Cómo promover la participación política de las mujeres dentro y fuera del espacio digital

Asuntos del Sur

Por Bernarda Sanabria Tovar / @AsuntosDelSur

La paridad y alternancia como norma de cumplimiento obligatoria ha modificado, sustancialmente, la representación política en la composición por sexo, tratándose de un avance en la democratización. Sin embargo, la realidad es que, a mayor participación de las mujeres en el espacio político – público, mayores son las expresiones de Acoso y Violencia Política (AVP) que limitan el establecimiento de la misma como sistema de inclusión, y el principio de igualdad en la representación política. Es decir que el sistema político sigue siendo normado por prácticas patriarcales.

Los actos y conductas de AVP se recrudecen y cambian de mecanismos en función a contextos sociales, económicos, sanitarios y políticos. Cuando los niveles de conflicto en estos ámbitos se elevan, los mecanismos de invisibilización y limitación a los derechos políticos de las mujeres se recrudecen y se manifiestan en diferentes medios. De un tiempo a esta parte, se han volcado a las redes sociales y aplicaciones de mensajería en línea, a través de ataques que no son reconocidos directamente como AVP en la normativa nacional y donde, en muchos casos, los agresores están ocultos tras identidades falsas, haciendo más difícil su seguimiento y atención.

El problema del acoso y la violencia en línea está presente en todo el mundo, tanto en la política como fuera de ella. El número más alto de víctimas corresponde a mujeres, de todas las edades, que publican contenidos que transgreden las normas sociales impuestas y/o que se manifiestan en contra del sistema patriarcal. Las víctimas representan una amenaza a las estructuras de poder vertical que benefician a la masculinidad heteronormada.

Algunas de las características de las redes sociales son la inmediatez, la difusión y la posibilidad del anonimato, además que no existe un único patrón de abuso en línea; sin embargo, existen algunos “disparadores” de las conductas de AVP en redes sociales:

Por ser mujeres

Las agresiones que se originan en la misoginia están intrínsecamente relacionadas a la hipersexualización, estereotipos de belleza y roles, así como a estereotipos de género. Las agresiones misóginas en redes sociales, muchas veces, no tienen nada que ver con el contenido sobre el cual están comentando y los procesos son circulares y repetitivos. En ocasiones, se trata de una o tres cuentas (de personas reales o ficticias –trolls-) que se dedican a poner el mismo comentario en diferentes publicaciones de la misma candidata (acoso dirigido que tiene el objetivo de humillar y provocar angustia).

Por la edad

Las violencias que atraviesan a las mujeres son diversas, tanto en su origen como en su impacto, y están determinadas por estructuras de dominación apoyadas en modelos de discriminación en razón de género y generacional. En ese sentido, cuando hacemos énfasis en espacios históricamente adultocentristas y masculinizados, entendemos que las formas de discriminación, operacionalizadas en acoso y violencia política, tienden a incrementarse cuando las candidatas y las mujeres electas son jóvenes (el rango de edad que recibe más ataques es el contemplado entre los 29 y los 35 años).

Aunque es importante aclarar que, mientras las mujeres jóvenes son hipersexualizadas y medidas por estándares de belleza patriarcal, las mujeres adultas son cuestionadas en torno a su capacidad de cumplir con roles de género impuestos.

Por su activismo

Los comentarios y contenidos dirigidos a mujeres en la política que reafirman que son feministas o cuyo discurso tiene contenidos relacionados a la igualdad, equidad, derechos de las mujeres, postulados feministas, denuncias por violencia contra las mujeres, etc., están cargados de acoso sexual como mecanismo regente de las normas sociales patriarcales.

Por su origen étnico

Muchas veces, estos contenidos rectores están, también, ligados a reivindicaciones sociales, representados por posiciones político partidarias. Sin embargo, son contenidos que intentan coartar la libertad de las mujeres y, al mismo tiempo, limitarlas a un molde que la sociedad espera, sin tomar en cuenta sus ideales y propuestas, sino, más bien, tratando de quitar voz, provocando anulación en el espacio público físico y virtual.

Ese principio de vigilancia tiende a justificar las violencias y quitarles impacto. El argumento radica, una vez más, en precautelar un orden hegemónico, en el que las disidencias son castigadas por medio de la violencia física y psicológica. Estas actitudes ponen en riesgo la vida de las mujeres insertas en la arena política y de sus allegados y allegadas -familiares, madres, hijas e hijos- ya que las amenazas y agresiones, además, tienden a revelar información privada sin consentimiento y la víctima es amenazada con el daño a ella o sus familiares y presionada a renunciar.

¿Cuáles son las consecuencias del AVP en línea? Las consecuencias de las agresiones en redes sociales y plataformas de mensajería empujan a las mujeres políticas a abandonar estos espacios de deliberación de alto alcance. Por tanto, también renuncian a la posibilidad de difundir sus propuestas, encontrar adeptos, reconocer las demandas de las y los electores y crear comunidad. Estos actos de acoso y violencia política en redes sociales sumergen a las mujeres en escenarios de terror constante, provocan miedo, inseguridad e incertidumbre y las desalientan no sólo de participar en las redes sociales sino de participar en la política en general:

  • Privan su participación en el espacio público y las sitúan en posiciones de vulnerabilidad, ya que las amenazas que reciben están ligadas a agresiones físicas a ellas y a sus familiares.
  • Violan constantemente el derecho a la privacidad y el ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos (reconocidos y aún un tabú), estereotipando el rol de las mujeres en la política con imaginarios conservadores y religiosos.
  • Limitan la libertad de expresión, invisibilizan su rol en la política y silencian las agendas políticas propias.
  • Estigmatizan, estereotipan y encasillan a las mujeres en roles impuestos y alejados de lo político. Buscan eliminar la participación de las mujeres en la política.
  • Además, naturalizan la violencia y la discriminación a las mujeres, la cual es aceptada y fomentada en las redes sociales, migrando, luego, al espacio público físico.

¿Qué hacer?

La importancia de reconocer que las agresiones vertidas en las plataformas de redes sociales dirigidas a mujeres insertas en las arenas políticas, como acoso y violencia política, permite la atención por parte del Estado, especialmente las instancias que administran los procesos electorales, las organizaciones políticas y las organizaciones sociales y colectivas a las que pertenecen, para que las mujeres puedan ejercer libremente sus derechos políticos.

El ejercicio pleno de los derechos y la profundización de las democracias son metas prioritarias del trabajo de Asuntos del Sur. Por ello, en alianza con el Órgano Electoral Plurinacional de Bolivia, creamos una Guía para Combatir el Acoso y la Violencia Política Digital “Mujeres Libres en Política” que contiene herramientas útiles para hacer frente a los ataques digitales de manera directa, tanto en las plataformas de redes sociales como en los procesos legales bolivianos, considerando desde la prevención y el autocuidado hasta las respuestas colectivas y comunitarias.

La finalidad es defender los derechos conquistados y seguir avanzando en la construcción de democracias paritarias sin que esto implique que las mujeres transiten por espacios violentos, inseguros y traumáticos. ¡Ahora que nos escuchan, ahora que sí nos ven: abajo el patriarcado, que va a caer!

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Somos una organización que diseña e implementa innovaciones políticas para desarrollar democracias paritarias, inclusivas y participativas. Conoce más en www.asuntosdelsur.org

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