Grabados de la memoria

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Las fichas de búsqueda de personas desaparecidas siempre son frías, impersonales, con las señas particulares casi mecanizadas, genéricas. Por eso Jan y Lili piden a quienes buscan a su familia, cómo describirían en un cartel a la persona que aman.

Por Aranzazú Ayala / Pie de Página

Fotos: María Ruiz

Janette Calvario y Liliana Facio tienen preparadas algunas placas para que los participantes del ejercicio pasen el rodillo con tinta y plasmen los grabados en hojas. Son figuras tradicionales: decorado de papel picado, algunas catrinas y textiles de la Sierra Norte de Puebla, de donde vienen.

Antes de imprimir el grabado, las “maestras” piden al grupo de familias reunido en un salón del puerto petrolero de Coatzacoalcos, que escriban algo a sus seres queridos.

Las fichas de búsqueda de personas desaparecidas, explican, casi siempre son frías, impersonales, con las señas particulares casi mecanizadas, genéricas. Por eso Jan y Lili piden a las personas que participan en el taller que escriban en una palabra o una frase lo que representa la desaparición forzada. Y cómo buscarían en un cartel a su familiar.

De las palabras de los familiares salen otras formas de plantearlas: detalles de sus tatuajes, de momentos especiales, de cosas que extrañan. En silencio, toman plumones de colores y se agachan sobre las hojas, algunos adornan sus palabras con pequeños dibujos, de corazones, estrellas y ojos.

La frase AQUÍ VIVES, AMOR (con mayúsculas), está encerrada en un corazón pintado con plumón morado sobre una hoja de papel revolución. “De: Pilar Para: Angel Jaret”, dice abajo del lado izquierdo, casi en la orilla.

En otra hoja, Naomi Hernández plasma palabras para su hijo, Juan Jesús:“Lucharé buscándote y no descansaré hasta encontrarte. Porque eres parte de mi vida y el no saber de ti es una angustia muy grande, ya quiero que aparezcas para poder pasar todos los bellos momentos que pasamos juntos”.

“Que la vida es bella. Justicia y paz, para todos. Héctor”, se ve en otra de las hojas, decorada con corazones y un ojo que está a punto de soltar lágrimas, rodeado de estrellas.

Leticia Orozco, madre de Jhonit Enríquez Orozco, posa en la pared intervenida con los grabados en el centro de Coatzacoalcos.

Artivistas

Jan, artista plástica especializada en grabado, cuida las hojas como un tesoro. Son las palabras de personas que tienen una vida mutilada. Frases de momentos de reflexión y amor muy íntimos, que llegaron de sus corazones al papel.

La visito en su taller de grabado, en Puebla, un par de meses después del taller de Coatzacoalcos. Mientras camina de un lado al otro del patio, donde está el taller, ella toma con cuidado el montón de hojas y las acerca para que las vea: En todas hay mensajes de un integrante del colectivo “Madres en Búsqueda Coatzacoalcos”.

“La idea era que los carteles hablaran de la persona a quién están buscando, que se pudieran armar fichas más certeras para la búsqueda”, dice, mientras coloca los grabados ya terminados en unas mallas

Jan y Lili son integrantes de la Brigada Multidisciplinaria Talimalakatsikinan Nakú, que en totonaco (tutunaku) quiere decir “creando con el corazón”.

Con una voz suave, mientras mueve las hojas delgadas -de unos 60 centímetros de largo por 30 de ancho-, y empuja la prensa con soltura, cuenta la historia del Taller de Gráfica Popular, un colectivo creado en la década de los años 30 en México, cuya visión era poner el arte al servicio del pueblo.

Ellas trabajan bajo esa misma lógica, dice Jan: sin licencia de contenido exclusivo, sumando esfuerzo en colectivo, reproduciendo masivamente imágenes con fuertes mensajes que sirvan para la lucha.

“Nuestro lenguaje es la tinta y la rítmica de la línea, las calles son nuestro mejor museo”, dice Jan.

Ella se define artivista: “pienso que el arte no es un don, sino una herramienta para transformar y una necesidad humana”, dice.

Empezó a trabajar activamente en las calles desde 2006, sumándose a los llamados y acciones del EZLN. Entró a estudiar a la academia de arte pero ahí se dio cuenta que el discurso individualista no va con sus principios. “Por la realidad de la que venía, en la comunidad y el barrio en dónde crecí, donde no había acceso a galerías, museos o exposiciones y porque siempre me ha gustado compartir lo que sé”, dice ahora.

En la historia del arte mexicano pudo ver la diferencia entre quienes imponen corrientes estéticas y fomentan el consumismo, y quienes hacen arte para el pueblo, encabezado sobre todo por muralista: “Me gustó mucho el fenómeno cultural y social que se dio a través de estos procesos artísticos que siempre van de la mano con sucesos sociales”.

Llegó al grabado cuando entró a trabajar en una imprenta. Ahí, cuenta, su trabajo se fue redireccionando al reproducir sus obras, sus estampas, sus serigrafías. Todo para llegar a más personas sin importar su capacidad económica, teniendo como fin poder compartir un mensaje y poner su creatividad al alcance de todos.

En esas andanzas estaba cuando su camino se cruzó con el de Itzel Sánchez Martínez, quien ha desarrollado un proyecto de educación popular a partir del teatro, y que es parte de la organización de Técnicas Rudas.

