Nuestra venganza es ser felices

Por Maclovia Morlet Alcocer / @macmorlet

Victoria Gómez (nombre ficticio para resguardar su identidad), hija de un ex funcionario del Partido Acción Nacional (PAN) y parte de una familia de derecha altamente conservadora, ha pasado toda su vida resistiendo en un contexto donde su identidad no es bienvenida.

Como al intentar poner una pieza del rompecabezas en un lugar erróneo, las creencias de varias personas en su entorno la han querido hacer “encajar” en espacios y expresiones con las que no se identifica. Victoria ha tenido que crear una máscara, controlar su manera de ser, vestir, expresar y convivir para evitar las burlas, los insultos, la exclusión y la violencia que ocasiona el ser ella misma.

Como hija de una figura política, a lo largo de su vida ha tenido que acudir a diversos eventos del partido al que pertenece su padre, espacios donde, admite, ha tenido que escuchar comentarios homofóbicos, transfóbicos y misóginos, “comunes” dentro de las conversaciones que sostienen los funcionarios y las personas afines al partido, tanto en campaña, como fuera de ella.

Pero estas expresiones no son exclusivas de una sola fuerza política.

En julio pasado, la diputada local Elsa Méndez por el Partido Encuentro Social, fue denunciada penalmente por discriminación, al emitir declaraciones en sus redes sociales que aludían a la comunidad LGBTTTIQ+. “La homofobia no existe. Es el enemigo imaginario que se tuvieron que inventar para poder hacerse las víctimas eternas”, fue uno de los comentarios que compartió la diputada a través de su cuenta de Twitter. Tras publicarlo, su perfil fue temporalmente suspendido.

Sin embargo, la diputada libró su vinculación por falta de pruebas. A raíz de lo acontecido surgió el hashtag #YoSoyElsa y #TodosSomosElsa, en donde varios usuarios, ciudadanas y ciudadanos respaldaron sus acciones y discursos homofóbicos.

“Al fin de cuentas, lo que pasa en el gobierno es solo un reflejo del pensamiento de miles de queretanos” comentó Victoria.

El cinturón católico

Miranda es una mujer transgénero de 31 años y es integrante de House of Apocalipstick, una casa que busca impulsar la cultura Vogue con perspectiva de género, teniendo como base los valores de la colaboración, la igualdad, el respeto y la búsqueda de la felicidad propia.

Después de años de aislarse y esconderse, Miranda asistió a un taller de Vogue en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), en donde su madre, Franka Polari, artista autodenominada showsera, la adoptó como su hija y le brindó apoyo dentro de la casa. Ahora, ella hace lo mismo desde un rol de hermana mayor, ayudando a la comunidad a encontrar espacios seguros en los que pueden expresarse y vivir dignamente.

Después de vivir un tiempo como nómada, Miranda decidió volver a Querétaro, ciudad en la que nació. Al preguntarle su opinión sobre el contexto del estado para la comunidad diversa y su fama como “altamente conservador”, explica que éste entra dentro del cinturón católico de México, una franja de estados en los que todavía existe “pena, castigo y muerte hacia las personas disidentes”.

“Es histórico la forma en que Querétaro se ha manejado así, invisibilizando a la comunidad y a todo lo que salga fuera de una familia tradicional con valores católicos”, afirmó Miranda.

Entre 2013 y 2017, el Informe Especial sobre la Situación de los Derechos Humanos de las personas LGBTI, posicionó a Querétaro como la quinta entidad donde más delitos se cometen contra la comunidad diversa. A su vez, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ubica al estado en cuarto lugar por discriminación.

Al respecto, Aline Escalante, fundadora del Centro de Apoyo Integral para Adolescentes y Jóvenes de la comunidad LGBT+, sostiene que es el estado con más registro de casos de homofobia institucional, es decir, discriminación proveniente de autoridades o funcionarios públicos. Dichas declaraciones suelen quedar en la impunidad pues las y los servidores públicos suelen excusarse en su “derecho a la libertad de expresión”.

“La libertad de expresión es útil para la defensa y el reclamo de la justicia. Su propósito y fuerza se pierden en el momento en que una persona ya es desplazada, minimizada o invisibilizada”, opinó Miranda.

