Los trabajos queer de una madre: Corpomorfías de Coco Charles

Por Cordelia Rizzo /@cordeliarizzo

Corpomorfías expo multimedia de Coco Charles (IG: @elojodecoco) narra la relación difícil y creativa de una cuidadora y madre. La exposición estuvo dos semanas en el espacio independiente Sitio a finales de octubre. La curaron Pam Rech y Thom Díaz. El archivo personal de Coco, que puede visualizarse mejor en el mapa del muro de la pieza “Corpomorfías” que anexo, se compone de un historial de papelería hospitalaria con diagnósticos, objetos, cartillas de muchos centros médicos, y fotografías que capturan las cirugías de su hija Maya. Sumado a las fotografías análogas de Maya, la abuela y Coco, también hace apropiaciones de fotos y diapositivas de archivos hospitalarios que encontró en Oaxaca y retratos de la industria cárnica. El texto curatorial hace paralelos entre los desplazamientos para concretar las operaciones de la hija, con el proceso de repensar y rearmar el propio cuerpo de la madre.

Cuerpo es mente. Por eso las piezas invitan a cuestionar ideas fijas sobre los procesos de cuidado materno desde la crueldad y duración de las cirugías en los cuerpos de las infancias. Las terapias y tratamientos para pequeñxs duelen/y les duelen. Sobre ellos se refleja una mistificación similar a la de quienes lxs cuidan. Coco nos abre un surco en la mente para acariciar el dolor y los llantos de su cotidianidad y quitarnos un velo de la percepción. Ese es el regalo más grande de las piezas, que nos introducen en un espacio físico y mental para realmente seguir los hilos de las suturas en las fotos, que prácticamente es el hilo conductor que narra el archivo personal.

Un resultado de la visualización es que relaciona la frialdad de las cartas médicas con posibilidades de cuestionar modelos fijos de percepción sobre el cuerpo. Coco monta cuerpos-cadáveres no humanos de cerdos y reses al lado de archivo fotográfico de cirugías en cadáveres y el cuerpo de su hija y su abuela y agrega una capa de complejidad a la mirada. La fotógrafa pone su relación con los cuerpos cercanos en sintonía con otras ensoñaciones sobre corporalidades posibles. Las líneas de fuga surgen de prácticas normalizadas como el consumo de carne y la de observar acríticamente diagramas y fotografías sobre historia de la medicina.

Al final, o al principio de la expo, vemos la cesárea de la que nació Maya en una pantalla pequeña, llevándonos a la escenificación que expone el nacimiento del cuerpo madre y cuerpo hija. Sin embargo, la escena invita a escudriñar sin el morbo habitual. Nos enfoca en lo vulnerable del nacimiento para observar detenidamente lo diminuta que es la vida que se acomoda en otro cuerpo.

La última pieza de Corpomorfías es un loop de entrevistas de madres que transitan espacios hospitalarios, familiares y laborales con la misión de cuidar a sus hijxs. Las vemos haciéndose pedacitos afectivos para abogar por sus pequeñxs que necesitan mejor atención médica y tratar de no dejar de ser cobijo para sus familias. Las vemos hechas pedazos por un conjunto de sistemas que asumen que el amor de madre puede hacerse pedacitos sin mayores consecuencias. Para Coco estos pedacitos también guardan la posibilidad de interpelar. Así como la explosión de objetos de un archivo, también parece ofrecernos maneras de recomponer los maternajes, si asumimos el reto.

No le pregunté a Coco si se asumía feminista o no. Sin embargo, este retrato de lo íntimo y su vinculación con otras corporalidades y otras maternidades avista un sentido político agudo. La maternidad es una experiencia productora de conocimiento, especialmente cuando se co-crea el cuerpo de la hija con una mediación acechante de la medicina y los sistemas hospitalarios que fuerzan recorrer un vaivén burocrático frío. Desafortunadamente las sociedades rechazamos que los maternajes tengan posibilidades de darnos conocimientos. Son “parte de la vida”, “lo natural”, y esas formas de juzgar descartan ricos escrutinios de eventos y experiencias que merecen ser narrados. Nuestros prejuicios nos hacen verlo como algo que trae su propia gasolina y no requiere esfuerzo, o reflexión. En el imaginario marxista tradicional eso parecería no generar valor, sino sólo “ser”. Pero también hemos rechazado la sabiduría de los maternajes por desestimar el arrojo y sinsentido extraordinarios que son parte ordinaria de ellos.

Sólo rasqué la superficie del trabajo de Coco y la curaduría de Thom Díaz y Pam Rech. Pero como le dije a ella, su trabajo dignifica el potencial de objetos dispersos -especialmente las fotografías- para contar una historia difícil. Enfoca el obturador en la extraordinaria lucha de la hija para crearse y evadir el silenciamiento a cualquier dato que nos sacuda ideas preconcebidas sobre la maternidad. Las operaciones sobre la hija accionan sobre la madre. Esto nos obliga a pensar en el proceso de co creación entre seres humanos, y entre humanos y otros seres. Sobre todo nos pone a rescatar del olvido los relatos de las madres cuyo maternaje las absorbe y les implica retos que no son amigables capturas para el Instagram.

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Cordelia Rizzo
Activist-scholar/PhD Candidate Performance Studies at Northwestern University-memory-touch-textiles-maker / transnational-wayward Mexican girl.

3 COMENTARIOS

  1. Gracias Cordelia, 🖤 que bello texto, me tienes sin palabras y con el cerebro volado de tan fina posición de las palabras.

    Gracias por visitarnos en la Expo, por el tiempo, por el texo y por tu sensibilidad a este tema tan fuerte y necesario poner sobre la mesa.

  2. Muchas felicidades por tu exposición y obra Coco, temas importante de abordar y desmitificar en el arte. Gran descripción de tu trabajo en este texto.

  3. Gracias Cordelia, pusiste en palabras lo que muchas en la grandiosa expo de Coco Charles no pudimos expresar de tan precisa manera. Su arte hace lo suyo como pocos, está vez de manera singular me atravesaron las imágenes y los sonidos y se entremezclaron con mis propias vueltas a quirófanos y hospitales, a momentos de cuidado y de ser cuidada, de madres e hijas. Felicidades Coco, eres grande.

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