Autoridades dejan vulnerables a migrantes en Quintana Roo; organizaciones colman vacío institucional

Migración

Desde finales de noviembre, cerca de 2 mil personas migrantes de Haití han llegado a Quintana Roo y se han topado con un desinterés de los gobiernos estatal y municipales. Sin refugios temporales y sólo dos direcciones de atención al migrante, la sociedad civil ha evitado una crisis humanitaria, advierten especialistas

Texto: Ricardo Hernández / Pie de Página

Fotos: Pamela Berlanga

“Eres un culero mala paga. ¿Sabes qué significa ser culero? Ser mala persona”. Este es el audio en tono amenazante que recibió Abdias Providence, migrante haitiano. Le exigían el pago de la renta de un cuarto al que lo llevaron con engaños en Leona Vicario. Es un poblado pobre y alejado de la ciudad de Cancún, a donde llegó una semana antes en búsqueda de una visa humanitaria.

La mujer del audio se había presentado en las oficinas del Instituto Nacional de Migración (Inami) para ofrecer trabajo, alojamiento y apoyo a los haitianos que regularizan su situación. Abdias aceptó con entusiasmo… hasta que empezaron las amenazas.

Preocupado por su integridad, y las de su esposa e hija de un año, Abdias pidió el pasado lunes 27 de diciembre ayuda a la Comandancia de Seguridad Pública de Leona Vicario. Solicitó contactar a personal del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) porque, intuyó, le ayudarían.

La familia venía ya desgastada por haber dejado Brasil, cruzar durante más de un mes por Centroamérica, viajar los últimos mil 400 kilómetros hasta Cancún.

A las 14:32 horas de ese día, Montserrat Alviso, oficial de terreno de Acnur, acompañada de una patrulla, llegó a la Calle Ardilla; se apostaron en el camino de terracería y frente al portón de madera y fierro rodeado de vegetación para recoger a la familia, la cual trasladó a Cancún.

—Hay que estar atentos, oficial, me preocupa que pudiera ser un tema de trata u otra cosa —aventuró Alviso antes de partir.

El pasado 5 de diciembre, en acto solemne, el gobernador de Quintana Roo, Calos Joaquín, y la delegada del Inami en Quintana Roo, Verónica García, dieron el banderazo de inicio del Plan de Seguridad Vacacional. El objetivo: garantizar la paz para los cientos de miles de turistas que recibirían en la temporada decembrina, aliciente para la economía estatal.

En contraste, en el evento no se mencionó ninguna medida especial ante la oleada de migrantes que empezó desde finales de noviembre. Han arribado cerca de 2 mil haitianos a la entidad, según datos del Inami, topados con un desinterés del gobierno estatal y municipales, quienes no han instalado refugios temporales ni cuentan con ventanillas, unidades o direcciones de atención al migrante –salvo Solidaridad y Chetumal–, y que los mantiene en un estado vulnerable.

A pregunta expresa, Lucio Hernández, secretario de Seguridad Pública (SSP) estatal, aseguró este miércoles que no tenían registro de ningún incidente que implicara a migrantes. Eso excluye incidentes como el de Abdiel, el sucedido en el refugio temporal montado en una iglesia ubicada a un costado de la Multiplaza Kabah, donde una mujer haitiana fue amenazada con un cuchillo por su connacional y otros parecidos.

A decir de la investigadora Martha García Ortega, de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), urge que el estado y los municipios atiendan la situación.

“Por ley y por las políticas del Plan Nacional de Desarrollo, los estados están obligados a atender a grupos vulnerables, entre ellos a población migrante. Por ello es urgente que el gobierno estatal tome las medidas conducentes para ofrecer los servicios establecidos de ayuda humanitaria a los grupos de migrantes que han llegado a la entidad en el contexto de la política de México como Tercer País Seguro, esquema impuesto por Estados Unidos”, dice la especialista en migraciones humanas.

“Los gobiernos locales deben procurar la atención a los grupos de migrantes. Con un especial enfoque de género, garantizar la integridad emocional y física de mujeres migrantes y niños, niñas y adolescentes, los más vulnerables, que llegan a realizar sus trámites migratorios en tanto logren conseguir su visa de entrada a Estados Unidos”, añade.

