Un día en la plaza

Escribiéndonos Resistimos

Por Ana Isabella González Tello/ alumna de 3° de secundaria

Estoy en la plaza junto a mi novia, hace días decidimos no ocultarnos. Salimos del cine satisfechas con la película, a ambas nos gusta Marvel, tal vez no somos fan número uno, pero nos gusta. Salimos y decidí hacer el gran paso de agarrarle la mano. Su mano estaba pegajosa por las palomitas de caramelo que comimos. Me fijé en sus ojos, ya que el cubrebocas no me dejaba ver el resto, y vi su emoción y nervios. Yo igual, estaba nerviosa.

–Y, ¿qué hacemos? ¿Qué procede? –dijo. Realmente no sabía que hacer después.

–Lo que quieras… se me ocurre ir por un frappé, digo, si quieres –dije. No puede ser que me siga poniendo nerviosa cuando llevamos un año juntas.

–Sí, sí, claro, tengo antojo de uno–.

La gente nos miraba, aunque no tanto, ya que es muy común ver a dos mujeres agarradas de la mano, como amigas, claro; casi nadie se imaginaría que somos novias, aunque si un hombre lo hace sería rápidamente etiquetado como gay. Fuimos al Starbucks y pedimos nuestro frappé, nos sentamos en una mesa y comenzamos a tomarlo.

–Sabes que adoro ver tu rostro, ¿verdad? –dije, apreciando su cara sin cubrebocas.

–Sí, sé que soy hermosa –.

Sabía que diría eso. La besé. En serio la amo, no me importa, ya que tengo el mismo derecho de mostrar mi afecto besándola al igual que lo hacen las parejas hetero que hacen lo mismo. Cuando me separé sonreímos y volvimos a tomar el frappé.

La gente ahora sí nos miró sin compasión alguna, ya lo veía venir; lo que no me esperé fue una mano en mi hombro, voltee y vi a un señor.

–Perdonen, no tengo problema con que sean pareja, pero tengo una hija y se me hace irrespetuoso que se besen enfrente –dijo el señor.

Miré a mi novia, vi su enojo y sentí el mío, debía calmarme; finalmente, esta no será la primera vez.

–Señor, con todo respeto, yo tengo el derecho de mostrar afecto a la persona que amo tal cual usted besa o besó a la madre de su hija, créame que a ella no le afecta– dije, lo más asertiva posible.

–Señor, igualmente creo que es importante destacar que lo que afectaría a su hija no es el vernos besando, sino su visible discriminación hacia nosotras –dijo mi novia, siempre dando en donde toca.

El señor solo nos miró y se fue. La besé y no como muestra de que me vale la opinión, es simplemente porque la amo y el amor no se debería ocultar.

Un día normal para una pareja lésbica.

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