Las palabras

La Hilandera

Por Rosario Ramírez / @La_Hilandera

“Estoy harta de tener conversaciones incómodas sobre por qué no te veré, porque tú a) no estás vacunadx; o b) porque tengo otros contactos con los que me siento más cómoda. Pero sobre todo, estoy cansada de hablar y escuchar sobre COVID” escribía Daphne Bramham a finales de 2021(1). Y es que ciertamente estamos hartxs de que cada conversación que tenemos, no importa el medio o la persona de la que se trate, implica hablar de salud, de efectos y malestares, de las historias de guerra de la vacuna, de si ya nos tocó, de cómo salimos bien o mal librados del virus, del enfado del encierro que ya habíamos comenzado a dejar atrás, y de cómo Omicron nos volvió a cambiar la jugada y nos recordó que seguimos en una pandemia.

Estos casi dos años, que parecen pocos pero también se sienten como una vida entera, hemos incorporado muchas palabras que antes no circulaban con la naturalidad con la que hoy lo hacen en nuestras conversaciones cotidianas. Hablamos de coronafobia, de ansiedad, y en general de salud mental -quisiera pensar- con una conciencia diferente a la que teníamos antes de 2020. Porque no se trata solo de neologismos que derivan de la situación actual, sino de emociones, desórdenes, actitudes y miedos tan genuinos que les podemos nombrar.

Pienso por ejemplo en el estudio realizado por académicxs de la Oxford University Press, quienes investigando la evolución y uso del lenguaje en la población infantil, identificaron que “ansiedad” fue la palabra del año elegida por la niñez británica, en contraste con la “resiliencia”, palabra elegida en este caso por el profesorado (2). ¿Qué es lo que vivieron estas niñas y niños para haber elegido esta palabra y qué experiencia ha tenido el profesorado en términos de bienestar para ser resiliencia la palabra más representativa? Quizá la respuesta la sabemos o al menos la podemos intuir.

Ya era un asunto bien sabido que el aislamiento es capaz de generar mayor riesgo de desarrollar depresión y ansiedad, pero hoy en día se suma el factor covid a esta ecuación, y esto no es que mejore para nada las cosas. Hasta ahora hay pocos estudios al respecto, pero en los abordajes médicos y de salud mental desde 2020, se ha comenzado a hablar de la coronafobia (3), un desorden psicológico fuertemente relacionado con el deterioro funcional y caracterizada por miedo, angustia, depresión y ansiedad por la posibilidad de contagio, y que motiva comportamientos autolimitantes y desadaptativos que pueden llevar al aislamiento social o su agudización, obviamente teniendo repercusiones en la salud física y mental de las personas.

Y no sé ustedes, pero más de una vez al día puedo identificar en mi propio cuerpo y en mi propia emoción algo de estos elementos que definen a esta nueva palabra. Como dicen en Twitter, a veces ya no sé si es el cansancio, la edad, el trabajo, o es que Omicron ya ha llegado a casa, porque estamos muy concientes de que la enfermedad es algo latente, cercano y al parecer casi inevitable. Pero también entiendo ese tipo particular de ansiedad social al salir a la calle o frecuentar espacios donde lo que menos se observa son las medidas de seguridad sanitaria básica con cubrebocas mal puestos o personas sin cubrebocas, sin distancia y otras cosas más. Entiendo que estemos cansadxs, pero en una pandemia, en momentos de crisis como el que vivimos, el autocuidado pasa también por el cuidado colectivo.

Sin duda lo que va de este año, a pesar del pico de contagios del que somos testigos, sí vemos algunas diferencias con respecto al 2021 gracias al avance de la vacunación, pero también vemos mucho cansancio, muchas resistencias, y también acciones necesarias para recuperar la salud física y mental. Ojalá que al correr de los días, así como hemos adoptado, incorporado y encarnado algunas de esas palabras que nos tocan el bienestar en muchos sentidos, vayamos transformándolas y adoptando otras que reflejen un poco más ese proceso necesario que viene después, el de volver a acomodarnos en nuestros ser social también desde cuidado mutuo.

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(1) Daphne Bramham: COVID anxiety tightens like a belt around the ribs. https://bit.ly/3gesJyR

(2) UK children pick ‘anxiety’ as their word of 2021 https://bit.ly/3FVByYJ

(3) Caycho-Rodríguez, Tomás (2021). Evaluación de la coronafobia en población adulta mayor durante de la pandemia del nuevo coronavirus-19, Revista Española de Geriatría y Gerontología, (56) 4, pp. 247-248. https://doi.org/10.1016/j.regg.2021.02.006.

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Rosario Ramírez Morales Antropóloga conversa. Leo, aprendo y escribo sobre prácticas espirituales y religiosas, feminismo y corporalidad.

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