Las Técnicas Rudas tienen un proyecto de Narrativas de la Memoria, con el que acompañan a colectivos de búsqueda de personas en México…

Así fue como Jan y Lili llegaron al taller de Coatzacoalcos y lograron transformar en declaraciones visuales 20 mensajes que escribieron las familias.

Intervención en las calles de Coatzacoalcos.

Las imágenes

Después de Coatzacoalcos, donde participaron en la búsqueda de un niño, Jan y Lili no tenían tan claro qué harían con ese material. Sólo sabían que usarían la fuerza de las palabras de los familiares y el arte urbano para enviar un mensaje.

Inicialmente pensaron en un mural, pero las complicaciones de la pandemia y tiempos hicieron imposible esa misión, por ahora.

Sin embargo, una cosa que las une con el colectivo de Madres en Búsqueda es que saben que hay que que trabajar en equipo, sumar fuerzas, replantear la comunalidad. Por eso, convocaron a más colegas para que se unieran al proyecto

Y los grabados pueden llegar a mucha gente. Convocaron entonces a otros artistas de colectivas de diferentes estados para que cada quien creara un grabado con el tema de las desapariciones, y se pudieran hacer carteles que se reproduzcan masivamente y lleven el mensaje a todas partes..

El resultado de esta convocatoria es hermoso y fuerte: ocho imágenes, ocho grabados, ocho historias enmarcadas dentro de líneas negras sobre un fondo blanco.

Las imágenes para los grabados fueron hechas por Janette Calvario y Liliana Facio; Taller Barrio Gráfico de Puebla; Piromanía colectiva, de Guadalajara; Aldair Martínez, de Veracruz, y la Brigada de Arte Comunitario Talimalakatsikinan Nakú.

De los ocho grabados, algunos representan momentos específicos, que partieron de las jornadas de búsqueda y los talleres, de los mensajes de las familias. Otras, dice Jan, hablan de un dolor generalizado.

La primera imagen dice “Hasta encontrarlxs”, que se ha vuelto el lema de miles de familias en todo el país. Detrás de las letras, una mano sostiene un pico, con el que los familiares golpean la tierra para buscar restos humanos, y a un lado una mano lleva con fuerza una antorcha encendida, como la luz que representan la unión y la búsqueda. No descansaremos, dicen y repiten, hasta encontrarles.

En otro de los grabados se ve a un hombre, un buscador con cubrebocas y gorra, rodeado de flores que enmarcan su cuerpo erguido y solemne. “El olvido no es opción”, dice en la parte de arriba. Y abajo, la leyenda “resistimos y florecemos”, porque pese a las adversidades de esta unión nace vida.

Para otra de las imágenes se sumó un artista plástico de Coatzacoalcos. En la ilustración sumó una lupa, que es el logotipo del colectivo de Madres en Búsqueda, rodeado de una serpiente, que retoma el significado del nombre del municipio del sur veracruzano, que en náhuatl quiere decir “lugar donde se encierra o guarda la serpiente”. Así, la imagen fusiona los orígenes de la ciudad con la fuerza y representación del colectivo.

“Cada grabado cuenta la historia de un proceso, de humanizar”, dice Jan.

Carmela Pérez madre de José Manuel Cruz el pasado 10 de mayo en Coatzacoalcos, Veracruz.

El hackeo cultural

Para Jan, trabajar con las desapariciones ha sido un reto, principalmente por el cuidado que implica representar lo que las familias quieren y necesitan. Estar cerca de quienes buscan a sus seres queridos ha sido también una experiencia transformadora para pensar el dolor de las familias y transformarlo en fuerza y justicia, con imágenes dignas que hablen desde otras narrativas, pensadas desde la ternura radical, el acompañamiento y la solidaridad.

“Probablemente un dibujo o una imagen sea algo muy pequeño pero sacarlo a la calle en un cartel o un panfleto habla de que la memoria colectiva en la calle, no olvida. Y no pararemos hasta encontrarles.”

Jan explica que lo que hacen es un hackeo cultural, que consiste en apropiarse del espacio público, en resignificar los lugares y utilizar las calles para dar los mensajes de lucha. “Vandalismo cultural”, le llama con ironía.

“Porque las calles siempre están hablando, diciéndonos cosas. Pero, ¿qué es lo que nos dicen? ¿Cuándo dejamos de prestar atención al horror que vivimos en México? Mucha gente es indolente ante el horror de las desapariciones, lo normaliza, lo ignora, cuando cada caso significa un mundo destruido y una travesía contra el Estado y al rescate del amor y la comunidad”.

Después de todo, en la Brigada de Arte Comunitario siempre han trabajado en la lucha social. Miran el arte comunitario como herramienta compartida de afrontamiento de las realidades.

Ahora, las artistas gráficas siguen teniendo la inquietud de hacer un mural y seguir sumándose a colectivos que buscan personas desaparecidas. El plan es hacer pegas masivas de los carteles con las imágenes sobre desapariciones en Coatzacoalcos, pero también en Puebla o en Jalisco.

Que los grabados que se hicieron se difundan, que se hagan más, que se tomen las calles, que la cultura vandalice los espacios para que la gente no pueda seguir ignorando las desapariciones.

Ellas saben que el arte sirve para algo más que un adorno.

Ellas saben que el arte va a servir hasta encontrarlos.

***

Este trabajo es parte del proyecto de Narrativas y memorias de la desaparición en México, que coordina la organización Técnicas Rudas y en el que participa el equipo de Pie de Pagina y de la Red de Periodistas de a Pie.

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Somos un proyecto de periodismo documental y de investigación cuyo epicentro se encuentra en Guadalajara, Jalisco.

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