como, ideación suicida en el caso de dos de las víctimas, fueron algunas de las secuelas que presentaron las y los niños.

La impunidad que rodea a los casos

Para las y los especialistas de la ODI, los hallazgos que plantean en este informe “dejan más interrogantes que respuestas”, pues luego de la revisión de los casos litigados y recuperados a través de solicitudes de acceso a la información, queda claro que la impunidad que les rodea se encuentra encubierta por una serie de escenarios que los vuelven no sólo factibles sino, permisibles.

Por lo tanto, reconocen que “las escuelas en nuestro país carecen de supervisión efectiva”, mientras que “la práctica institucionalizada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) de proceder con una investigación interna ante la denuncia de delitos graves”, impide distinguir entre aquellas prácticas que involucran la “omisión” de las autoridades y las que se encubren.

Aunado a ello, las fiscalías locales y la federal “han sido incapaces de investigar adecuadamente” los casos, incluso cuando “han recibido denuncias expresas de posibles delitos de explotación sexual infantil”, manifiesta la ODI. Sobre este actuar destacan que las investigaciones “tratan cada caso como aislado e ignoran dentro de la investigación la actuación conjunta y organizada de los adultos agresores”, lo que limita una perspectiva más amplia que permita comprender la operación de la delincuencia compleja u organizada en delitos contra la infancia.

Además, frente a la fragmentación de la investigación, las víctimas son excluidas de los procesos y hacen falta procedimientos adecuados para la testimonial infantil.

Finalmente, señalan que los casos documentados dejan en evidencia “patrones reiterados” donde los niños y niñas fueron severamente amenazados y silenciados por el temor, lo que vuelve difícil para ellas y ellos la posibilidad de hablar o denunciar lo vivido. Solo a través de su comportamiento o por medio de la pregunta expresa de los padres “es que empiezan a develar la violencia vivida”.

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Dalia Souza

Periodista apasionada de la radio, comprometida con quienes resisten en la exigencia de verdad, memoria y justicia. Creo que el periodismo es una herramienta para construir paz y cambio social.

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