Panteones de Guanajuato como escenarios de búsqueda

*

Hasta el 15 de mayo del año en curso, han sido 104 los cuerpos o restos transferidos de las instalaciones municipales al CRT , sin que las familias, la sociedad y las organizaciones acompañantes de estos procesos hayan sido informadas o avisadas previamente.

Por Fabrizio Larusso / @FabrizioLorusso

Como parte de sus atribuciones y responsabilidades, la Comisión Nacional de Búsqueda de personas (CNB) ha emprendido un esfuerzo de concentración y homologación de la muy dispersa información sobre cuerpos y restos humanos en las fosas comunes de los panteones mexicanos, contenida en miles de registros, bitácoras, carpetas, averiguaciones, libros y bases de papel o digitales. Esto es con el fin de integrar el Módulo de Fosas Comunes (MFC) del Registro Nacional de Fosas Comunes y Clandestinas, cotejarlo con el Registro Nacional de Personas desaparecidas y No Localizadas u otras bases y avanzar en la localización de personas o de “falsos positivos”: es un ejercicio que responde al mandato de las leyes vigentes y que debería realizarse en cada entidad, pero en los hechos no se lleva a cabo . Este trabajo no se basa en inspecciones arqueológicas de las fosas o en planes de exhumación e integración de archivos básicos y genéticos. No obstante, también el trabajo de prospección y exhumación en las fosas comunes debería constituir una prioridad en las entidades, debido a la crisis forense nacional.

Guanajuato no es la excepción, la entidad carece de los registros o de las características previstas para estos en las leyes o, al menos, de sus versiones públicas y actualizadas en tiempo real, las cuales abonarían a la búsqueda de las y los desaparecidos y al conocimiento social sobre el fenómeno. Por tanto, los panteones municipales representan posibles escenarios de búsqueda de personas desaparecidas (según el Protocolo Homologado), particularmente las de “larga data”, que siguen siendo buscadas por sus familias, por los veinte colectivos de Guanajuato y de los estados colindantes, por lo menos. Esto es válido especialmente para los casos anteriores al 2 de octubre de 2020, fecha en que comenzó a funcionar el Centro de Resguardo Temporal (CRT) o “panteón forense” de la Fiscalía General del Estado de Guanajuato (FGEG), mismo que concentra, desde entonces, los cuerpos y restos encontrados pero no identificados.

En sus casi tres años de vida, hasta el 15 de mayo del año en curso, han sido 104 los cuerpos o restos transferidos de las instalaciones municipales al CRT, sin que las familias, la sociedad y las organizaciones acompañantes de estos procesos hayan sido informadas o avisadas previamente, por lo que hace falta articular un plan de exhumaciones completo que respete el principio de participación conjunta, siendo los panteones escenarios de búsqueda y posibles contextos de hallazgo. Por el momento la CNB cuenta solamente con datos de panteones de Chiapas, Cdmx, Edo Mex, Guerrero, Jalisco, Puebla, Sonora y Veracruz, por lo que no hay una base sistematizada o un diagnóstico sobre Guanajuato, así que desde lo local hay un área de oportunidad importante para adelantar resultados, de la mano de las familias.

Según la FGE, hay 825 cuerpos sin identificar en panteones municipales del Estado, de los cuales 261 corresponden al periodo 2018-2020. La gran mayoría no cuenta con archivo básico o estudios genéticos para su cotejo con Codis (acrónimo del software “Sistemas de Índice Combinado de ADN”) o dentro de los incipientes e incompletos Bancos de Datos Forenses del nivel federal o de los estatales.

En cambio, en el panteón forense de Guanajuato capital, a la fecha del 13 de junio de 2023, había 829 cuerpos sin identificar, de un total de 956 cadáveres. La diferencia de 127 corresponde a los no reclamados, aunque la fiscalía no registra o no otorga información sobre los motivos por los cuales estos quedan como “no reclamados”: hay casos en que las familias no reconocen el hallazgo de su ser querido, desconfían del proceso de identificación, o bien, consideran que no es adecuado porque sólo se encontraron algunos restos o “porcentajes” del cuerpo y pretenden, como es en su derecho, que se siga buscando lo que falta o que se les brinde un segundo peritaje independiente, algo que las fiscalías suelen rechazar violando la Ley General de Víctimas y la General en materia de Desaparición.