Martha García Ortega, antropóloga social.

La sociedad civil asiste a los migrantes

Ante la inacción de las autoridades, la sociedad civil organizada, una iglesia y Acnur han intentado colmar el vacío institucional.

Es el último jueves de 2021, un día soleado y en vísperas de Año Nuevo. Tras un escritorio de madera, colocado al aire libre y que hace las veces de oficina en este improvisado refugio temporal instalado en el Colegio Kukulkán, en Cancún, está Iván Ruiz. El gerente de Recursos Humanos del Café Antoinette, uno de los más concurridos, entrevista por trabajo a los haitianos Joselin Bien, Duramen Dieujuste, Fadner Pompilus y Stanley Doirin, de 45, 30, 35 y 33 años, respectivamente.

El refugio fue instalado por la activista Mariana Escalante desde el 20 de diciembre y su hija, Mariana Bracho, con apoyo de la familia de Julián Ramírez, dueño del Colegio, y un puñado de voluntarios.

Sentados en pequeños y apretados pupitres, los cuatro entrevistados atienden al reclutador.

—¿Qué hacías antes de venir? —pregunta Iván a Joselin.

—Era bombero

—¿Bombero, en serio?

—Sí —sonríe.

—¿Con cuántas personas vienes?

—Somos yo, mi esposa e hija.

—¿Tu esposa también trabajaría?

—Sí.

—¿Y quién va a cuidar al bebé?

Joselin vuelve a sonreír, ahora apenado, responde que buscarían trabajar en diferentes turnos para intercalar los cuidados.

—Bueno, ¿y de qué quieres trabajar?

—De lo que sea —resuelve.

Y continúa la entrevista. Iván explica el giro y las necesidades laborales del negocio y al término les ofrece 5 mil 250 pesos mensuales como salario base, más 500 en promedio de propinas. Y los migrantes asienten, conceden dar sus datos, contenidos en su visa humanitaria recién tramitada, y aceptan acompañarlo a las oficinas corporativas para firmar el contrato.

A Mariana Escalante se le revela una sonrisa que oculta por un momento su cara de cansancio, no tanto por el desgaste de administrar un refugio casi sola, sino por la congestión que no ha podido tratarse por falta de tiempo para atender su salud.

“¡Hemos conseguido trabajo a todos!”, anuncia.

Y es que, además de haber hecho posible que el Café Antoinette se interesara por contratar a estas cuatro personas, Mariana, luego de exhaustas gestiones, ha conseguido empleo a cerca de 40 migrantes en los hoteles Majestic y RIU, y con algunos amigos de Cancún, Mexicali y Guadalajara, gracias a lo cual tendrán ingresos para poder rentar cuartos, reasentarse y, eventualmente, mandar dinero a sus familiares.

Esa es la ambición de James Norseu, ahora empleado del Majestic, que tiene dos hermanos y a su madre en Haití, quienes dependen de las remesas. Luego de seis años de radicar en Chile, James, de 32 años, dejó aquel país en agosto de 2021, con esperanzas de encontrar una vida mejor en el norte; viajó junto con su esposa e hija un mes y medio por tierra hasta llegar a Tapachula, Chiapas, donde se encontró con las oficinas del Inami abarrotadas. Pasó tres meses sin conseguir visa humanitaria. De ahí, el organismo lo trasladó el 17 de diciembre a la Delegación federal en Cancún, donde consiguió de manera expedita su tarjeta de visitante, la cual le permite estar un año en el país y conseguir CURP y RFC para poder trabajar. James había pasado cuatro noches en las calles de la ciudad hasta que Mariana le ofreció alojamiento.

El primer día que abrió el refugio temporal llegaron 40 haitianos adultos y 18 niños y niñas, que el pasado miércoles aumentaron a un total de 71.

“La idea siempre fue no darles solo un refugio donde pudieran quedarse un tiempo, sino poderles encontrar un trabajo digno, un lugar donde pudieran vivir dignamente”.

Mariana.

