Mime: “Podemos hacer mucho más y lo vamos a hacer.”

Existimos porque Resistimos

La noche del 7 de marzo del 2021, a pocas horas de la movilización del #8M Día Internacional de la Mujer, Policías de Investigación de la Ciudad de México irrumpieron en el hogar de Mime sembrando drogas, bombas molotov y otro tipo de artefactos. Tras esa noche, tuvo que salir de su entonces hogar y buscar refugio en otro lugar por miedo a que el Estado quisiera arrestarla o desaparecerla. Por más de tres meses, se mantuvo escondida sin poder contactar a amigas y familiares; perdiendo su empleo y ahorros; y viviendo con el miedo de ver a policías entrar por la puerta en cualquier momento.

Texto y fotografía de Karen Castillo / Somos El Medio

Mime es activista, feminista y defensora de derechos humanos desde hace 5 años.

Durante este tiempo ha brindado acompañamiento a madres de víctimas de feminicidio y a víctimas de violencia de género. Con su colectiva en la Ciudad de México, ha trabajado por impulsar el movimiento feminista y los derechos de todas las mujeres a nivel nacional.

“Yo inicié en esto del activismo sin saber que lo que estaba haciendo era activismo o defender los derechos humanos de las personas.”

“Empecé asistiendo a marchas LGBTQ y después conocí el feminismo y a más activistas. Comencé a reconocerme feminista y defensora de derechos humanos, el primero paso fue reconocerme y ahora es algo que me queda marcado para siempre.”

“Lo primero que debemos de hacer es reconocernos porque cuando nombras algo entonces existe.”

Mime cuenta que, previo a la persecución política de la cual es víctima, pasaba casi la mayoría de su tiempo- además de trabajar y cuidar de sus hijas- acompañando a víctimas y realizando activismo en todos los frentes, desde las calles hasta de manera digital.

“Empecé a hacer más comunidad con otras activistas, más proyectos, y poco a poco hemos creado una buena comunidad que nos conocemos desde hace muchos años. Yo me la pasaba dando acompañamiento 24/7, acompañando a madres, a víctimas y yo sabía que eso era algo bueno.”

“Todo estaba fluyendo, justo estábamos en la etapa en la que teníamos los ojos puestos en nosotras, todo lo que salía en los periódicos en primeras planas tenía que ver con lo que hacíamos; ya sea porque salíamos en la foto, porque convocábamos, porque hablábamos con medios, por campañas digitales, siempre estábamos en la mira.”

Siempre que hacíamos ruido sobre un tema teníamos una respuesta muy fuerte, algo que antes no había sucedido, antes se burlaban. Ya después todo lo que hacíamos tenía respuesta hasta del gobierno. Claro, hay que decir que, aunque nos daban respuesta, pues no significa que te den una solución real.”

La Okupa y los primeros citatorios

Cuando familiares de víctimas a violaciones de derechos humanos se encadenaron a las sillas de la sede federal de la Comisión de Derechos Humanos en la Ciudad de México, Mime no dudó en acompañarlas tal como hacía día a día.

De ahí, inició uno de los procesos con más impacto para la vida personal y de activismo de Mime quién apoyó desde los inicios el proceso de la Okupa en la antes CNDH.

“Cuando fue lo de la Okupa sentíamos que era algo como un pedacito de la lucha de todas y por eso fue el uso de la capucha: era para todas las mujeres. Era un pedacito de lo que las mujeres nos merecemos, fue algo muy bonito y enriquecedor. Simplemente no tengo palabras para describir lo que siento al pensar en la Okupa.”

“Creo que esta es la verdadera sororidad, no la que nos venden o con la que nos quieren chantajear, la verdadera sororidad es que la fuerza haya nacido de un lugar y que se haya expandido en todos los estados. No fue necesario otra cosa más que mirarlo, eso fue lo único que se necesitó para crear ese BOOM y fue lo mismo que se replicó a todo el país.