Finalmente, entre panteones municipales y el forense ministerial (también llamado “Parque Funerario”) tenemos en Guanajuato un total de 1,659 cuerpos sin identificar (es decir, no se les puede atribuir una identidad “con nombre y apellido”, saber exactamente quienes son, aunque tengan hecho su archivo básico y perfil genético).

Esta cifra ha ido variando a lo largo de los años y vale la pena destacar que: en promedio se ha mantenido por cerca de la mitad de lo que ha sido el número de personas desaparecidas en la entidad; tendencialmente ha estado creciendo, aunque paulatinamente y con variaciones. Por ejemplo, al 26/04/23 había 1,186 cuerpos en el panteón forense, de los cuales 790 eran “no identificados” y 166 solamente “no reclamados” (folio 112093900048523 del 2 de mayo de 2023).

Al 18 de mayo, los cuerpos no identificados eran 944 (folio 112093900053823), y 829 en junio. Los cuerpos que están en el panteón ministerial o forense cuentan, según FGE, con archivo básico y perfil genético, pero los que están en panteones municipales generalmente no tienen perfil genético ni, en su mayoría, archivo básico. Varios no tienen siquiera registro o indicaciones mínimas para distinguirlos, por lo que deben de representar una prioridad, ya sea para descartar o confirmar que su identidad corresponda con la de personas desaparecidas.

En Guanajuato hay 3,799 personas desaparecidas al 30 de junio de 2023: 3,634 del 01/01/2012 a la fecha (dato fiscalía estatal folio 112093900067023 del 10/07/2023), y 165 anteriores o “de larga data” (dato CNB RNPDNO al 16/07/2023). En el mes de abril pasado eran 184, así que también sería interesante saber cómo fue lograda la localización de estas 19 personas, desaparecidas antes del 2012, durante el año en curso: si fue mediante búsqueda de gabinete, por oficios o empate de bases de datos, o bien ubicación directa con o sin vida. Por lo general, desconocemos sobre las formas en que se consiguen las localizaciones, si fue por acciones de alguna autoridad, de los colectivos, de la familia, o bien, por ejemplo por decisión o acción de la persona ausente. Los registros podrían arrojar esta información para una mejor comprensión de la situación y el contexto.

A nivel nacional, en 2020, un informe del Movimiento por nuestros desaparecidos en México, denunció que había más de 52,000 cuerpos sin identificar en el país, en Guanajuato eran 818: hoy, tres años después, son más del doble en este estado, así que a nivel nacional la situación podría ser realmente dramática.

Con base en información de los municipios, conseguida vía Plataforma Nacional de Transparencia, cabe destacar que la información disponible y la situación concreta son muy disparejas entre panteones y localidades, pues, por ejemplo, Silao declara haber perdido todos los registros, que eran de papel, debido a la intemperie (sic), mientras que Celaya, en cambio, posee un registro completo digitalizado de sus fosas comunes, con los nombres de las personas identificadas, así como la información de las gavetas y la localización de los restos y las personas no identificadas. Irapuato menciona no contar con fosas comunes, pero sí con 175 cuerpos no identificados en “gavetas murales”, sin embargo, no siempre los datos, sintetizados en la tabla siguiente, que entregan los municipios coinciden con los que comparte la fiscalía.

En el caso de Irapuato la tabla indica la cifra de 144 cuerpos sin identificar en fosas comunes, pero el municipio declara tener 31 más que ni están en una “fosa común” como tal. Esto, aclara la CNB, podría deberse a que “otras autoridades, especialmente procuradurías o instituciones asistenciales, pueden tener registros o documentación relativos a los cuerpos y restos que han remitido, pero la normativa del MFC no contempla la integración de esas fuentes alternativas. Esto puede generar variaciones entre las cifras reportadas por distintas instituciones usuarias de la fosa común y el MFC. Sin embargo, justo por esta razón, es fundamental actualizar los datos a partir de fuentes, registros e inspecciones a nivel estatal, por medio de la actuación conjunta de las comisiones locales de búsqueda, la nacional, los municipios, las familias, personas expertas independientes y, sobre todo, las fiscalías, con el fin de favorecer identificaciones, hallazgos potenciales positivos, cotejo y reordenamiento de la información, y descubrimiento de eventuales irregularidades.