Mariana y el pequeño grupo de entusiastas no solo han facilitado el empleo de los migrantes, sino que han conseguido un médico para hacer valoraciones básicas a los usuarios y hasta han conseguido crear una pequeña comunidad donde los migrantes pueden pernoctar, cocinar y dejar sus pertenencias, sin sentirse amenazados.

“Sé que no vamos a resolver la historia de la migración en dos semanas, pero sí queremos resolver la vida laboral de estas familias que están aquí”, dice Mariana.

En los primeros días, el salón que usan de bodega se vaciaba rápido. Los migrantes tomaban varias piezas de jabón, pañales, latas de alimentos y hasta papas crudas, ante la incertidumbre de su porvenir. “Había gente que se llevaba papas a sus cuartos. Yo preguntaba por qué se las llevaban, que no lo hicieran, que el almacén estaría abierto todo el tiempo y que podrían tomar lo que necesitaran cada que quisieran”, dice Mariana. Hoy hay 62 papas y media en un huacal lleno de frutas y verduras y una bodega a rebosar de productos de primera necesidad y ropa donada, que ahora separan para poderlas vender en un bazar que ya organizan, a fin de conseguir más recursos.

“En verdad solucionar el tema es algo muy sencillo. No sé por qué lo han hecho tan complicado y tan inhumano. La autoridad podría contar con un espacio digno donde puedan dormir los migrantes en lo que tramitan sus papeles. Con ganas lo puedes hacer muy fácilmente”, critica Mariana.

Al refugio además han llegado artistas urbanos y hasta jaraneros que han entretenido a los migrantes.

“Colás, Colás, Colás y Nicolás / Lo mucho que te quiero y el mal pago que me das / Si quieres, si puedes, si no, tú me dirás / ¡Ay, qué bonito baila la mujer de Nicolás!”, entonan Rafael Contreras, alias “Rafandango”, y Charly Solís, con sus jaranas segundas, el son jarocho que los adultos y niños gozan.

Debido al inminente regreso a clases, el Colegio Kukulkán solo podrá ofrecer refugio hasta este 2 de enero. La escuela tendrá que vaciarse. Los usuarios y los migrantes que siguen llegando solo tendrán como opción para pernoctar, el refugio que una iglesia improvisó, ubicada a un costado de la Multiplaza Kabah, donde hasta el miércoles pasado había ya 15 haitianos, pero donde no hay personal que vigile y administre, a donde no han llegado donaciones y en donde se ha registrado al menos un incidente de seguridad.

Flor Ruiz, secretaria técnica del Ayuntamiento de Cancún, encargada de la gobernabilidad del municipio, evadió una entrevista con este medio para contestar sobre la inacción de las autoridades.

Vale resaltar que tanto representantes de Acnur como sociedad civil han mantenido reuniones con la morenista “Mara” Lezama, alcaldesa de Cancún, para solicitar la instalación de un refugio temporal, así como respuesta institucional ante la emergencia, sin éxito alguno.

Prueba Acnur proyecto en sureste

Ante la llegada masiva de migrantes haitianos, la Acnur y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en conjunto con el gobierno de México, implementan un proyecto piloto que busca estabilizarlos y, eventualmente, integrarlos en el territorio nacional.

Algunas familias haitianas que se encuentren en el sur de México podrán formar parte del Programa de Integración Local de Acnur, con el cual se planea su reubicación en ciudades del centro y norte del país, “donde tienen mejores oportunidades de acceso al mercado laboral, a la vivienda, a la salud y a la educación”.

Monserrat Alviso, oficial de terreno de Acnur en la Península de Yucatán, es la encargada del programa en la región.

“En este proyecto piloto se contemplan a unas 500 personas haitianas en el país. En Quintana Roo tenemos 370 personas inscritas en este programa”, dice Alviso en entrevista.

A este universo se les brinda acompañamiento médico, educativo, laboral, de alojamiento; se les da un apoyo para eso, de un año de integración.

El Programa, sin embargo, no ha podido cumplir con las metas deseadas, pues solo el 40 por ciento se han quedado en la ciudad a donde se les ha trasladado, conseguido trabajo y casa.

“¿Por qué? No tiene que ver con lo que le conseguimos o no, sino con una necesidad de moverse por cuenta propia”, responde la oficial.

