El agua, la corrupción y el caos

Maroma

Por Michel Gutiérrez / Integrante de Maroma: Observatorio de Niñez y Juventud

Foto: Christian Cantero / @ChristianChMalv

A finales de julio nos enterábamos de cómo el desbordamiento del Arroyo Seco provocaba inundaciones en más de 10 colonias afectando a 310 viviendas, logrando que se diera la declaratoria de zona de emergencia. Justo este martes 17 de agosto nuevamente amanecimos con la noticia de 32 puntos de la ciudad inundados en la zona metropolitana y el sur de la ciudad, donde por obvias razones se queda parado un gran sector de la población sin los principales servicios de movilidad como Macrobús, Tren Ligero y las respectivas rutas de camiones.

La estrategia del gobierno es incluso hasta desgastante, culpabilizar a los metros cúbicos de lluvia por segundo, y no es porque la media pluviométrica mensual esté mal calculada, (que con el cambio climático, tampoco es para pensar que todo está controlado, la perspectiva de precipitación acumulada mensual cambia constantemente) sino que no basta incluso con culparnos sobre las acciones de desazolve, los cuales son trabajos coordinados por el SIAPA, que inician en febrero de cada año, terminan en junio, justo antes del temporal de lluvias y vuelven a reforzarse durante el mismo.

Es decir, no se inunda la ciudad por la lluvia o la basura que desde luego se encuentra tirada, el problema radica en la distribución y crecimiento mal planeado de la ciudad y sus alrededores, como ejemplo tomemos la terrible inundación en el estacionamiento de Plaza patria en el 2018 y luego de nuevo en el 2019 (tomemos ese ejemplo, pero hay muchos más) donde quedó claramente evidenciado por un gran trabajo periodístico de Violeta Meléndez, que el flujo de agua subterránea o el cauce de un arroyo, no debe cambiarse, bloquearse o ignorarse, lo cual termina pasando debido a la presión de los desarrolladores inmobiliarios que ofrecen grandes cantidades de dinero a los políticos en los gobiernos municipales, con la promesa de un “crecimiento urbanístico a la altura de las expectativas empresariales y sociales” lo que se mueve es dinero, mucho dinero, la corrupción y negligencia mueven cada proyecto de ampliación, pero lo que queda cada año son pérdidas irreparables, donde el gobierno se muestra incluso más negligente e indolente con la población afectada.

Y ojo aquí, que el proyecto “Distrito Iconia Mx” en caso de seguir avanzando, pinta para ser el próximo dolor de cabeza de un sector importante de la sociedad.

La ciudad es un verdadero caos debido a la pandemia y si a esto sumamos, la situación compleja de higiene debido a la declaratoria de emergencia por los estragos de las inundaciones todo se mira peor. Veíamos en las noticias familias enteras que perdieron sus muebles al no poderlos resguardar de la inundación de más de un metro de altura en sus casas. Familias atrapadas en el techo de sus carros o camionetas (con una pérdida total del valor de su vehículo, el cual es su medio de movilidad) y ciudadanos atrapados en las calles esperando una ruta de camión que no iba a llegar ya que debido a la inundación este tuvo que desviarse.

Con este panorama, el Estado continúa el plan de regreso a clases para el lunes 30 de agosto, donde por supuesto no garantiza la seguridad en materia de salud para los menores, sino que los expone y recurre a su estrategia habitual, te obligan a firmar una responsiva, pero si tu hij@ se enferma, será tu culpa como tutor. ¿Se imaginan a los miles de menores que quedarán varados en las calles y escuelas cuando se presenten las típicas inundaciones en los principales puntos de la ciudad que hacen que todo colapse?

Sin contar por supuesto el riesgo latente de contraer COVID-19 en cualquier espacio público y lograr que toda una familia se infecte y deje de laborar, cortando sus suministros para sobrevivir. O ni hablar en materia de seguridad pública donde Jalisco encabeza el primer lugar en desapariciones a nivel nacional a propósito, por cierto, de que el lunes 30 de agosto es el día internacional de las víctimas de desaparición forzada y coincide con el regreso a clases.

Sobrevivir cada día en una ciudad mal planeada, poco organizada, nulamente protegida, exige una unión colectiva que se organice y dé respuesta a las demandas de nuestra comunidad.

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Maroma es un observatorio de la niñez y la juventud. Somos un grupo interdisciplinario de personas involucradas en los sectores académicos, comunitarios, públicos y privados con fines de gestión y bienestar para la niñez y juventud que busca incidir en políticas públicas y movimientos sociales con un enfoque de innovación social.

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