A la luz de esto último, no está demás recordar que en el país han existido fosas que fueron a la vez comunes (del Estado) y clandestinas (con inhumaciones irregulares), es decir, fosas como las de Jojutla y Tetelcingo, Morelos, en las que más de cien cuerpos y decenas de restos fueron inhumados clandestinamente por el Estado, de manera criminal, sin humanidad ni respeto de los protocolos, como bien lo han mostrado el filme documental Volverte a ver, el Informe de la Universidad Autónoma de Morelos y el GIASF.

En Guanajuato, como en otros estados, vale lo que la CNB señala en su página, pues los datos “heredan las características y limitaciones de la fuente de la que provienen”, y esto puede implicar que “donde el servicio de fosa común se ha prestado durante décadas y las prácticas de baja documental han purgado documentación, el MFC (al igual que el panteón) no tendría ninguna información anterior a la última depuración ; en panteones cuyas administraciones no registran ni resguardan ningún documento referente a las maniobras en su fosa común, el MFC no tendrá información ; si el panteón omite llevar un registro de exhumaciones o reinhumaciones, la información del MFC estará desactualizada en relación a la realidad física de las fosas comunes”.

Cuando los registros (normalmente en Excel), elaborados por la Comisión Nacional de Búsqueda, o bien, la información proporcionada por los municipios y sus cementerios (ver link a la carpeta de GTO de la Plataforma por la Paz y la Justicia), no cuentan con datos o estos son imprecisos o parciales, esto no significa que no existan fosas comunes o inhumaciones de cuerpos no identificados en las mismas, o bien, que no existan cuerpos resguardados en otro tipo de estructura, ya que los errores y las malas prácticas son pan de cada día.

Hay algunas anotaciones dela CNB que pueden ser relevantes para estos “escenarios de búsqueda”. Aunque haya cierta información registrada en los panteones o en las carpetas y las averiguaciones previas, puede que no sea suficiente o precisa, que no determine la posición o sitio de un cuerpo dentro de la misma fosa, y que constituya, entonces, tan solo un indicio de un posible positivo o de algunas características (por ejemplo, fecha de inhumación o rango de fechas; datos físicos o sociodemográficos, etc.): por lo tanto, sería importante contar con métodos certeros, como el estudio del ADN, para volver a catalogar a las personas allí resguardadas y dar certidumbre a las familias en búsqueda. Finalmente, señala la CNB en su página que “la recuperación de los cuerpos y restos de fosas comunes es compleja y requiere de un enfoque masivo, en el que no sólo se exhuman los restos de una persona sino el conjunto de la fosa, resguardando de forma individualizada lo que todavía no haya sido reclamado, evitando maniobras innecesarias y facilitando procesos posteriores de identificación y restitución”.

Según la Ley de Búsqueda del Estado de Guanajuato, el Registro Estatal de Personas Desaparecidas está a cargo de la Comisión Local de Búsqueda, así como el Registro Estatal de Fosas Comunes y Clandestinas. A la fecha, el primero tiene la forma de un registro parcial, con casos desde el 2020, de las personas desaparecidas, sin versión pública, y el segundo como tal no se ha implementado: hay una propuesta legislativa de reforma de colectivos guanajuatenses y de la Plataforma por la paz y la justicia que plantea reordenar este tema, creando una versión pública detallada y actualizada periódicamente para consulta de la ciudadanía, y otra para familiares, y además propone, mediante reforma constitucional, la creación de un instituto autónomo de ciencias forenses para Guanajuato, pero no han avanzado por las tergiversaciones legislativas y los bloqueos del oficialismo panista.

La FGE debe mantener, en cambio, el Registro Estatal de Datos Forenses, la herramienta del Sistema Estatal que concentra las bases de datos del Estado y municipios y también, dentro de éste, el Registro Estatal de Personas Fallecidas y No Identificadas, que concentra la información forense procesada de la localización, recuperación, identificación y destino final de los restos, ya sea no identificados o no reclamados (art. 93 Ley de búsqueda). También en este rubro las instituciones quedan a deber a la ciudadanía y, lo que es más urgente e importante, a las personas buscadoras de sus seres queridos.

A nivel nacional, es la FGR que, en teoría, debería administrar el Banco Nacional de Datos Forenses, pero hasta mayo de este año la institución, presidida por Alejandro Geertz Manero, se había rehusado a integrar el Banco, mismo que vio la luz solo después de que Olimpia Montoya, quien busca a su hermano Marco Antonio, desaparecido en marzo de 2017, y es parte del colectivo Proyecto de Búsqueda en Celaya, interpuso y ganó un amparo que impuso su creación, con el apoyo del Centro de DH Miguel Agustín Pro Juárez.

