En medio de la pandemia, la salud mental ha pasado a segundo plano y los suicidios han aumentado: National Latino Behavioral Association

Durante la pandemia de la COVID-19 se incrementaron los diagnósticos de ansiedad, estrés y depresión en la población; además, especialistas señalan que hubo un aumento en las tasas de adicciones y suicidio. Esto se debe a que el eje de salud mental dentro de los sistemas de salud pública fue pospuesto frente a la emergencia sanitaria.

Lo anterior se dio a conocer durante el seminario Enfermedad mental, adicciones y suicidio: una perspectiva interseccional, organizado por la National Latino Behavioral Association. En este espacio se presentaron los casos particulares de México, Estados Unidos, España e Italia.

Por Samantha Anaya/@Sam_An16

Ilustración de portada Campaña de Salud Mental y Prevención de Suicidio de la Universidad Autónoma de Nayarit

México

Teresa Morfin López, investigadora y académica del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) reconoce que desde siempre la salud mental ha quedado en segundo término frente a la salud física, sin embargo, esta situación se ha agravado luego del inicio de la emergencia sanitaria provocada por la COVID-19.

Estas reflexiones se llevaron a cabo en el seminario Enfermedad mental, adicciones y suicidio: una perspectiva interseccional, organizado por la National Latino Behavioral Association .

A decir de la académica, la consecuencia más clara de que los Estados releguen los servicios de atención a la salud mental es el aumento en las tasas de suicidio. En el caso de México, las estadísticas de mortalidad reportan que, para 2020, del total de fallecimientos (un millón 069 mil 301), 7 mil 818 fueron por lesiones autoinfligidas, lo que representa el 0.7% de las muertes y una tasa de suicidio de 6.2 por cada 100 mil habitantes; la cifra es superior a la registrada en 2019, la cual era de 5.6, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

La tasa de suicidio se incrementa en el grupo de jóvenes de 18 a 29 años de edad, ya que representan 10.7 decesos por cada 100,000 jóvenes en este rango de edad, reconoció Morfin.

En cuando al sexo de las víctimas, 6 mil 383 corresponden a decesos de hombres (es decir, 10.4 fallecimientos por cada 100,000 hombres), mientras que, mil 427 corresponde a mujeres (lo que significa 2.2 de cada 100,000 mujeres en el país), según el censo 2020 del INEGI.

Asimismo, la doctora agregó que los hospitales mexicanos destinados para la atención de enfermedades mentales han reducido significativamente sus servicios debido a las restricciones sanitarias; además, muchas de las doctoras y doctores que trabajaban en estos hospitales han tenido que pasar a atender casos de COVID-19.

Otra omisión que identifica es que no existen datos oficiales exactos ni seguros que coadyuven a dimensionar esta problemática que se recrudeció durante la pandemia.

En contraste, Fernando Ibarra Tabares, investigador del Programa de Atención a Consumidores y Prevención de Adicciones del ITESO, señaló que la crisis sanitaria ha destapado muchos puntos que los gobiernos nunca han atendido.

“La salud mental en México presentó su crisis ante enfermedades transmisibles como el COVID-19, ha traído consecuencias sin precedentes en la salud física y mental de la población”, sentenció Ibarra Tabares.

La ansiedad, el miedo y las constantes preocupaciones ante la incertidumbre y las crisis económicas dentro de los núcleos familiares, han sido resultado de los cambios significativos que experimentaron en su vida las personas en medio de la pandemia. Son “un tipo de respuesta” a las medidas de distanciamiento social, a la pérdida de seres queridos, la inestabilidad económica y el desempleo, entre otras realidades, asegura Ibarra Tabares.

Esto a su vez produjo variaciones en los patrones de consumo de sustancias psicoactivas, advierte, como el incremento en el consumo experimental de sustancias en edades tempranas (especialmente en mujeres); aumento de problemas de la salud mental; mayor presencia en el consumo problemático de Estimulantes del Tipo de Anfetamínicos (ETA); e incremento de padecimientos como ansiedad, esto por la variación en la disponibilidad de las sustancias.

En el caso de la población más joven, el investigador explicó que gran parte de este grupo (en medio de la pandemia), comenzó a consumir alguna sustancia, ya que las clases virtuales han generado cansancio, aburrimiento y fatiga, “por lo que, muchos jóvenes vieron en las sustancias (tales como alcohol) una forma de escapar de esta rutina tan tediosa”, aseguró Ibarra.

En un estudio realizado a 17 mil 267 mexicanas y mexicanos para medir los patrones de consumo de sustancias en 2020, se observó que: ha habido un aumentó en la demanda de atención por uso de alcohol, así como de estimulantes de tipo anfetamínico, así como el consumo de tranquilizantes y opioides, los cuales ocuparon el cuarto y quinto lugar, respectivamente.

En este mismo año, 33 mil 262 personas acudieron a algún servicio de emergencia por: intoxicación por alcohol, sobredosis de múltiples drogas y por consumo de cocaína.

