Para la captación de lluvia hay que transitar a una cultura de cuidado del agua: Arturo Gleason sobre el proyecto Nido de Lluvia

“Nido de Lluvia” es el proyecto piloto del Gobierno de Jalisco que pretende instalar sistemas de captación de agua de lluvia (SCALL) en algunas viviendas de la Guadalajara. En ZonaDocs conversamos con el experto en dicha técnica de recolección, Arturo Gleason, para reconocer los posibles aciertos y déficits de la iniciativa pública.

Gleason aplaude la iniciativa, pero remarca que para que un SCALL funcioné debe haber una sensibilización y educación sobre gestión del agua que las autoridades no se han esforzado por dar a las personas. Este es el análisis del investigador.

Por Ximena Torres / @ximena_tra

Fotografía de portada Christian Cantero / @ChristianCantero

En medio de la crisis de agua que se vive en todo México, el Gobierno de Jalisco finalmente ha apostado por la captación de agua de lluvia para el uso doméstico, como lo habían recomendado expertos locales en el tema desde años atrás.

El proyecto piloto con el que se pretende recolectar agua se llama “Nido de Lluvia” y comenzó el pasado 13 de julio con la colocación de sistemas de captación en 600 viviendas de la colonia La Mesa Colorada Poniente en Zapopan.

Está a cargo de Isla Urbana, una organización no gubernamental con base en la Ciudad de México que ahora se encarga de instalar el equipo hidráulico para canalizar, tratar y almacenar el agua que se queda en las azoteas de las casas después de las lluvias.

Al consultar su postura, Arturo Gleason, investigador de la Universidad de Guadalajara y experto en el sistema hidrosanitario de la ciudad, aplaude la iniciativa. Sobre todo, después de que la administración de Enrique Alfaro se mostró escéptico del potencial de los sistemas de captación de agua de lluvia (SCALL) cuando otros se lo propusieron.

Sin embargo, Gleason reconoce un par de puntos que el Gobierno de Jalisco no ha considerado y que podrían tener un impacto negativo en el desarrollo de “Agua de Lluvia”. Estos son: la transparencia de la metodología de monitoreo de los SCALL y el tránsito de las personas participantes a una cultura de cuidado del agua.

Sobre la sensibilización de la población, el investigador recalca que captar agua de lluvia siempre implica una transformación cultural, pues el sistema reclama responsabilidad e interés de las personas que lo utilizan.

“El sistema necesita que se cambien filtros, limpiar las canaletas, el tanque de primeras lluvias y otras atenciones. Es fundamental que el ciudadano se meta en la jugada y que se vuelva un agente activo, no uno pasivo que, así como recibe el SCALL, lo va a abandonar” explica Arturo Gleason.

Arturo Gleason, experto en el sistema hidrosanitario de la ciudad.

Fotografía José Díaz / Universidad de Guadalajara

El problema no es que las personas no sean capaces de cuidar y mantener sus SCALL, sino que la educación sobre el cuidado del agua no está en la agenda del Gobierno de Jalisco. Esta tendría que empezar por mostrar los conceptos y procesos básicos, como el ciclo del agua, qué es una cuenca y cómo es el sistema hidrosanitario urbano.

Si las instituciones públicas encargadas no propician ese interés y sensibilización, “Nido de Lluvia” podría tomar un sentido asistencialista, en el que las personas no tengan las herramientas suficientes para gestionar su uso de agua aún con la instalación, explica el investigador.

Gleason explica que, en realidad, el problema en cualquier proyecto sobre gestión del agua en Jalisco es la desconfiguración entre los tres ejes o sectores involucrados: el técnico, el social y el institucional.

En el eje técnico los y las científicas que investigan temas del agua no tienen el respaldo suficiente, ni se destinan los recursos adecuados para medir, por ejemplo, la disponibilidad de agua en la entidad.

Al eje social, en donde se encuentra la población general, no se le ha incluido ni formado para que cada persona sea un agente activo en el cuidado y la gestión del agua.

“Tiene que ver educación, con incluir y empoderar al ciudadano para que sea, no solo un receptor del servicio de agua, sino un actor en su manejo” dice el experto.

Por último, la falla del eje de las instituciones públicas está en no trabajar en coordinación con los otros dos sectores y, por el contrario, solo reaccionar a las crisis que se presentan.

Arturo Gleason también invita a examinar la metodología de monitoreo del plan piloto de “Nido de Lluvia”, su manual de instrucción y otras directrices que, si existen, todavía no son de acceso público. La falta de un espacio en el que se difunda esa información convierte al proyecto en una iniciativa unilateral que no permite ni las críticas, ni el respaldo social y de especialistas.

Gleason apunta que, idealmente, el proyecto debe trabajar en conjunto con espacios de investigación local como la Universidad de Guadalajara o el Instituto de Investigaciones Tecnológicas del Agua A.C. Ahí se han estudiado los detalles medio ambientales, arquitectónicos, sociales y hasta psicológicos con respecto al uso del agua en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), que podrían minimizar la incertidumbre del pilotaje.

Una herramienta para empoderar ante la crisis

Hablar de captación de lluvia es importante porque la crisis del agua es un asunto del presente. La padecen las personas que habitan las más de 200 colonias del AMG que no recibieron agua potable desde marzo de 2021 y durante meses, la mayoría hasta la actualidad.

Es cierto que desde el inicio del 2021 y hasta mediados de junio el Monitor de Sequía de México registró sequías moderadas y severas en la mayor parte de Jalisco. Además, como informó el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua (SIAPA), las lluvias en 2020 no fueron suficientes para abastecer las cuencas y la Presa Calderón tenía niveles más bajos de lo necesario.

Sin embargo, el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC) ha mostrado en sus investigaciones que, más allá de la escasez, el problema de agua en Guadalajara se debe al acaparamiento del recurso por empresas y actores políticos; el derroche o desperdicio debido a la ineficiente red de distribución local; y el reparto desigual entre colonias de la ciudad.

Lo anterior quiere decir, que los sistemas de captación de agua de lluvia pueden ser una herramienta de empoderamiento e independencia, para que las personas hagan frente a la crisis, aunque esta vaya más allá de sus manos.

“El SCALL ayuda no solo al estilo de vida, sino a la dignificación del ser humano”, como dice Arturo Gleason. La captación posibilita el acceso a un derecho humano, pero también da un sentido de responsabilidad y autogestión del recurso.

Aunque actualmente no existe un sistema para conocer cuánta agua de lluvia cae en Guadalajara cada año, el profesor investigador Luis Valdivia Ornelas, de la Universidad de Guadalajara, ha identificado 350 puntos en la ciudad que tienen problemas de inundación. Toda esa agua representa un riesgo para la población y por ahora termina desperdiciada. Si en cambio se recolectara con SCALL, abastecería las casas de las familias por seis o más meses cada año.

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Ximena Torres
Estudiante de periodismo, fotógrafa y reportera feminista trabajando por hacer el periodismo en el que creo. Interesada en temas como justicia para las mujeres, salud, movilidad e interculturalidad. Ganadora del Premio Jalisco de Periodismo 2019.

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