Mime asegura que la toma de la CNDH visibilizó la hipocresía del gobierno actual que, mientras mantiene un discurso de respeto a los derechos a las víctimas y a las mujeres, hace caso omiso de las denuncias de violencia en el país.

Ella asegura que la OKUPA simbolizo un desafío directo a la administración de López Obrador, lo que desató la persecución política en contra del movimiento feminista.

“Creo que con eso se vieron demasiado ridiculizados, yo no recuerdo que haya habido alguna de historia de carpetas de investigaciones, y creo que fue después de eso cuando todo empezó.”

Mime fue una de las primeras jóvenes en recibir citatorios de la Fiscalía de la Ciudad de México y asegura que nuevas carpetas aparecen con cada marcha y/o acción feminista en las calles.

“Cuando a mí me llega, a ninguna otra de mis compañeras les había llegado, no sabíamos que hacer en estos casos.”

“De hecho el citatorio me llegó a casa de mi expareja y dijeron que era un paquete- una playera que había pedido- me marcaron, pero les dije que no había pedido nada. Al final, lo aceptaron porque el “repartidor” se dirigió con mucha confianza a mi hijo. Después me dijeron que había llegado un citatorio.”

Varias colectivas en la Ciudad de México alertan que este es el método por el cual la Fiscalía de la CDMX obtiene los datos completos de mujeres activistas; envían un paquete a sus hogares o direcciones de familiares y se les dice que hay algún dato incorrecto que tienen que corroborar.

Mime recibió el citatorio en noviembre del 2020 y desde ese momento su vida comenzó a cambiar. Esto provocó diversas afectaciones en la estabilidad económica, social y psicológica de Mime, así como de sus dos hijas. También afectó su activismo, ya que las pruebas presentadas por la Fiscalía la criminalizan por defender los derechos humanos.

“Tuve que buscar cómo financiar el costo de la asesoría legal y eso afectó mi economía, también me tenía que presentar a declarar a la Fiscalía y comencé a sentirme estresada y como con un peso encima.”

“Antes de la persecución todo fluía muy bien, pero en el momento que comencé a ser perseguida, me sentía doblemente insegura al ir a la calle. Hasta la fecha mi hija ve una patrulla y dice Ay mamá el policía.”

Tanto Mime y las otras doce mujeres que forman parte de la carpeta de investigación, se enfrentan a un proceso fabricado por la Fiscalía de la Ciudad de México.

Las pruebas que conforman la carpeta de investigación son denuncias en contra de las activistas que se realizan desde perfiles falsos en Facebook. La Fiscalía también ha presentado como “evidencia” publicaciones de Facebook de las acusadas ya sea sosteniendo pancartas con frases feministas, invitaciones que convocan a marchas pacíficas, y/o fotos de personas encapuchadas.

Este es un patrón que se repite en otros estados de la República, al parecer las Fiscalías de México consideran que una publicación en redes sociales con temática feminista es suficiente prueba para abrir carpetas de investigación en contra de activistas.

Desplazamiento forzado

La noche del 7 de marzo del 2021, a pocas horas de la movilización del #8M Día Internacional de la Mujer, Policías de Investigación de la Ciudad de México irrumpieron en el hogar de Mime sembrando drogas, bombas molotov y otro tipo de artefactos.

La versión de la Fiscalía de la Ciudad de México fue que dichos artefactos serían usados por Mime para cometer delitos en la marcha del #8m.

Otras mujeres activistas que se encontraban en el lugar ensayando un performance y el cuerpo de paz Brigada Marabunta, que asistió al llamado de las activistas, confirmaron que varios artefactos fueron sembrados por los agentes de la Fiscalía y que los que incautaron eran usados como parte de la coreografía circense que Mime y sus compañeras usarían durante la marcha del día siguiente.

“Estábamos preparando un acto para el 8M y nos agarraron desprevenidas. Yo subconscientemente ya esperaba que algo así pasara, pero jamás imaginé que se atrevieran hacerlo en ese momento, antes de un día tan importante para nosotras. “

“El que entraron a mi casa dio a mi vida un giro de un chingo de grados, ya nada es lo mismo. Me quedé sin casa, me quedé sin trabajo, estuve como 3 meses desempleada, no tenía en donde vivir.”

