¿Les dices a tus amigos “te quiero”?

Dejar de Chingar

Por Dejar de Chingar / @DejarDeChingar

¿Qué piensas cuando dices “te quiero”? ¿En quién piensas? ¿En qué parte de tu cuerpo se produce alguna sensación cuándo lo dices? Trata de recordar la última vez que lo dijiste: ¿eras sincero?, ¿lo dijiste mecánicamente?, ¿querías obtener algo cuando lo dijiste?, ¿qué tan fácil ha sido decirlo?, ¿se lo has dicho a otros hombres?

Como verás, decir te quiero tiene muchas implicaciones y no siempre somos conscientes de ellas cuando lo expresamos. Además, hay una gran cantidad de cargas sociales y culturales que hemos relacionado con la expresión de nuestras emociones. Hay dos de ellas que son muy marcadas en la educación masculina: primero, que las muestras de afecto son una demostración de debilidad o subordinación hacia otra persona y, segundo, que decir te quiero implica necesariamente una forma de atracción sexual.

En el sistema patriarcal, los hombres somos condicionados a no estar muy en contacto con nuestras emociones y, por el contrario, suprimirlas es un acto que nos garantiza dominio, aceptación social y una vida cómoda, pero a costo de reprimir nuestros afectos y de dejar más espacio para la violencia. Como señala la autora bell hooks, en su libro The Will to Change:

“El patriarcado recompensa a los hombres por no estar en contacto con sus emociones. Ya sea que lleven a cabo actos de violencia contra mujeres, niños u otros hombres más débiles, o en la violencia socialmente sancionada de la guerra, los hombres pueden cumplir mejor con las demandas del patriarcado si no sienten.

Negarse a decir “te quiero” a otros hombres, también posee una fuerte carga de homofobia. Dado que dentro del esquema caduco del amor romántico, las expresiones de afecto son preámbulo o parte del acto sexual, se evitan esas manifestaciones de amor para que no se interpreten como una atracción homosexual. Pero digámoslo con claridad, ni la atracción sexual entre hombres es por ningún motivo un error, ni toda expresión de cariño posee tintes sexuales.

Esto último es importante, la manera en que el afecto y el sexo están tan relacionados en nuestra concepción moderna no deja mucho espacio para otras formas de cariño fuera de aquellas reservadas para la familia y la pareja. El machismo guarda las palabras tiernas para la “conquista”, ese término plagado de implicaciones coloniales, de dominio y de violencia; palabras que se dan a cuentagotas, de arriba a abajo, estratégicamente, para obtener sexo y no para compartir emoción.

Pero es momento de resignificar el cariñito de los hombres y entre los hombres. Porque un te quiero también es apoyo, es agradecer por la presencia constante, es hacer saber que la otra persona importa y que necesitamos de otros, otras y otres. Seguro a ti te gusta sentirte querido, a nosotros también, así que seguro tus compas agradecerán estas muestras de afecto. Comencemos con decir “te quiero” y luego intentemos escalar a otros afectos como un abrazo sin esos golpes en la espalda que nos damos “porque no somos jotos” , una caricia y un beso (ya que la situación de salud pública nos lo permita). No reservemos las muestras de cariño al contexto de un bar, de un partido de futbol o cuando estamos pedos. Construyamos una masculinidad que ya no crezca alrededor de violencias y complicidad, sino de ternura, interpelación y confianza.

Es buen momento para reflexionar las ideas preconcebidas que le hemos dado a un “te quiero”. El cariño tiene muchas formas y no todas ellas tienen por qué inscribirse en tarjetas con corazones, ni tienen que reservarse para el 14 de febrero. Podemos llenar de ternura todos nuestros actos, hacia todas las personas y seres vivos que nos rodean. Te invitamos a comenzar con tus compas, escríbeles o diles hoy: amigo, te quiero.

A todos nuestros lectores queremos decirles que les queremos. Gracias por leernos, por dialogar, compartir esta columna y por pensar y sentir con nosotros.

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Masculinidades en conflicto. Hombres que reflexionamos y trabajamos colectivamente en torno a la masculinidad y el machismo como problemas.

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