11 años de buscar incansablemente a Pepe

José Luis Arana Aguilar fue desaparecido el 17 de enero de 2011 en Tonalá, Jalisco. A 11 años de su desaparición, su madre le ha buscado sin descanso.

Su búsqueda la llevó a fundar -junto con otras madres- el primer grupo de búsqueda de las y los desaparecidos en Jalisco: Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos en Jalisco (FUNDEJ).

Por Darwin Franco / @DarwinFranco

Foto portada: Christian Cantero / @ChristianChMalv

 

Soy Josué Luis Arana.
Yo soy una víctima más de desaparición forzada,víctima de
un sistema corrupto y decadente.
Soy de los ausentes,
Soy alguien que salió de su casa y ya no pudo volver y ya no
pudo estar a ladode su familia.
Soy un rostro en una alerta de búsqueda, en un volante,
en un cartel, en una lona, en un vídeo…
Yo soy el nombre que todos gritan en las marchas,exigiendo mi presentación en vida…
Yo soy una publicación esperando ser compartida…
Soy una lágrima en una mirada triste,soy la plegaria
que cada noche musitan unos labios antes de dormir.
Soy una oración,una plegaria en los labios de mi madre…
Yo soy una búsqueda permanente soy un recuerdo imborrable, soy una esperanza
que nunca morirá, soy la búsqueda colectiva en los montes,
llanos, desiertos, ciudades, penales, hospitales y Semefos.
Hoy a 11 años mi madre y mi familia continúan en mi búsqueda
desde aquel dia que me separaron de su lado.
Hoy a 11 años no pierdo la esperanza de volver a reunirme con ellos y calmar
el dolor y sufrimiento de mi madre que nunca se rendirá
y que cada día lucha por no caer en la resignación.
.
Estas palabras, junto con la fotografía de José Luis Arana Aguilar, fue publicada en las redes de Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos de Jalisco (FUNDEJ), en el marco de los 11 años que su fundadora, Guadalupe Aguilar, ha dedicado a buscar a su hijo.
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Lupita tiene 11 años buscando a su hijo, José Luis Arana, quien fue desaparecido el 17 de enero de 2011 en Tonalá, luego de salir manejando su camioneta de una gasolinera.

Este hecho han sido relatado por su hermana de la siguiente manera.

El 17 de enero de 2011, hace 11 increíbles años, nuestra vida cambió.
Y no sé si les pasa a ustedes con fechas fatales que llega el día y comienzas a recordar minuto a minuto lo qué pasó y lo que sentiste y cómo te ibas hundiendo en la desesperación y la angustia.
A las 10:40 salió de su casa.
A las 11:20 alguien lo interceptó.
A las 11:35 se desconectó del celular.
A las 12:00 recibí la llamada con un grito ahogado de mi madre:
”No encontramos a Pepe”, “No llegó Pepe!, no contesta el Nextel”
Comienzo a hacer llamadas a todas las autoridades, hospitales, Cruz Roja, Tránsito….
A las 5:00 vamos al SEMEFO a reconocer un cuerpo similar, sentimos alivio que no era
A las 7:00 compramos linternas para buscarlo en baldíos y zonas aledañas.
No dormimos….al día siguiente supimos que algo andaba muy mal….y pasó otro día, y la FiscalÍa, la policía estatal y la PGR.
Al otro día fuimos a la zona militar, otro día y otro y otro y otro….y nadie hacia nada.
Se nos olvidaba comer y dormir.
Han pasado 11 años y sigo escuchando los gritos de dolor de mi madre durante la noche que intente subir a dormir unas horas: AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH, AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH.
Ella se ponía un cojín en la boca para evitar que la escucháramos.
Han pasado 11 años y no hemos superado la pérdida. Somos sobrevivientes que nos hemos adaptado al dolor, a la desesperación y a la angustia de no saber qué pasó, que le hicieron, si tuvo miedo, dónde lo dejaron, cuándo lo vamos a encontrar: ¿y porque? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Cuándo va parar esto?

