Casas inhabitables, pérdida total de bienes y ausencia de las autoridades, denuncian familias afectadas por inundaciones en Zapopan

Ha pasado un mes desde que el desbordamiento del arroyo “El Seco” despojó de la tranquilidad y el patrimonio a decenas de familias de más de 20 colonias en Zapopan.

Quienes perdieron sus bienes los días 24 y 25 de julio en medio de este desastre, denuncian que no han conseguido regresar a sus hogares debido al peligro que representan los daños en la infraestructura de sus casas, pero además, el abandono de las autoridades que ha derivado en el incremento de la delincuencia y el robo de las pocas pertenencias que quedaron en sus viviendas.

Texto y fotografías por Christian Cantero // @christian_ch_malviviente // @christiancantero

“En días pasados vinieron de protección civil y nos dijeron que ellos aconsejaban ir reparando nuestras casas poco a poco, ir viendo qué hacer porque ya no íbamos a tener ni respuesta ni apoyo”, vecino de la colonia Colinas de la primavera, una de las 20 colonias afectadas.

A un mes desde que el desbordamiento del arroyo “El Seco” provocó afectaciones severas a más de 275 familias en Zapopan, Jalisco – cifra oficial de la Coordinación Municipal de Protección Civil y Bomberos- acudimos con las y los vecinos de estas zonas para conocer si la resiliencia les ha alcanzado para sortear la realidad después de la tormenta.

A comparación de aquellos días, las calles de la colonia Colinas de la Primavera han vuelto a tener el flujo vehicular habitual, las personas transitan por las calles, los negocios tienen sus puertas abiertas y pareciera que ahí nunca pasó nada. La maquinaria pesada se fue junto con las grandes cantidades de lodo, restos de árboles y todas las pertenencias convertidas en escombro y basura que quedaron tras aquel fin de semana.

Calles afectadas un mes después del desbordamiento del arroyo “El Seco”

Sólo quedaron algunas máquinas cerca del arroyo “El seco” que trabajan en la reparación de la estructura que contiene el agua del canal. Se derribaron los puentes que utilizaban las personas para cruzarlo y, ahora, están levantando un muro de piedra y cemento que pretende contener el agua que baje desde su cause en “El Colli”.

Sin embargo, las y los vecinos dicen no saber con exactitud qué es lo que van a hacer con la estructura del arroyo, para garantizarles que esto no volverá a repetirse.

Viviendas afectadas de la colonia Colinas de la Primavera tras un mes de las inundaciones del 24 y 25 de julio.

“No pues nada, ¿Qué me van a decir? (las autoridades) Si para ellos mi casa no se hizo nada, las puertas y todo se me perdió, nomás. Yo me conformo con estar bien, aunque sea eso”, dice Don José, quien tiene su casa a la orilla del arroyo.

Según relata, el día de la inundación, su casa fue azotada por la fuerte corriente, la cual, destruyó la puerta de entrada a su hogar, mientras que, con presión, el caudal buscó salida por la puerta trasera, arrastrando todas sus pertenencias y destruyendo su patrimonio.

“Nos dieron una “feriecilla” (dinero), de menos para comprar algo de lo que perdiste”.

Por todo lo perdido, a Don José le dieron 15 mil pesos como parte del Fondo Estatal de Desastres Naturales de Jalisco (FOEDEN), con lo que, advierte, pudo recuperar un triciclo (su medio de trabajo), un refrigerador pequeño y algunos artículos; amigos y familiares le ayudaron a conseguir una cama, un poco de ropa y comida.

La casa de Don José después de las inundaciones. En la fotografía se observa la caja del “frigobar” que compró con el fondo de ayuda que le dio el Gobierno de Jalisco.

Don José afuera de su vivienda un mes después de las inundaciones.

