Madres contra la violencia vicaria se unen en Jalisco para recuperar a sus hijos e hijas

Este sábado la colectiva Madre Yo sí te creo junto al Frente Nacional contra la Violencia Vicaria en Jalisco se presentaron a las afueras de las oficinas jurídicas del DIF Guadalajara, punto de reunión donde padres y madres pueden encontrarse con sus hijos e hijas cuando existen procesos de guardia y custodia iniciados sobre las y los menores de edad.

Asistieron para acompañar a Adrianne, mujer originaria de Aguascalientes, quien luego de dos años pudo encontrarse con su hija en este centro de convivencia. Como esta madre al menos una decena más se dio cita en el lugar para sororizarse con su compañera y visibilizar sus propios casos en la lucha contra la violencia vicaria en el estado y por recuperar a sus hijas e hijos.

Por Dalia Souza / @DaliaSouzal

Mujeres sobrevivientes de distintas formas de violencia machista y hoy víctimas de violencia vicaria se están uniendo para visibilizar que han sido despojadas de su derecho al vínculo filial materno en medio de un sistema de justicia patriarcal que continúa protegiendo y solapando a sus agresores y que, además, se ha vuelto su cómplice al permitir que les arrebaten a sus hijas e hijos.

Este fin de semana acudieron a las oficinas jurídicas del DIF Guadalajara, organizadas a través de las colectivas Madre Yo Sí te creo y el Frente Nacional contra la Violencia Vicaria en Jalisco, para acompañar a Adrianne, una de sus compañeras originaria de Aguascalientes, en el reencuentro con su hija, tras dos años sin verla.

Hace 24 meses, Adrianne sufrió la sustracción de su hija menor de edad por parte de su expareja. El hombre se llevó a la niña a vivir a Jalisco y comenzó un proceso para quedarse con su custodia. Luego de todo este tiempo un juez concedió a esta madre espacios de convivencia con la niña cada dos semanas y sólo durante dos horas.

Sin embargo, pese a que la orden fue dada hace varios meses, personal del DIF Guadalajara, quien se encarga de vigilar estos encuentros, nunca le notificó sobre una modificación en las fechas de visita, sólo a su expareja. Esta situación postergó el dolor de la madre y, por supuesto, el tiempo que ha pasado alejada de su hija.

Por esta razón, para las madres de ambas colectivas era importante estar ahí este día. Nato Montes, fundadora y coordinadora de Madre Yo sí te creo y quien hace casi dos años recuperó a su hija después de ser víctima de su sustracción y de violencia vicaria, expresa que uno de sus principales objetivos como agrupación es “hacer sororidad entre mamás” acompañándose entre sí cada que se necesiten.

Así, explica, asisten a momentos tan determinantes como el vivido por Adrianne, pero también, están ahí para respaldar a aquellas compañeras que todos los días luchan por recuperar el amor de sus hijos e hijas, -que también sus agresores les han arrebatado-, “el objetivo es que a las crías se les desmienta esto que les han dicho tanto, que sus mamás no las o los quieren y que les abandonaron”, advierte.

Y es que relata que cuando se es víctima de violencia vicaria, los agresores, recurrentemente sus exparejas, se encargan de provocarles el mayor daño y lo hacen a través de los hijos e hijas. De tal forma que, además de reclamar la custodia de las niñas, niños y adolescentes, llegan a interponer denuncias falsas -frecuentemente por violencia- en contra de las mujeres, lo que dificulta aún más los procesos judiciales para recuperarles y, en el transcurso de esta espera que podría llevar hasta más de 3 años, la oportunidad de verles cuando existen órdenes de restricción.

Así, esta sororidad entre madres permite a estas mujeres, por ejemplo, estar ahí cuando una de las integrantes quiere “hacerse presente” en el cumpleaños de sus hijos e hijas, en fechas y celebraciones importantes. Aunque a veces sólo consiguen dejar un regalo, un globo o un pastel a las afueras del lugar donde tienen a sus hijos e hijas, con estas acciones pretenden recordarles que su mamá no les ha olvidado, que les quieren, que luchan todos los días por recuperarles y que “están aquí”.

“Queremos hacer esta presencia, lamentablemente los casos son muy largos, llegan a tardar años, en estos años el dolor, incluso, el rencor que llegan a guardar las crías en su corazón hacia sus madres pasa que las llevan a olvidar, pasa que ya no les son necesarias y cuando hay una escucha de menores, los menores dicen que no quieren ver a su mamá, pero porque ya pasó un año, dos años, mucho tiempo. Es entendible, pero no es que su mamá sea mala, sino porque sus mismos agresores de eso se han encargado, de que ellos piensen y crean que sus madres no les quieren” afirma Nato.

Madre Yo sí te creo nació en septiembre de 2020, como una página de Facebook para visibilizar la violencia vicaria y casos específicos, sin embargo, frente a la problemática se convirtieron en una colectiva que brinda acompañamiento a mujeres que atraviesan por esta forma de violencia. Ahora han conseguido recuperar las historias de 102 madres y 25 de ellas permanecen en activo dentro de la colectiva.

Nato Montes, fundadora y coordinadora de la colectiva Madre Yo sí te creo.

El pasado 11 de mayo, junto al movimiento nacional, nombraron esta fecha como el Día de las madres víctimas de la violencia vicaria, resignificando el sentido de una conmemoración que les ha generado tanto dolor por no tener a sus hijos e hijas cerca, producto de una venganza. Sobre todo, afirma Nato, la fecha reivindica su voz y sostiene con firmeza la convicción con la que trabajan para que esta forma de violencia en razón de género sea reconocida, sancionada y erradicada:

“No dejemos que ganen la batalla… vamos a agarrar fuerza, coraje, si no estamos juntas y no somos constantes, en venir, en acompañar a una compa u otra, la ley no va a cambiar” asegura.

Yucatán es el único estado en el país que ha reconocido y sancionado la violencia vicaria. Si bien, en Jalisco se presentó una iniciativa en la materia el 10 de febrero pasado, aún no ha sido aprobada.

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Dalia Souza
Dalia Souza
Periodista apasionada de la radio, comprometida con quienes resisten en la exigencia de verdad, memoria y justicia. Creo que el periodismo es una herramienta para construir paz y cambio social.

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