Visibilidad y activismo lésbico en Guadalajara: Hablemos de Patlatonalli

La Hilandera

Por Rosario Ramírez / @la_hilandera

Foto portada: Patlatonalli.org.mx

Era martes al medio día, justo a la hora del break, esa que con el pasar de los días entendí que era una hora sagrada. Llegué acalorada, era uno de esos días donde los grados centígrados comenzaban a pasar de los treinta. Llevaba una loncherita con bebidas, y antes de enviar el mensaje de “estoy afuera”, me sacudí la molestia del calor, las alergias estacionales y las malas decisiones matutinas, porque sabía que al cruzar el umbral conocería a personas de esas que han cambiado y construido parte de una historia que muchxs sólo hemos leído en los libros o en las tesis.

Patlatonalli es conocida como una de las asociaciones civiles lésbicas más longevas en México. Y sí, su sede está en Guadalajara. Desde 1986 su labor estuvo encaminada a la visibilidad de las mujeres que aman a otras mujeres, y a facilitar la existencia lésbica a través de una atención plural en términos jurídicos, médicos y psicológicos. Sus miembras y fundadoras fueron pioneras en la lucha por los derechos civiles y el reconocimiento de las mujeres y de las lesbianas en la ciudad. Tarea nada sencilla considerando la misoginia de nuestra sociedad, incluyendo también aquella que se pinta de los colores del arcoiris.

Cuando la puerta de la casa se abrió vi a Marta y a Guada, quienes junto con Arcelia y Mayra estaban ya con la tarea titánica de abrir las cajas y las gavetas para darle forma a lo que con el tiempo llamaríamos elegantemente la genealogía semántica de Patlatonalli o el Fondo Documental Patlatonalli A.C. 1986-2016, y donde se cuenta, a través de documentos y memorias, la historia de la asociación.

Es bien sabido que en la academia y en el activismo (por mencionar algunos espacios), se ha argumentado la necesidad de la descentralización de los saberes, de considerar perspectivas interseccionales que permitan hacer evidente lo situado, las diferencias, las desigualdades y reivindiquen -o mínimo den lugar a- las experiencias de personas e identidades no hegemónicas. Las Patlas hicieron esto y más. No solo accionaron desde un sitio que no es el centro del activismo mexicano, sino que fueron pieza clave en la visibilización de las mujeres y de las mujeres lesbianas tanto a nivel de las organizaciones internacionales como entre pares, donde también había que construir redes frente a una sociedad profundamente mocha, sexista y heteronormada. “Lesbiana, corrige tu fama” es una de las frases que se leen en una foto icónica de una protesta contra la realización del congreso anual de la ILGA (International Lesbian and Gay Association) en el 1991, y dice mucho del contexto de la época, donde las pintas de odio hacia gays y lesbianas era parte del escenario urbano de la Guadadalajara de entonces.

Las Patlas, como se conoce a las mujeres que acuerparon esta asociación, tuvieron presencia en Beijing en aquella reunión tan importante para los derechos de las mujeres y el feminismo internacional; hicieron alianzas locales, nacionales y más allá de nuestras fronteras; ayudaron, abrazaron y crearon sitios para las mujeres que buscaban espacios seguros para amar y para ser; crearon estrategias de cuidado colectivo frente a la pandemia de VIH que afectaba mayormente a los varones, pero que también trastocó la vida de muchas mujeres más allá de su identificación; crearon campañas para prevenir el cáncer cérvico uterino y de mama; entre muchas otras acciones. Las Patlas tienen y tuvieron una presencia innegable en el movimiento feminista y lésbico mexicano y local. Y las historias que acompañan todo esto se abrieron y se organizaron en su formato físico. Ninguna nota podría hacer justicia a las experiencias que ahí se abrieron.

Entre papeles, risas, comidas compartidas, nuestro propio ritual colectivo del medio dia, y las canciones que iban y venían de la voz de Marta, el archivo fue tomando forma no sin detonar memorias, historias, bromas, emociones varias. ¿Cuánto no guarda un archivo de más de treinta años?

En otras ocasiones he escrito y he compartido el argumento de la necesidad de reivindicar a las ancestras, a esas mujeres que abrieron camino y que dejaron la brecha para que hoy gocemos de derechos, de oportunidades, de otras realidades. Y ellas son eso. Son uno de los pilares que visibilizó a las mujeres lesbianas y diversas y sus organizaciones independientes. Y a pesar de que las mujeres en plural vivimos en un eterno claroscuro gracias a la misoginia de la que estamos rodeadas y con la que luchamos todos los días, seguimos todas en el camino de nombrarnos y de hacer que “el amor con amor se pague”.

Gracias Patlas!

*Spoiler Alert: Hablando de visibilidad lésbica y de Patlatonalli, la exposición del Andrógina Festival Diversa 2022, que se lleva a cabo en el Museo Cabañas, estará dedicada a ellas. La inauguración es el 8 de junio ¡Aparten la fecha!

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Rosario Ramírez Morales Antropóloga conversa. Leo, aprendo y escribo sobre prácticas espirituales y religiosas, feminismo y corporalidad.

1 COMENTARIO

  1. Me acuerdo perfecto de esa imagen, fue en Tlajomulco de Zúñiga. La chica fue una de las pocas que en un dibujo -hecho por ella- conjuntó a ella, a su madre, su abuela y su bisabuela. Acto genealógico materno que, supongo, espero, no pase desapercibido para las generaciones de mujeres en el futuro.
    Gracias Rosario por este regalo.

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