“de pura chingadera rescaté y lavé un par de sombreros y ahí andan jalando, pero la ropa falta, voy a tener que comprar, pero, ¿con qué?, si el día que ellos (protección civil) valoraban los daños yo estaba tan atarantado que me faltó poner mis puertas, con lo que me dieron no alcanza” comenta Don José

Justo después de la tragedia generada por las inundaciones y el desbordamiento del arroyo, “las aves de rapiña” señala Don José junto a sus vecinos y vecinas, es lo que más les preocupa.

“Ay cositas que el agua no se llevaba, yo vendía herramienta, cosas pesadas como martillos, monedas viejas, barra para la construcción, el agua no las alcanza a arrastrar”, sin embargo, narra Don José, “le abrieron un metro alrededor de una pared de su casa y no dejaron nada”, lo único que pudo rescar fueron algunas cosas que estaban entre el lodo y pasaron desapercibidas ante los ojos de los desconocidos.

Con la presencia de nuevas lluvias en la zona, las y los vecinos de las colonias afectadas expresan su preocupación ante la posibilidad de que la tragedia se repita.

“Aquí todo el tiempo el agua del cielo cabía en el arroyo, nunca tuvimos problema con eso, estábamos protegidos por las plantas y los árboles, pero como ya no están, el agua corre sin freno ni piedad, esa es la preocupación, porque puede volver a pasar” agregó Don José.

Las calles solitarias y las casas vacías son la muestra más clara de las secuelas que ocasionó este desastre. Algunas viviendas todavía están acordonadas por el peligro que representa su estructura ante un posible colapso, el cual, a más de un mes, mantiene a las familias en la incertidumbre de alguna respuesta por parte de las autoridades.

Caudal del arroyo “El seco” tras las inundaciones.

No les ha quedado más que realizar rondines y vigilancia de sus propiedades para evitar que alguien más se apodere de su patrimonio.

Sobre la calle Costa Chica se encuentra la casa de la familia de Christina, ahí, sus suegros por las tardes cuidan la vivienda para evitar más daños, ahora por la delincuencia que busca llevarse las últimas cosas que la corriente no pudo arrastrar.

“La mayoría de vecinos estamos viniendo por las tardes, nos ayudamos entre todos a vigilar nuestras casas, los vecinos que sí pueden estar en sus casas también están al pendiente” comenta el familiar de Christina.

Su casa es de dos pisos, ahí viven 8 personas, las cuales se quedan con otros familiares ante la amenaza de las grietas que cada vez se hacen más grandes.

Al momento del conteo de los daños, entre ropa, muebles, camas, colchones, electrodomesticos, estufa, lavadora, televisiones… y una larga lista de cosas, la estructura de su casa se suma a esta lista de pérdidas para la familia de Christina, sin embargo, el Gobierno del estado, apenas le ofreció 30 mil pesos como parte del FOEDEN.

Exterior de la casa de Christina, todavía hay escombros y lodo que no han sido retirados.

“¿Te imaginas que valoren todo tu patrimonio en 30 mil pesos? te quedas sin nada, tal cual es la situación que ni tu casa puedes habitar, acá ya no han dicho nada, no nos han avisado que va a pasar con nuestro hogar, yo quiero una respuesta, si me vienen y me dicen que la casa se tiene que tumbar, adelante, pero que me ayuden a solucionar el socavón que se hizo en el suelo, que me dejen parejo y yo hago hasta un cuarto de láminas, pero que no nos dejen en la incertidumbre”, expuso el suegro de Christina

Los suegros de Christina se sientan en la entrada de su casa, vigilan su patrimonio -uno que es suyo desde hace más de 20 años-, ponen un banquito y ahí comen, mientras esperan una respuesta de parte de las autoridades.

 

 

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Christian Cantero
Estudié periodismo con resaca de injusticia e intenciones de narrar historias que nos demostraran lo contrario. Escribo sobre la comunidad LGBT+, las protestas sociales y sobre cultura... aunque lo mío lo mío sea el fotoperiodismo, los perritos y los videojuegos.

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