“⁣No doy el ancho como mamá”

Oxímoron

Por Andy Hernández Camacho/ @andybrauni

No doy el ancho como mamá”

Esta fue la frase que una de mis amigas me dijo hace unos días en tono de agobio y quizás resignación. Lamentablemente no es una frase nueva, ya que la he escuchado de la boca de muchas otras amigas, esto sin contar la cantidad de veces (en un día) que yo la repito en mi cabeza.

“No dar el ancho”, me quedé con esa frase y googlee.

“Se dice de la persona que no cumple con las expectativas.”

“No estar a la altura de la situación”

Encontré esas entre varias otras, pero que apuntaban a lo mismo y me quedé pensando: expectativas, lo que se espera, a la altura…

¡Que violento!

Poco a poco nos han convencido de que la mujeres madres lo podemos todo, que debemos sacrificarnos a más no poder, ser abnegadas, no quejarnos nunca, ir por la vida con la sonrisa de oreja oreja, porque…. ¿De qué te quejas si tu quisiste tener hijes? Además debemos tener mil brazos y parecer pulpo, tener siempre todo bajo control, jugar con les hijes bien y de buenas, ocuparnos de la casa y de preferencia triunfar en el ámbito profesional…¿cansancio? ¿qué es eso?, ¿dormir, para qué?

La realidad es que NO tenemos que cumplir las expectativas de nadie, ni hacer lo que la sociedad patriarcal espera que cumplamos como mandato, ni mucho menos estar a la altura de un modelo absurdo e irreal.

Debemos apropiarnos de nuestra maternidad, pues no olvidemos que todas construimos este proceso en contextos muy diversos, con historias distintas, por algo nombramos las maternidades y no la maternidad como un proceso único y absoluto.

Comencemos a cuestionar esos mandatos, esos estereotipos impuestos a quienes ejercemos el rol materno, vamos a deconstruir eso que fuimos aprendiendo, que se nos quedó en la cabeza y nos atraviesa el cuerpo, la mente y el sentir.

Sé que suena fácil decirlo y que muchas veces es muy complicado hacerlo; sin embargo, creo que hoy por hoy las maternidades más que nunca necesitan de empatía, respeto y acompañamiento. Considero que cuestionando poco a poco ese estereotipo podremos entonces ser las madres que queremos ser, pero sobre todo, las madres que podemos ser y despojarnos de la idea de que tenemos que alcanzar ese ancho o ideal.

Liberémonos de la mirada y el castigo, de estigmas y culpas constantes.⁣

Lo necesitamos.

P.D Si alguna vez me lees, Nicolás, deseo que siempre cuestiones la realidad aún aquella que parece existir por designio y que no le tengas miedo a la ambivalencia de la vida, sino que la abraces. ¡Feliz cumpleaños, mi niño astronauta!

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Oxímoron
Andy Hernández Camacho es maternofeminista, profesora de literatura, comunicoloca pública, sentipensante, gestora de procesos comunitarios en distintos espacios, siempre en deconstrucción. Actualmente, reflexionando en tribu sobre maternidades desobedientes y las distintas narrativas para nombrar el trabajo de cuidados. También es maestrante en gestión y desarrollo social.

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