 

Guadalupe Aguilar, hasta la fecha, ha sido la artífice de toda la información que se ha generado sobre la búsqueda de hijo, aunque al principio no fue así porque ella confío en la autoridad. Cuando José Luis fue desaparecido, ella y su familia tuvieron que esperar 72 horas porque las autoridades les dijeron que “eso marcaba la ley”. Hoy saben que no es así.

También retiraron de redes sociales la foto de Pepe porque “eso entorpecería las investigaciones”, hoy saben que esto fue un error. Así esperaron hasta aquel 15 de abril de 2011 cuando Lupita decidió salir a buscar a su hijo cansada de recibir nada de las autoridades.

Lupita fue de las primeras madres buscadoras que en el país increpó al ex presidente Felipe Calderón sobre los desaparecidos tanto en México como en Jalisco. Fue un 7 de septiembre de 2011 cuando armada de valor lo interrumpió para pedirle le ayudara a encontrar a José Luis. Calderón la escuchó, prometió ayudarla, pero todo quedó en promesas.

Ha “vivido las de Caín” porque ha hecho cosas inimaginables por encontrar a su hijo: es asidua visitante de la morgue, ha estado presente en las exhumaciones de las diversas fosas clandestinas encontradas en Jalisco, se ha entrevistado con procuradores, peritos e, incluso, con los que presuntamente se llevaron a José Luis.

Como muy pocas, Lupita, conoce los recovecos del sistema de justicia local, pues ha mostrado sus ineficiencias en el registro de los desaparecidos, sus imprecisiones al momento de identificar a las víctimas y los constantes obstáculos que les ponen a las familias cuando, pese al miedo, deciden no sólo levantar las denuncias sino hacer ellas mismas las investigaciones.

Fue ella, y no la Fiscalía, la que localizó y trajo a Jalisco la camioneta en que desapareció su hijo, pues de tanto buscar logró encontrarla en un corralón en Manzanillo, Colima. El vehículo estaba ahí desde el 2 de marzo de 2011 relacionado con una balacera, pero nadie investigó nada a pesar de que la camioneta tenía reporte de robo desde enero de ese año.

Lupita viajó hasta Manzanillo y, como pudo, logró entrar al corralón para revisar el auto. Ahí encontró ropas de su hijo, manchas de sangre y los recibos que comprueban que el vehículo salió de Jalisco hacia Colima, el mismo día de la desaparición. Exigió a las autoridades que viajaran para realizar los peritajes correspondientes y trasladar la camioneta a Jalisco, ni una ni otra cosa pasó.

Fue ella quien con su dinero, en junio de 2011, trajo la camioneta para que los peritos jaliscienses la pudieran examinar. La camioneta fue regresada a la familia: “pero descubrimos que el peritaje no ha sido integrado a la averiguación previa”, comentó Lupita, para quien esto fue una grave omisión.

A esa se le han sumado cientos de dilaciones de la justicia que le han hecho perder tiempo y esfuerzo en la búsqueda de Pepe.

Desde aquel 17 de enero de 2011, Lupita y las madres que integran Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (FUNDEJ) han ayudado a decenas de familias a buscar y encontrar a sus amores desaparecidos; esa labor ha mantenido a Lupita firme en sus exigencias y en la búsqueda de Pepe al que lleva en todos lados para mostrar su rostro en cada uno de los cientos de eventos en lo que ha participado para denunciar que las autoridades no han hecho lo suficiente para buscarlo.

A 11 años, Lupita no deja de luchar porque se localice a Pepe como sea que éste se encuentre, pues lo que ella quiere es tenerlo consigo junto a su pecho como tantas veces lo ha estado cuando ha salido a marchar y a gritar con todas sus fuerzas: “Vivos se lo llevaron, vivos los queremos”.

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Darwin Franco
Darwin Franco
Me encanta hacer periodismo y contar con dignidad las historias de quienes confían en mi trabajo. Disfruto ser profesor y aprender de mis alumnas, alumnos y alumnes. Creo que el periodismo es una potente herramienta de paz y esperanza.

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