Cien mil

La calle del Turco

Por Édgar Velasco / @Turcoviejo

Foto portada: Mario Marlo / @MarioMarlo

En 1997 Fey, la cantante pop, se convirtió en la primera mujer en convocar a 95 mil 41 asistentes en el auditorio Nacional, el recinto de espectáculos más importante del país. La intérprete de “Popocatépetl” ofreció 10 conciertos consecutivos y uno más, con lo que le llegó a los cien mil espectadores. Imagine usted que de pronto, con un chasquido, el auditorio se queda vacío una y otra y otra vez hasta completar diez veces su capacidad, dejando a Fey sola a mitad del coro de “Azúcar amargo”.

En 1983 Menudo llegó al estadio Azteca y convocó a poco más de cien mil personas. Bueno, pues imagine usted que la multitud que ovaciona al grupo puertorriqueño desaparece a la mitad del legendario “Ven claridad” y el Coloso de Santa Úrsula queda sumido en un estruendoso silencio.

El estadio BBVA, casa de los Rayados del Monterrey, tiene un aforo de 51 mil espectadores. Haga de cuenta que se está disputando el clásico regio contra los Tigres, con la grada llena, y que de pronto, en un instante, las butacas se quedan vacías, con apenas un puñado de personas. Y que esto ocurre no una, sino dos veces.

Pongo como referencia estos tres burdos ejemplos porque a mí en lo personal me cuesta mucho trabajo dimensionar la cifra dada a conocer a media semana, que señala que en el país hay un total de 100 mil personas desaparecidas, según los registros oficiales.

100 Mil. Personas. Desaparecidas.

Las cifras son frías. Y, como en este caso, prácticamente imposibles de aprehender. Yo necesito referencias para poder darme una idea sobre de cuántas personas estamos hablando. Y las únicas que encuentro son de eventos masivos. Es como si de pronto los recintos se quedaran vacíos una y otra y otra vez.

Y estamos hablando de la cifra oficial: los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas han señalado que hay un subregistro de los casos de desaparición, lo que significa que la cifra de 100 mil personas puede quedarse corta. Y entonces pienso que en 1993 Michael Jackson llenó cinco veces el estadio Azteca, convocando en total a más de 600 mil fanáticos. Considerando la llamada cifra negra —es decir, la suma de los casos registrados y aquellos sin registrar— casi podríamos afirmar que el Rey del Pop realizó una de esas presentaciones ante un estadio completamente vacío.

Cien mil personas son mucha gente. Es una cifra tan grande que es imposible de ignorar. Andrés Manuel López Obrador no lo hizo pero, hábil para la verborrea como es, le quiso dar la vuelta al tema diciendo que había tantos casos porque ahora sí las estaban buscando. Menudo consuelo para un gobernante en cuya administración se han acumulado 31,533 casos.

Considerando la información disponible, decir que ahora sí se está buscando a los desaparecidos es una salida muy facilona considerando, por ejemplo, que en las morgues del país hay alrededor de 52 mil cuerpos sin identificar. ¿Cuántos de esos cuerpos no identificados corresponden con alguno de los casos de desaparición? Nadie sabe, ni siquiera lo imagina. Es tal la magnitud de la crisis forense que se estima que identificar esos cuerpos podría tardar, en las condiciones actuales —sin datos genéticos, sin personal, sin voluntad de las autoridades—, hasta 120 años. ¿Una imagen para darse una idea? Haga de cuenta que para un Chivas-Atlas, partido de gran convocatoria, llenamos las gradas del estadio Akron con cadáveres y, para que quepan todos, tenemos que llenar más de un pasillo en un evidente sobrecupo.

Expertos en no asumir responsabilidades, los gobiernos se lavan las manos y aseguran estar trabajando. Mucho no deben estar haciendo, si consideramos que los casos no dejan de aumentar. Jalisco, donde el gobernador jura y perjura que los delitos van a la baja y que la percepción de inseguridad es culpa de los medios, es el estado del país con mayor número de desaparecidos con 14 mil 951 casos, aunque otros registros ponen la cifra en 16 mil. Para poner una referencia histórica, y siguiendo lo que apunta el periodista Rubén Martín, podemos decir que sólo en Jalisco han desaparecido cinco veces más personas de las que desaparecieron en el tiempo que duró la dictadura de Augusto Pinochet en Chile. Y eso que aquí vivimos en “democracia”.

Cien mil es una cifra y, como tal, es un dato duro que sirve para llevar un registro, pero que deja fuera muchas cosas que hacen de la tragedia que vive el país una verdadera crisis humanitaria. Se trata de cien mil rostros, cien mil historias, cien mil personas que dejaron cien mil vacíos en cien mil familias. ¿Cuántos padres, madres y familiares hay detrás de esas cien mil personas? ¿Cuántos huérfanos de padre o madre o ambos se esconden en esa cifra y cuyas vidas han quedado trastocadas para siempre?

La realidad de México, esa que no quieren ver sus gobernantes parapetados detrás de discursos autocelebratorios, es una tragedia que se repite, por lo menos cien mil veces.

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La calle del Turco
Édgar Velasco Reprobó el curso propedéutico de Patafísica y eso lo ha llevado a trabajar como reportero, editor y colaborador freelance en diferentes medios. Actualmente es coeditor de la revista Magis. Es autor de los libros Fe de erratas (Paraíso Perdido, 2018), Ciudad y otros relatos (PP, 2014) y de la plaquette Eutanasia (PP, 2013). «La calle del Turco» se ha publicado en los diarios Público-Milenio y El Diario NTR Guadalajara.

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