Especialistas en cuidados paliativos en México se unen para visibilizar brecha de género en la medicina del dolor

La medicina paliativa se encarga del tratamiento de personas con enfermedades graves, y se enfoca en brindar alivio y mitigar los síntomas, así como el estrés de la enfermedad.

Sin embargo, esta es una de las áreas menos conocidas dentro del ámbito médico, por lo que no se prioriza, dando como resultado la falta de espacios laborales para doctoras y doctores con esta especialidad. Aunado a ello, para las pacientes que son atendidas por médicos hombres la posibilidad de sobrellevar su enfermedad y obtener resultados favorables es menor, en comparación con las pacientes atendidas por doctoras, quienes han mostrado tener una vida más llevadera.

La doctora Sol Urbina Gutiérrez junto a sus colegas en México ha decidió generar un espacio de apoyo entre doctoras paliativas, desde el cual se busca visibilizar su labor y mejorar la atención hacia las y sus familias.

Por Samantha Anaya/@Sam_An16

Dentro del campo de la salud, la especialidad en medicina paliativa y del dolor se encarga de brindar alivio a los síntomas y el estrés que generan las enfermedades graves. Esta especialidad se enfoca en la atención de pacientes con limitaciones físicas que pueden tener una condición de muerte inmediata o, cuya enfermedad puede verse prolongada por un largo tiempo; también se encarga de la atención de pacientes en vías de recuperación.

Sin embargo, tal y como lo señala la doctora Sol Urbina Gutiérrez, médica anestesióloga y especialista en medicina paliativa y del dolor, esta área de la salud suele ser desconocida por las personas, incluso, por sus colegas.

A la doctora Sol Urbina le preocupa esta situación, particularmente, porque a lo largo de su carrera, ha identificado que esto determina, por un lado, la visibilidad y alcance que tiene esta especialidad y, por el otro, el alcance y repercusión positiva que podría (o no) tener ésta en la vida de muchas pacientes mujeres con una enfermedad grave.

Y es que, con el paso del tiempo, ha aprendido que las pacientes mujeres que son atendidas por una doctora -también mujer- tienen una mejor calidad de vida y un tratamiento más llevadero, en contraste con las pacientes que son atendidas por médicos -hombres-.

Por estas dos razones principales, ella, junto a otras 36 doctoras con esta misma especialidad, han decidido unirse y organizarse para visibilizar su especialidad, así como para apoyarse entre colegas y otorgar una mejor atención a las pacientes.

Las doctoras que se han unido a esta red son especialistas que han ejercido su trabajo por años, algunas más son egresadas recientes de la licenciatura en medicina y otras siguen en proceso de formación académica.

La mayoría de ellas se encuentra en el Área Metropolitana de Guadalajara, aunque también se han unido desde diferentes estado de la República, como: Zacatecas, Sonora, San Luís Potosí, Michoacán, Colima, Guanajuato, Yucatán, Ciudad de México, Estado de México, Quintana Roo, Chiapas, Sinaloa, Baja California, Nuevo León, “y poco a poco se van cubriendo todos los estados”.

La iniciativa de unirse como mujeres y especialistas comenzó a gestarse desde el pasado 1 de marzo. Una de las causas que las llevaron a organizarse y trabajar en conjunto fue la emergencia sanitaria por COVID-19, ya que, según explica la Sol Urbina, la crisis contribuyó a visibilizar la sobrecarga del trabajo de cuidados, en especial para las mujeres, así como las limitaciones que surgieron en las atenciones a pacientes.

Según señala la doctora Urbina, la principal barrera que identifican es que en las instalaciones de salud pública no existen suficientes especialistas en medicina paliativa.

A ello se suma que no se conoce la especialidad como tal y, por ende, no se priorizan las plazas dentro del sistema de salud público.

Recientemente, dentro del sistema de salud privado, comenzaron a ofertarse lugares de trabajo para médicos y médicas con esta especialidad; esto ha sido el resultado de la suma de sus exigencias, pero aún hay una labor pendiente con el sector público: “el sistema de salud público no te brinda la seguridad de tener un sueldo fijo, ni estabilidad, por eso buscamos los espacios privados”.

Aunado a ello, para las médicas paliativas se suma las brechas de género: “en ocasiones, prefieren contratar a doctores, porque siempre para nosotras consideran cosas como si ya tenemos hijos, si queremos tener más o si planeamos casarnos, preguntas que obviamente no les hacen a los hombres”.

