“El latido de las mariposas”: un mural para visibilizar la violencia vicaria

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Con pintura, listones, mariposas tejidas y “mucho amor”, los colectivos Madre Yo Sí Te Creo y Alianza de Madres Protectoras realizaron el mural nombrado “El latido de las mariposas”, el cual se creó para honrar a las hijas de Itzia Pratz, víctima de violencia vicaria, pero también a todas las madres que han sufrido esta violencia.

Esta pieza memorial se localiza en “La Rambla Cataluña” en Guadalajara, Jalisco.  

Texto y fotos por Aletse Torres Flores / @aletse1799

“Ningún hombre violento puede ser buen padre”, “Nadie quiere convivir con su agresor” y “Alto a la violencia vicaria” fueron algunas de las consignas que se podían leer en los carteles informativos que integraron en la instalación: “El latido de las mariposas”, ideada y realizada -la tarde del 11 de agosto- por las colectivas Madre Yo Sí Te Creo y Alianza de Madres Protectoras. 

“El latido de las mariposas” fue el nombre del mural que se llenó de mariposas, plantas y listones morados; en cada una de las mariposas, tejidas por las madres participantes, se colocaron los nombres de las y los infantes que les fueron sustraídos violentamente. 

Cada mariposa morada representa a cada uno y una de las hijas e hijos que les fueron arrebatados por sus agresores vicarios, y que se encuentran en riesgo por no estar con sus mamás.

El latido de las mariposases una pieza que tiene su origen en España, donde Itziar Pratz junto a Isabel, las tejen y regalan para concientizar a las personas sobre las terribles consecuencias de la violencia vicaria.

Las mariposas evocan el recuerdo de las hijas de Itziar, Martina y Nerea, quienes fueron asesinadas por su papá, un agresor vicario, como el de muchas de las madres que se reunieron este 11 de agosto en torno al memorial, el cual se ubica en la “Rambla Cataluña”, espacio ubicado al lado del Museo de las Artes Universidad de Guadalajara (MUSA) en el municipio de Guadalajara, Jalisco.   

“Hacemos esto como colectivo, con el propósito de honrar la lucha de Itziar y de todas las mujeres que sufren o han sufrido violencia vicaria” expresó Nato, integrante del colectivo “Madre yo si te creo”. 

Itziar Prats que estaba divorciándose de su agresor usó todas las herramientas legales de las que disponía: en febrero de 2018, interpuso una denuncia ante la Policía Nacional de Castellón, España, por amenazas de su marido; alegando, además, que temía por la vida de sus dos hijas; sin embargo, el Defensor del Pueblo en España concluyó que el nivel de riesgo era bajo. 

Cuatro días después, Prats solicitó ante el juzgado “medidas de protección orientadas a suspender el régimen de visitas acordado”. El Ministerio se opuso. Meses después, las niñas fueron asesinadas por su padre el 25 de septiembre de 2018.  La violencia vicaria se había consumado terriblemente.

La violencia vicaria se define como aquella que tiene como objetivo dañar a la mujer a través de sus seres queridos, especialmente, de sus hijas e hijos. Esta violencia, particularmente, la ejercen los hombres contra sus propios hijos e hijas. 

En México, el 88% de los agresores amenazan a las madres con hacerle daño a sus hijos, el 90% de las mujeres tiene denuncias falsas presentadas en su contra y en el 80% existe un deudor alimentario, de acuerdo con las estimaciones del Frente Nacional contra la Violencia Vicaria.

Por la memoria de Martina y Nerea, y por otras víctimas de la violencia vicaria, es que el mural memorial contiene decenas de mariposas moradas que representan a cada infante sustraído en Jalisco y en todo el país. 

Al respecto, Nato explica que las mariposas moradas fueron creadas por Itzia, quien lleva dos mariposas moradas unidas a su suéter y dos más en su bolso, un anillo de mariposa, mariposas en sus aretes. Estas mariposas representan a sus hijas.

“Me pareció importante replicar esto en México, por lo mismo le escribí a la madre y al contarle que estaba pasando por acá, aceptó con gusto. Con esto sólo tratamos de visibilizar lo que nos está pasando y a quienes les está afectando” sentenció la madre.

Una serie de plantas acompañan a las mariposas que en su color morado representa también “un sentido de la lucha feminista”. Asimismo, les acompañan a los lados algunos carteles informativos para que la población en general se entere sobre qué es la violencia vicaria y la violencia institucional. 

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La activista además resaltó que dentro de cada colectiva hay madres que corren en riesgo de que les sustraigan; por ello, están peleando por la vía legal con sus agresores, los cuales regularmente son protegidos por jueces y autoridades.

“Hay madres que llevan años sin ver a sus crías, como el caso de Janette que tiene cinco años sin ver a sus niñas, y así hay muchas mamás”, manifestó Nato. 

Por otra parte, recalcó que las mujeres no son las únicas que sufren violencia vicaria, puesto que sus hijas e hijos terminan siendo violentados de manera física, psicológica y/o verbal. 

“Cuando rescatamos a una cría, nos encontramos con una persona violentada y asustada. Se piensa que si están bien “nutridos” o que no se les ven golpes no tienen nada, pero la violencia no siempre se ve”. 

Finalmente, las madres participantes exigieron al Estado mayor sensibilización sobre el tema, capacitación en perspectiva de género y que los diversos juicios (ya sean en materia familiar o penal), valoren el riesgo que corren las infancias; así imos solicitaron que se dé mayor apoyo legal y psicológico a las víctimas a través de diversas instituciones públicas, pero sobre todo su mayor exigencia es el Congreso de Jalisco apruebe una Ley Contra la Violencia Vicaria, tal y como ya se aprobó en otros estados del país.  

“Cada mujer te va a contar la misma historia, nos agreden en casa, luego nos agreden los jueces… Somos víctimas en diversos niveles, falta mucho para erradicar la violencia vicaria en México”, puntualizó Nato. 

Valerosas posan las madres que participaron en la realización del mural (Foto: Aletse Torres).

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