En Cancún, Acnur ha integrado al Programa 35 casos familiares e individuales.

Acnur también dan apoyos esporádicos, como el caso de Abdias, el migrante que rescató de Leona Vicario, a quien se le ayudó con el hospedaje de dos días en un hotel del centro de Cancún, un apoyo monetario y orientación para conseguir trabajo.

En total, calcula Alviso, el organismo internacional ha atendido a mil 356 migrantes haitianos en la Península de Yucatán desde el pasado 26 de noviembre.

Por otro lado, Alviso señala los retos institucionales en Quintana Roo. Hace falta, comenta, ventanillas de atención al migrante en los Ayuntamientos, además de unidades o direcciones municipales. También urge, comenta, una ventanilla única en el SAT para atención al migrante, a fin de tramitar de manera expedita el RFC, lo cual agilizará y ayudará a su integración al mercado laboral formal.

Luego de tres días de recorrer varias colonias, Alviso identificó una casa en renta, accesible para tres familias haitianas en la Supermanzana 67 de Cancún.

Este jueves trasladó a dos de los integrantes de las familias para que revisaran las instalaciones, quienes se interesaron por la oferta y en breve iniciarán la mudanza.

“¿Ya vio? Aquí tienen todo cerca, un mercado, iglesias, tiendas; aquí pasan los camiones que los llevan al trabajo. Pueden también salir a vender comida. Mire, aquí muchos venden comida porque pasa mucha gente, muchos trabajadores. ¿Ya vio? Ahí están unos vendiendo. Pueden sacar mesitas y vender. También ahí en esa esquina, en la tienda de telas, ofrecen trabajo. Mire, ahí dice que solicitan 10 personas”, dice Alviso a Bertha Bonjace, de 32 años, quien lleva a su hija Julissa en brazos, mientras circulan por la zona.

Sin trabajo de organizaciones, la crisis se agravaría

Para la antropóloga social Martha García Ortega, el trabajo de las organizaciones internacionales y de la sociedad civil, ha sido clave en aminorar los problemas derivados de la migración.

“Sin la ayuda de la sociedad civil y su red de protección desplegada en todo el país, y la ayuda internacional, México enfrentaría una crisis humanitaria de grandes proporciones. Los migrantes extranjeros y nacionales han encontrado en estos centros de atención la ayuda inmediata ante la desinformación, falta de derechos, el acecho criminal. A lo largo del territorio hay cerca de 150 albergues, con una mayor concentración en el centro y norte del país, precisamente por las rutas migratorias. Hay que recalcar que en ellos no solo han migrantes extranjeros, sino desplazados forzados internos debido a la violencia”, responde a un cuestionario escrito.

García Ortega recalca que Quintana Roo es uno de los estados con mayor crecimiento poblacional por inmigrantes internos y extranjeros. Su principal característica, apunta, es la movilidad interna, pues poco menos de un millón de personas que residen en este estado nacieron en el interior de la República y tiene cerca de 40 mil personas nacidas en otro país. “Frente a Chiapas, esto es revelador porque en ese extremo de la frontera la población extranjera supera las 60 mil personas, y la inmigración nacional es mucho menor”, comenta.

Y a pesar de ello, critica, la entidad tiene rezagos institucionales en la materia; no está preparado para atender migración temporal.

“Lo que quiero decir es que Quintana Roo se ha construido en gran parte por migrantes, debería estar preparado para atender a la población de otros países que buscan un refugio en tanto siguen su tránsito a otro país”, afirma.

“Por otra parte, el gobierno ha sido omiso y ha excluido a otros contingentes como los trabajadores de la construcción, de las mujeres que trabajan en los hoteles, que se establecen en condiciones precarias y que llegan aquí en busca de trabajo. De hecho, se puede ser enfático: sí en la frontera sur no acepta y gestiona la migración internacional en esta crisis humanitaria, no estará preparado para el Tren Maya”, sentencia.

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Este texto se publicó originalmente en Pie de Página:

Autoridades dejan vulnerables a migrantes en Quintana Roo; organizaciones colman vacío institucional

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