Dolor y rituales ancestrales: retratos de la pandemia en la Amazonía peruana

Mongabay Latam

Este fotorreportaje muestra los momentos críticos que vivieron los pueblos indígenas de la Amazonía peruana por la presencia del coronavirus

Texto y fotos: Sebastián Castañeda Vita/ Mongabay Latam.

AMAZONÍA.- La pandemia por el coronavirus llegó como un huracán a la Amazonía peruana y se extendió hacia las comunidades nativas que, desde antes de la llegada de este mal, enfrentaban grandes carencias en los servicios de salud.

Aunque los pueblos indígenas en Perú decidieron cerrar sus territorios en marzo de 2020 —desde el inicio de la pandemia— evitar que el virus llegue hasta las mismas comunidades nativas fue imposible.

Las cifras de contagios y muertes se empezaron a contar por miles. Se calcula que más de 14 mil personas murieron por COVID-19 en la Amazonía peruana, según reportes de la Red Eclesial Panamazónica (Repam).

Una embarcación en el puerto de Pucallpa con estándares sanitarios bajos y sin medidas de distanciamiento social. Foto: Sebastián Castañeda.
El cuerpo de una persona que perdió la vida por el COVID-19 yace en la cocina de una casa en Pucallpa. Foto: Sebastián Castañeda.
Una paciente con coronavirus descansa en su casa en la comunidad nativa de Santa Rosa, en Ucayali. Foto: Sebastián Castañeda.

La región amazónica de Ucayali fue una de las más afectadas. De acuerdo con las cifras de la Sala Situacional de COVID-19 del Ministerio de Salud, 3 mil 64 personas han fallecido enUcayali por el coronavirus desde el inicio de la pandemia.

Un paciente recibe atención en un centro de salud implementado por el Comando Matico, un grupo de personas del pueblo Shipibo Konibo que atiende con medicina tradicional a las personas afectadas por el coronavirus. Foto: Sebastian Castañeda.

Las imágenes de Ucayali fueron registradas en uno de los picos más altos de contagio del 2020. Y retratan la dura batalla contra el coronavirus en la ciudad de Pucallpa y dentro de las comunidades nativas San Francisco y Santa Rosa del pueblo shipibo konibo, así como en la comunidad de Yamino del pueblo kakataibo.

Las fotografías fueron tomadas en tres visitas a Ucayali en el primer año de la pandemia. La primera vez fue en julio de 2020, cuando el Perú aún atravesaba los peores momentos de una primera ola del coronavirus. Luego en enero y en marzo de 2021, cuando el país enfrentaba la segunda ola de contagios.

Los hospitales de Pucallpa saturados y el Cementerio General de Pucallpa colapsado fueron parte de la pesadilla que tuvo que enfrentar la población de la región amazónica de Ucayali. Y frente a las carencias de un sistema de salud que no podía darse abasto para atender a tantos pacientes, las comunidades nativas se volcaron a la medicina tradicional, a esas inmensas farmacias que guardan sus bosques, para contrarrestar así las deficiencias y ausencia de los servicios de salud.

Un miembro del equipo de recojo de cadáveres de Pucallpa, desinfecta el cuerpo de un fallecido por coronavirus. Foto: Sebastián Castañeda.
Un hombre con coronavirus descansa en su casa luego de recibir un tratamiento en base a hierbas. Foto: Sebastian Castañeda.

Ante el cementerio colapsado, uno cementerio covid

Ante el colapso del Cementerio General de Pucallpa, los entierros se trasladaron a las afueras de la ciudad, al denominado cementerio covid-19 donde se enterraban a las víctimas de la pandemia. La cifra de fallecidos llegó a 60 personas por día en los momentos más críticos de esta emergencia sanitaria.

Un poblador de Yamino carga la cruz de Emilio Estrella, líder de la nación kakataibo quien falleció a los 96 años de coronavirus. Foto: Sebastian Castañeda.

El pueblo shipibo konibo en Ucayali fue uno de los más golpeados por el COVID-19 en la Amazonía peruana. En mayo de 2020, apenas dos meses después de iniciada la pandemia, las comunidades nativas de esta etnia reportaban la mayor cantidad de contagios en la región, así como decenas de fallecidos.

Lo mismo les tocó vivir a las comunidades nativas del pueblo kakataibo, quienes tuvieron que despedir a Emilio Estrella, uno de sus más reconocidos líderes indígenas que falleció a los 96 años, víctima del COVID-19, los últimos días de julio del 2020.

El ataúd del líder indígena Emilio Estrella, de 96 años, es trasladado a un cementerio en Pucallpa. Foto: Sebastián Castañeda.
Emilio Estrella fue un sabio kakataibo reconocido por su intensa labor en la preservación de su lengua nativa. Foto: Sebastián Castañeda.
El líder indígena kakataibo Emilio Estrella falleció víctima del coronavirus. Foto: Sebastián Castañeda.

Estrella fue un sabio del pueblo kakataibo reconocido como Personalidad Meritoria de la Cultura por el Ministerio de Cultura, en 2019, por su intensa labor en el rescate y protección de su lengua nativa.

Las imágenes fueron registradas en la comunidad de Yamino, donde vivía Estrella; y muestran a su familia y demás pobladores indígenas durante el entierro del sabio indígena peruano.

Un gran cementerio exclusivamente para las víctimas de la pandemia existe en Pucallpa. En cada una de las zanjas que muestra esta imagen caben cuatro ataúdes. Foto: Sebastian Castañeda.

En medio de la tragedia vivida en Ucayali, un grupo de jóvenes shipibos en Pucallpa y Yarinacocha se organizó para atender con medicina tradicional a los indígenas que iban cayendo enfermos.

Así nació el Comando Matico, un grupo de diez personas que se dedicó a tratar a los pacientes de COVID-19 con plantas medicinales, como el matico, para aliviar los síntomas del mal.

El Comando Matico estableció un centro de atención donde albergaba a los enfermos por el coronavirus; además visitaba comunidades y asentamientos humanos para llevar la medicación elaborada con plantas medicinales en base al conocimiento y las tradiciones de sus abuelos.

El chamán Pietro Tangoa del pueblo indígena shipibo konibo realiza un ritual para tratar a los enfermos por coronavirus que son atendidos por el Comando Matico. Foto: Sebastián Castañeda.

La atención de los pacientes y los rituales y tratamientos aplicados a quienes superaban la enfermedad o aún padecían las secuelas del virus fueron retratadas para este especial.

El chamán Pietro Tangoa de la nación Shipibo Konibo realiza un ritual como tratamiento de la pandemia del COVID-19. Foto: Sebastián Castañeda.
Pobladores de la nación Kakataibo lloran durante el velorio del líder indígena Emilio Estrella, quien falleció a los 96 años por la pandemia del coronavirus. Foto: Sebastián Castañeda.
Entierro en el cementerio San Pablo de Tushmo, en Pucallpa, Ucayali. Foto: Sebastián Castañeda.

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Este trabajo fue publicado originalmente en Mongabay Latam. Aquí puedes consultar el original.

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