Mime explica que, tras esa noche, tuvo que salir de su entonces hogar y buscar refugio en otro lugar por miedo a que la Fiscalía quisiera arrestarla o desaparecerla.

“Yo me salí de mi casa con lo que traía puesto, yo solo llevé mi suéter, a mis hijas, y la gente me llevó donaciones y con eso fue con lo que me cambié, con lo que me vestía.”

Mime explica que, tras esa noche, tuvo que salir de su entonces hogar y buscar refugio en otro lugar por miedo a que la Fiscalía quisiera arrestarla o desaparecerla.

“Yo me salí de mi casa con lo que traía puesto, yo solo llevé mi suéter, a mis hijas, y la gente me llevó donaciones y con eso fue con lo que me cambié, con lo que me vestía.”

Por más de tres meses, se mantuvo escondida sin poder contactar a amigas y familiares; perdiendo su empleo y ahorros; y viviendo con el miedo de ver a policías entrar por la puerta en cualquier momento.

“Emocionalmente desarrollé depresión, ansiedad, y estrés postraumático. Todo cambió, me movió todo, toda mi rutina cambió, cambié mi número, mi corte de cabello, mi manera de vestir. Hasta mis hábitos alimenticios cambiaron porque había tanta presión en mí que todo se me complicaba en la salud; había días en que no me daba hambre y otros en los que no dejaba de comer. “

“Todo era un cansancio terrible, como una presión de que estuviera cargando todo el mundo entero.”

Mime cuenta que tanto ella como sus hijas y familiares cercanos se han visto severamente afectadas por la persecución política.

“No salí por más de 3 meses, porque no sabíamos cómo estaba la situación jurídica. Sabíamos lo que estaba escrito y que me habían dicho cuando me presente a declarar. Pero eso es lo que nos muestran, lo que nos quieren enseñar… no sabemos si cuando vayamos ya tengan una orden de aprehensión.”

“Mis hijas tuvieron que cambiarse de escuela, y ya no puedo vivir con mi mamá. Ya después de como dos meses, más o menos asomaba la nariz a la esquina de la tienda, pero usando sudadera, gorra, toda tapada. Era vivir escondiéndose.”

“Eso de que entren a tu casa es indescriptible, algo que me hizo sentir tan vulnerada, no sé. Se metieron demasiado en mi persona.”

“Podemos hacer mucho más y lo vamos a hacer”

Durante los meses en los que permaneció escondida, Mime comenzó a tomar terapia psicológica y fue ingresada al Mecanismo de Protección Integral de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

Es gracias a su determinación, autocuidado y al apoyo de amigas y organizaciones que Mime comienza a reconstruir su vida poco a poco, aunque esto significa aprender a vivir con la amenaza de la persecución política que el gobierno de Andrés Manuel emprendió contra ella.

Ahora, Mime busca seguir acompañando a víctimas y luchando por los derechos de las mujeres cuidando su estabilidad emocional y física.

“Yo desde mi perspectiva no sabía la magnitud de lo que estaba haciendo, pero ya después fue aprender a no involucrarnos tan personalmente con ese tipo de cosas. Hay que aprender a separar ese tipo de cosas, que las cosas que estamos viviendo y acompañando, no tiene que mezclarse con el día a día que nos toca vivir. “

“Yo pienso que todo lo que hemos logrado en estos años, como lo de la Okupa, es solo la punta del Iceberg de lo que las mujeres nos merecemos y podemos lograr. Yo nunca pensé que podría lograr algo así y lo hice, y todavía siento que no he hecho ni la mitad de lo que puedo lograr.”

“Y así con todas, no nos imaginamos, pero podemos hacer mucho más y lo vamos a hacer.»

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Este peril forma parte del especial Existimos porque Resistimos de Somos El Medio:

Existimos porque resistimos

 

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