“Nuestros tesoros pueden estar en cualquier lugar”: Tercera jornada de la Brigada de Búsqueda en Jalisco

#HastaEncontrarles

La Brigada de Madres Buscadoras realizó su tercera jornada en el municipio de Villa Corona, Jalisco, lugar al que acudieron tras recibir información de manera anónima; ahí localizaron en un pozo lo que podrían ser restos humanos.

Texto: Claudia R. Castellanos / @CayisRguez

Fotografías: Fabricio Atilano / @fatilanoo

Las familias de las personas desaparecidas de Jalisco persisten en su única misión: encontrar a sus tesoros sin importar los obstáculos. Por ello, en su tercer día de búsqueda acudieron al municipio de Villa Corona. Hasta ahí llegaron las colectivas jaliscienses de la mano de las Madres Buscadoras de Sonora, tras recibir información de manera anónima.

Los días previos a esta búsqueda habían concentrado sus labores en Tlajomulco de Zúñiga donde tuvieron un hallazgo positivo en la colonia Lomas del Sur.

Antes de llegar a Villa Corona, las madres buscadoras tuvieron una reunión de aproximadamente seis horas con el Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, esto después de que el mandatario expresara su desaprobación y sospecha a las acciones de búsqueda que las familias realizan en el estado desde el 21 de febrero.

Esta reunión también se dio luego de que las familias condenaran los señalamientos del gobernador y evidenciaran el maltrato que habían recibido de parte de funcionarios de la Fiscalía del Estado de Jalisco. Por su parte, el gobernador informó en sus redes sociales que tras aclarar dudas e información que generó malentendidos”, les prometió “de frente y a los ojos ayuda y apoyo”.

El apoyo que más demandaban las familias era que les brindaran más seguridad, lo cual sí ocurrió cuando a las 14 horas salieron a continuar su búsqueda en Villa Corona.

Familias en formación para peinar el terreno en búsqueda de indicios.

Una búsqueda con posibles positivos

Con picos, palas, varillas y machetes, las familias se adentraron entre la maleza de un campo abierto y desolado que se encuentra a un costado de la laguna de Atotonilco. “La tierra es blanda, más flojita, la varilla entra fácil cuando hay cuerpos, sobre todo cuando recién los metieron” explican las madres buscadoras.

Buscador abriéndose paso entre la maleza.

Cuando las madres encajan la varilla en la tierra acercan el fierro que se incrustó en el suelo a su nariz, buscando un olor que para muchos significaría miedo, pero para ellas representa un indicio. Una señal de esperanza. El olor a muerte es señal de que bajo la tierra se encuentran sus tesoros.

Madres buscadoras empleado la varilla en forma de “T”.

El terreno que se recorrió era complejo y se recorrió entre ramas, maleza, hierbas, piedras, espinas y animales rastreros.

Ahí estuvieron la mayoría de las colectivas jaliscienses como Madres Buscadoras de Guadalajara, Entre el Cielo y Tierra, Uno Más Uno = A Todos Tlajomulco, así como los otros colectivos de apoyo que llegaron al estado desde Guanajuato, Querétaro, Michoacán y Estado de México.

Las madres, padres, hermanos y hermanas, así como otros familiares han estado acompañadas de las Madres Buscadoras de Sonora, quienes cuentan con experiencia en la búsqueda y localización de fosas clandestinas.

“Si ves un hoyo, un pozo, un hundimiento, una rama tapada, una piedra encimada, todo puede ser un indicio”, explicó Cecilia Flores, integrante de las Madres Buscadoras de Sonora. Ella, junto a sus compañeras pasó las varillas a las familias de Jalisco para que sintieran la tierra.

“Cuando se pica la tierra, ahí entre las piedras puede haber algo, porque hay un hundimiento. Las mismas piedras te van a indicar si hay cuerpo o no, porque hacen un ruido”, explicó la buscadora.