La especialista comparte su propia experiencia. Ella recuerda que en una ocasión cuando fue a solicitar un puesto de trabajo, y tenía 7 meses de embarazo, el puesto le fue negado, a pesar de que cumplía con el perfil y de que presentó toda la documentación que se solicitaba.

“Ya que aún sigue existiendo este tipo de tratos distintos entre hombres y mujeres, la única manera de sobreponernos a esta violencia es si nos organizamos y nos apoyamos entre nosotras”.

¿Cómo surgió esta iniciativa?

La doctora Urbina, recuerda que estos cuestionamientos vinieron a ella tras leer una investigación que indagaba sobre la perspectiva de género dentro de la medicina. El texto, advertía que las pacientes atendidas por médicas mujeres tienen un pronóstico más favorable en comparación con aquellas que reciben el acompañamiento de médicos varones. El caso planteado hacía referencia a la cardiología, no obstante, explica la doctora, podría ser aplicable a cualquier otra especialidad, incluida la suya.

A partir de este cuestionamiento vinieron otros, reconoce, como el impacto cultural del machismo y la misoginia en la práctica médica de los cuidados paliativos y la medicina del dolor y, por ende, en la salud de las pacientes. Con estos planteamientos en la mente contactó a otras doctoras para organizarse, vincularse y comenzar a generar espacios como especialistas en esta área de la medicina desde una perspectiva de género.

“Crear un espacio por y para nosotras”

La idea de formar una organización de mujeres médicas paliativas tiene como objetivo inicial crear un espacio de crecimiento y apoyo que contribuya a generar condiciones en el ámbito profesional, personal y laboral de sus integrantes.

La doctora Urbina asegura que las áreas de atención paliativa son dirigidas en su mayoría por hombres, por lo que, buscan visibilizar la labor y participación que ellas tienen dentro del campo médico.

Las especialistas se han organizado para identificar las áreas de su profesión donde se experimentan los sesgos, brechas y violencia de género. De tal forma que, desde sus experiencias, consideran prioritario adelantarse a estas prácticas para apoyar a las doctoras que recién egresan de las licenciaturas de medicina, previo a que se incorporen al campo profesional:

“Cuando yo egresé, para mí fue muy difícil, porque no sabía ni por dónde empezar. Ahora, en esa especialidad es aún más complicado, porque no hay muchas plazas, quienes pueden referir paciente son doctores cercanos a ellas, entonces por eso me parece importante apoyar a las doctoras que recién están egresando, y que quienes ya tenemos algunos años en esta labor, podamos brindarles oportunidades, redes y apoyo”.

El trabajo de las cuidadoras

En México, el 87% de las labores de cuidado son realizadas por mujeres, y “en los casos en los que es un hombre el que se hace cargo de este trabajo es porque no hay nadie más que lo haga”, sentencia la doctora Urbina.

La especialista agrega que es importante identificar este problema de desigualdad dentro de las labores de cuidado, el cual no es nada nuevo.

Al hablar de las labores de cuidado destaca que éstas no son reconocidas como un trabajo, por lo cual, no son remuneradas, lo que genera que el proyecto de vida personal y profesional de las mujeres cuidadoras se vea truncado.

“Culturalmente se sigue con la creencia de que los trabajos de cuidado solo nos corresponden a las mujeres. Las mujeres proveen como mínimo 8 horas al día a los trabajos de cuidado, no solo al hablar de pacientes enfermos, sino también a la crianza, al cuidado del hogar, y esto no es reconocido y, por ende, no es remunerado, al contrario, está normalizada esta sobreexploración”.

La especialista ejemplifica estas violencias de género con lo que sucede en Argentina. En este país, tres de cada cuatro niñas y adolescentes catalogadas como “Ninis”, pero en realidad realizan trabajos como cuidadoras. Esta situación en Argentina, “traspolado a México no es nada diferente”.

Desde este contexto, las especialistas en medicina del dolor pretenden crear un impacto dentro del campo médico, para las pacientes y sus familias. Aunque reconocen que una de sus principales acciones tiene que estar encaminada a concientizar a los médicos paliativistas sobre el tratamiento y atención adecuados hacia las pacientes, siempre desde una perspectiva de género.

 

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Samantha Anaya
Samantha Anaya
Amo pasar tiempo con mi persona favorita: mi mamá. Considero que el ser periodista implica hacer un compromiso con la verdad, la justicia, la empatía y, sobre todo, con las personas.

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