Las consecuencias de esta falta de responsabilidad social, no solo se ven reflejadas en los comentarios de redes sociales, sino en la cotidianidad, en los dichos, los comportamientos y las políticas que afectan directamente a las personas de la comunidad diversa, creando un ambiente en el que sufren violencia y discriminación justificadas por distintas autoridades. De esta manera, los discursos que predica la hegemonía le han arrebatado a personas como Miranda la dignidad, los espacios, los afectos y el sentido de merecer amor y un buen trabajo.

Cotidianidad permeada: La lucha por lo digno

Educación

Miranda reconoce a las instancias educativas como uno de los primeros espacios en donde se percibe el rechazo y la segmentación. Ella relata los problemas emocionales, como la depresión infantil, que le causaba el no poder expresarse como realmente quería, las medidas que tomaban en su contra y los comentarios transfóbicos que recibía desde muy temprana edad por parte de los adultos que formaban parte de la comunidad escolar.

“Todo esto para poder frenar mi feminidad y que no fuera la jotita. Los niños de 5 años me decían: tú eres una niña en el cuerpo de un niño y tienes un cierre en la espalda”, recordó Miranda con impotencia.

La experiencia de Miranda no es aislada y se refuerza en espacios educativos donde la religión parece ser el escudo que protege la violencia y la exclusión de las infancias y adolescencias diversas.

Instituciones como el Colegio Fontanar, escuela católica en el municipio de Corregidora en el estado de Querétaro donde estudio Miranda, hasta hace unos años, incluía, como parte del temario de la clase de Biología, a la homosexualidad como una enfermedad:

“Es una lástima, porque la escuela es un espacio donde tenemos la oportunidad de romper los esquemas que aprendemos en casa. Es terrible que, teniendo la capacidad de desmantelar estas estructuras de poder, decidan perpetuarlas”, comentó Verónica Melchor (alias), estudiante queer del Tecnológico de Monterrey.

Miranda también estudió en la preparatoria de la misma institución, pero decidió dejarla por la discriminación y humillación que recibía no solo de sus compañeros, sino también de profesores, de quienes recibió el hostigamiento más severo.

Trabajo

Para Miranda, Jessica y Kai, integrantes también de House of Apocalipstick, las dificultades y los obstáculos que les son impuestos se extienden hasta su vida profesional. El espacio de trabajo es otro más en el que las personas con orientaciones sexuales y géneros disidentes son marginadas. De acuerdo con la revista Forbes, en 2014, la primera Encuesta Nacional sobre Homofobia Laboral, reveló que 1 de cada 3 personas pertenecientes a la comunidad LGBT+ han sido víctimas de discriminación o acoso dentro del trabajo.

Kai, quien suele pasar inadvertida a los ojos prejuiciosos y encasilladores de sus empleadores, ha conseguido varios empleos sin que se sepa que es una mujer trans. Sin embargo, reconoce especialmente en sus jefes, una reacción machista y violenta cuando se enteran de esto por medio de sus documentos de identidad.

“Es como si pensaran: Puta madre, ya contraté a la trans y ni cuenta me di”, relató Kai.

A lo largo de los años, Miranda se ha percatado de que, para las autoridades, es más sencillo deshacerse de quien reclama sus derechos que solventar la ausencia de los mismos. Es por eso que no le sorprende que haya casos como el de Jessica, quien fue despedida cuando, después de varios ataques, decidió alzar la voz y defender a la comunidad queer dentro de su espacio laboral. Lamentablemente, su historia deja en evidencia que el rechazo hacia la comunidad se sigue fundando en prejuicios, estereotipos, miedo e ignorancia hacia lo diferente.

“Te encuentras con personas desinformadas que creen que las personas trans están confinadas y obligadas a estar únicamente en la estética o en el servicio sexual callejero”, agregó Miranda.

Recientemente, las empresas buscan tomar cursos de sensibilización que incluyen el tema de la diversidad sexual. Human Rights Campaign (HRC), es una fundación que ofrece una certificación para empresas incluyentes. Actualmente, solo 212 empresas en México, de las cuales cinco se ubican en Querétaro, han sido certificadas y reconocidas por la HRC Equidad MX por fomentar espacios de inclusión. Si bien la fundación recomienda contar con un departamento de diversidad e inclusión en torno a la visibilización del compromiso de la empresa en su localidad, el 35% de las compañías certificadas, en su mayoría internacionales, no cuentan con éste.