Al día de hoy, en Jalisco, se desconoce el paradero de más de 15 mil personas; aunado a ello se atraviesa una crisis forense que se ha agudizado por la mayor localización de fosas clandestinas en los últimos tres años, pero sobre todo por las condiciones en que se localizan los cuerpos, los cuales emergen de la tierra de forma segmentada y en bolsas plásticas. Esto rebasa por mucho la labor y capacidad del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

Personal al borde del pozo donde se hallaron posibles indicios.
Integrantes de la Comisión Local de Búsqueda observando al interior del pozo de tres metros de profundidad.

Luego de 30 minutos de comenzar el recorrido se encontraron indicios: un pozo con restos óseos que, aunque aún no se puede confirmar que sean humanos, sí responden a la denuncia anónima que ánimo a las y los brigadistas a acudir al lugar.

A diferencia de los primeros días, el peritos del IJCF sí estuvieron acompañando la Brigada.

Tras el hallazgo, las autoridades periciales y forenses acordonaron la zona para exhumar lo encontrado y, así, confirmar o descartar que se trate de restos humanos.

Los brigadistas de la Comisión Local de Búsqueda indicaron a las familias que sería hasta el día siguiente (el 24 de febrero) que las autoridades podrían dar alguna respuesta, esto debido a las condiciones para acceder al espacio de exhumación. En su primer hallazgo, el del 21 de febrero, el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses tardó más de 10 horas en acudir al área donde fueron encontrados dos cuerpos por las madres buscadoras.

“Es la primera vez que se hace esto, búsquedas así, en fosas. Me da gusto porque yo le pedí a Dios que se hiciera esto, porque es lo que me interesa hacer. Buscarlos. De la manera en que Dios lo permita, pero salir a buscarlos así. Realmente esto es una búsqueda. Antes nomás era de juntas, juntas y juntas con otras personas y no avanzaban nada. Realmente esto es lo que interesa, buscar donde sea”, comentó el papá de Raúl, joven de 20 años que fue desaparecido el 10 de abril de 2018 en la colonia Los Cantaros en Tlajomulco de Zúñiga.

Padre de Raúl, joven desparecido en Tlajomulco de Zúñiga.

Aunque los policías del estado y miembros de la Comisión Local de Búsqueda determinaron que era hora de regresar a Guadalajara, las familias decidieron continuar buscando en los espacios que aún faltaban.

En ese seguir buscando les cayó el atardecer y los paisajes hermosos que retrataban la labor de esperanza que estas madres vinieron a realizar a Jalisco. Con ese marco de fondo, las madres no dejaban de observar el piso en busca de otro indicio, pues seguras están de que sus tesoros podrían estar en cualquier lugar.

“Cada positivo es un pedacito de Pablo”, mencionó Paty, que lleva buscando a su hijo desde el 16 de marzo del 2013, quien fue desaparecido en Michoacán, pero ella está dispuesta a recorrer todo el país hasta encontrarlo.

Madre de “El Taquero”, joven originario de Puebla que fue desaparecido en Tlajomulco de Zúñiga, porta varilla en “T”.

Mismo sentir tiene Paola, quien decidió faltar a la escuela para unirse a la Brigada. Ella comenzó clases presenciales esta semana, pero no ha dejado de buscar a su primo, a quien realmente ve como un hermano: “Nos gustaba mucho ver el Canal 5 y nunca pensé que él podía ser como las personas desaparecidas que buscaban en la televisión”.

Su primo, Mario Alberto Osorio Sánchez, a quien apodan “El Taquero Poblano” fue desaparecido en Tlajomulco de Zúñiga, municipio al que viajó desde Puebla para trabajar.

La Brigada de Búsqueda se llevará a cabo hasta el 26 de febrero; sin embargo, aseguraron, no será la última, pues los aprendizajes que han dejado las Madres Buscadoras de Sonora a las familias de Jalisco serán suficientes para que aquí, a pesar de las trabas y deficiencias del actual gobierno, ellas puedan salir a buscar para que todos los tesoros desaparecidos en el estado puedan volver a casa.

Señora Yadira Estrada de Madres Buscadoras de Guadalajara.

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