Las razones por las que las personas aceptaron que consumen dichas sustancias son:

  • Para evitar problemas que se encuentran presentes en casa (tales como violencia doméstica, problemas económicos, desempleo, estrés laboral y escolar);
  • Síndrome de supresión;
  • Estrés;
  • Ansiedad;
  • Aislamiento; y
  • Una gran facilidad para obtener las sustancias, ya que las plataformas como Uber Eats, Didi Food, Dealers, entre otras, las llevan hasta la puerta de su casa.

El académico agregó que muchas personas jóvenes también han comenzado a ingerir este tipo de sustancia ya que su padres y madres también lo hacen.

“No se conoce realmente la dimensión del problema, no hay investigación formal. Se tienen cifras limitadas”, sentenció la doctora Morfin.

Respecto al problema de la falta de atención a la salud mental de la población mexicana, se estima que de 2010 a 2019 ocurrieron 28 mil 122 fallecimientos por trastornos mentales y de comportamiento debido al uso de sustancias. En el año 2020, mil 735 personas fallecieron teniendo como causa asociada el consumo de sustancias psicoactivas.

Estados Unidos

Sobre el problema de la salud mental de la población hispana en Estados Unidos, el investigador Sergio Aguilar Gaxiola, profesor de medicina interna en la Escuela de Medicina de la Universidad de California en Davis, informó que las enfermedades mentales entre la de 15 a 29 años han ido en aumento desde 2016.

“El número de suicidios ha aumentado y tiene que ver con el aumento en el uso de sustancias, porque una cosa es identificar que hay una adicción y otra muy diferente que se le dé la atención necesaria”, añadió.

Respecto al tratamiento y atención oportuna de adicciones, se estima que el 93% de la población hispana en Estados Unidos de 15 años o más no recibió tratamiento.

“Por el COVID-19 aumentó considerablemente este problema. Los pensamientos suicidas llegaron a ser hasta 4 veces mayores entre la población hispana, en contraste con la población blanca. Las personas latinas mueren ahora 11 veces más que los blancos”

También agregó que decir las cifras de cuántas personas han muerto por esta causa es “muy sencillo, pero detrás hay mucho dolor, pues tan sólo se estima que en este tiempo de pandemia existen de 120 a 140 mil huérfanos a causa del suicidio”.

España

En España, el doctor Adolfo Cangas, profesor en la Universidad de Almería, indicó que las cifras más recientes sobre salud mental y suicidio son de 2019, es decir, no se encuentran actualizadas.

Sin embargo, el especialista aseguró que el suicidio sigue siendo la principal causa externa de muerte en el país europeo. Hasta 2019, hubo un total de 16 mil 141 muertes por causas externas, de las cuales 3 mil 671 corresponden a suicidios y lesiones autoinfligidas. Además, en ese mismo año el suicidio fue la primera causa de muerte en jóvenes de 14 a 18 años.

Al mismo tiempo, declaró que bajo otras causas de muerte externas (ahogamiento, envenenamiento, caídas u otros accidentes) pueden ocultarse muertes por suicidio que, por distintos motivos, no son asignados a esta causa.

Cangas expresó que España es el cuarto país en Europa en mayor consumo de cannabis, el número seis en consumo de cocaína, el segundo en mayor consumo de ansiolíticos, cuarto en consumo de antidepresivos y el sexto en hipnóticos y sedantes, según la Agencia Española del Medicamento. Sin embargo, el especialista enfatizó que el hecho de que España sea uno de los mayores consumidores de sustancias psicoactivas no significa que bajen los índices de enfermedades mentales, sino que ocurre todo lo contrario: se genera dependencia, adicciones y aumento en la tasa de suicidios.

En cuanto a este último dato, hasta septiembre de 2020 los intentos de suicidio y las autolesiones han aumentado un 250% entre la población joven de España, de acuerdo con el Colegio de Psicología de Madrid.

Italia

Por último, Efrén Milanese, especialista en psicología, reconoció que el panorama de Italia en cuanto a salud mental se refiere no es mucho más alentador que en el resto de los países antes mencionados.

Advirtió que las enfermedades de depresión y ansiedad crónica grave aumentan entre la población que no cuenta con un empleo estable: 10.8% más en contraste con el 3.5% de la población que sí cuenta con un empleo de estas características.

En virtud de ello, explicó Milanese, las cifras de suicidio por año es de 4 mil personas que mueren por esta causa, de las cuales el 80% son hombres y 20% mujeres.

Durante la actual crisis sanitaria, incrementó un 30% las tentativas de autolesiones y suicidio entre las y los jóvenes de este país; se incrementó en un 127% las llamadas al servicio de ayuda; el suicidio se ha posicionado como la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 24 años; aumentó en un 50% la fatiga laboral; 14% el uso de ansiolíticos; y un 10% el consumo de antidepresivos.

Finalmente, la y los especialistas coincidieron que tanto en América Latina, en Estados Unidos y en Europa existe una clara carencia para atender las enfermedades mentales de la población, lo que no sólo viola su derecho a la salud, sino que también deja un gran vacío en la vida de las familias de las víctimas de suicidio a causa de la negligencia de los Estados.

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Samantha Anaya
Samantha Anaya
Amo pasar tiempo con mi persona favorita: mi mamá. Considero que el ser periodista implica hacer un compromiso con la verdad, la justicia, la empatía y, sobre todo, con las personas.

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