“Pedida de mano” al gobierno

Se dice que en Querétaro hay un gobierno que “congela”, pues, además del matrimonio igualitario, el avance con otras iniciativas y legislaciones es extremadamente lento y en ocasiones, nulo cuando los temas no son de interés o no están en la agenda del gobierno estatal.

En Querétaro, hasta hace algunos meses, más de la mitad de los municipios requerían un amparo para que las parejas del mismo sexo o género puedan casarse. Incluso, en septiembre de 2020, la CNDH hizo un llamado al Gobierno del estado para “aprobar las reformas que reconocen el matrimonio igualitario en la entidad” y crear las legislaciones necesarias para “reconocer los derechos a la identidad de género, a la igualdad, a la no discriminación y al libre desarrollo de la personalidad”.

En ese sentido, Miranda opina que el no liberar dichas prohibiciones, sólo situaba a la entidad en una perspectiva retrógrada. Pues, aunque había maneras para que la comunidad LGBTTTIQ+ pudiera casarse, eso no erradicaba lo grave e indignante que resultaba necesitar un acompañamiento de fuerza política y resistencia para hacer realidad la unión de dos personas del mismo sexo.

Después de años de insistencia, con 20 votos a favor y 3 en contra, uno de estos últimos de la diputada Elsa Méndez, Querétaro finalmente se convirtió en el estado número 23 en aprobar el matrimonio igualitario durante el mes de septiembre de 2021. Arturo Zaldívar, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la ONU, junto a otras organizaciones y colectivos, felicitaron al Congreso de Querétaro por el suceso.

Si bien, ahora es legal la unión entre personas del mismo sexo, todavía queda por desmantelar la pared de discriminación, intolerancia y prejuicios de la que Miranda y sus compañeres han sido víctimas a lo largo de los años y, de la cual, es participe gran parte de la sociedad y la esfera pública de gobierno.

Resistencias: el reconocimiento de la luz

Miranda, Kai, Victoria, Jessica, Rebeca, Verónica, Daniel, Ibo, Dan, Abraham, y cada una de las personas gays, lesbianas, bisexuales, trans, no binarias, intersexuales, de sexualidades y géneros disidentes resisten todos los días a la opresión y la violencia con el simple hecho de existir, salir y plantarse en la calle donde “desde la mirada discriminan”.

Actualmente, existen organizaciones y asociaciones, además del capítulo queretano de House of Apocalipstick, que tienen como objetivo brindar espacios seguros para la gente de la comunidad y brindarles diversos apoyos. Tal es el caso de QuereTrans, que, aparte de impartir conferencias y talleres de concientización, ofrece diversas herramientas de apoyo legal, médico y psicológico para las personas trans de la ciudad.

De igual forma, organizaciones como SOS Discriminación Internacional de Querétaro (SOS DIQ) y el Observatorio Juvenil por la No Discriminación Querétaro (OJQ), se dedican a monitorear el ejercicio político del funcionariado, legisladores, legisladoras, instituciones y gobernantes en Querétaro, con el fin de denunciar cualquier acto de discriminación hacia la comunidad.

Miranda sigue los pasos de su difunta madre, Franka Polari, al transmitir la cultura Ballroom a todas las personas que lo necesiten para salvar sus vidas. Como hermana mayor, ella está al pendiente de la salud mental y emocional de sus hermanas, de sus viajes, vestimentas y logros personales. Logros como el de Ibo, primer hombre trans en ser postulado al Premio Estatal de la Juventud. El primer Ballroom en Querétaro, organizado por Miranda y próximo a ser una realidad, significa una luz en el camino.

“No nos vamos a dejar, nuestra existencia va a ser válida. Nuestra venganza es ser felices”.

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Este reportaje fue realizado en el marco del Bloque de Producción periodística convergente del Tec de Monterrey Campus QRO, del cual ZonaDocs fungió como socio aliado.

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Somos un proyecto de periodismo documental y de investigación cuyo epicentro se encuentra en Guadalajara, Jalisco.

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