El esfuerzo por encontrar a las personas desaparecidas, aun con presunción y búsqueda en vida, se realiza en México también en contextos de hallazgos como fosas comunes y clandestinas, panteones ministeriales y municipales, gavetas y espacios semiclandestinos o irregulares, (mal)administrados por el Estado. La coordinación entre todos los actores, autoridades, colectivos, familiares en búsqueda, brigadas, acompañantes y sociedad civil resulta prioritaria, clave, para la supervisión y la garantía de los derechos en todo el proceso de exhumación y de restitución digna. Los panteones del Guanajuato y del país perecen ser sitios de olvido y desaseo institucional en que no sería complicado, en sí, a la brevedad, intervenir para articular búsquedas efectivas.


Profesor investigador: Plataforma por la Paz y la Justicia en Gto – Pronaces Conahcyt Clave 319130 – Universidad Iberoamericana León

Al respecto la CNB comparte que “si eres familiar de persona desaparecida y piensas que alguno de los cuerpos o restos descritos en el MFC podría pertenecerle, escribe a busquedadatos@segob.gob.mx, número de oficina 55 5128 0000 ext 19828; o envía un mensaje de Whatsapp al 5527136878”.

Según el Protocolo Homologado de Búsqueda, se trata de un “Lugar en el que la experiencia indica que es posible hallar a personas que probablemente sean buscadas, registro de su presencia, o sus restos mortales, y sobre el cual la Búsqueda Generalizada produce, recopila, consulta y confronta información en forma sistemática. Ejemplos de escenarios de búsqueda son los albergues, hospitales psiquiátricos, fosas comunes, contextos de hallazgo de restos humanos, estaciones migratorias, centros de reinserción social y de atención de adicciones, centros de salud y el espacio público en el que puede encontrarse a personas en situación de calle”.

Ver respuesta FGEG Folio 112093900053823 del 25 de mayo de 2023.

Datos de FGEG y fiscalías regionales (respuesta del 12 de septiembre de 2022), ANEXO FOLIO 112093900089922: “Cadáveres no identificados inhumados en fosa común (panteones municipales), durante el periodo comprendido del 1° de enero de 2012 al año 2020”. La cifra de 825 cuerpos fue confirmada también en la respuesta a una solicitud más reciente, del 10 de marzo de 2023, con folio 112093900023523.

Las consideraciones conclusivas de este documento de la Universidad, divididas en seis observaciones de familias y acompañantes y seis notas de cierre acerca de los aberraciones y los errores del Estado, me parecen fundamentales y útiles, a manera de guía, para cualquier búsqueda en fosas comunes, también en Guanajuato, así que reporto aquí el link: https://www.uaem.mx/difusion-y-medios/actividades/informe-sobre-las-fosas-de-tetelcingo

Igualmente la CNB sugiere que, para conseguir estadísticas sobre fosas comunes, se recurra a las siguientes fuentes del INEGI: 1) Recopilación de Información de los Cementerios Públicos en las Zonas Metropolitanas del País (ediciones 2020 y 2021); y 2) Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Demarcaciones Territoriales de la Ciudad de México 2021, en el que, a raíz de una solicitud de CNB, el INEGI incorporó por primera vez preguntas sobre fosas comunes con información desagregada a nivel de panteón.

Ley de Búsqueda de GTO: ” target=”_blank” rel=”noopener”>https://www.poderjudicial-gto.gob.mx/pdfs/Ley%20para%20la%20Busqueda%20de%20Personas%20Desaparecidas%20en%20el%20Estado%20de%20Guanajuato%203%20junio%202020.pdf](https://www.poderjudicial-gto.gob.mx/pdfs/Ley para la Busqueda de Personas Desaparecidas en el Estado de Guanajuato 3 junio 2020.pdf)

Comparte

Fabrizio Lorusso
Fabrizio Lorusso
Fabrizio Lorusso Profesor investigador de la Universidad Iberoamericana León sobre temas de violencia, desaparición de personas y memoria en el contexto de la globalización y el neoliberalismo. Maestro y doctor en Estudios Latinoamericanos (UNAM). Colaborador de medios italianos y mexicanos. Integra la Plataforma por la Paz y la Justicia en Guanajuato, proyecto para el fortalecimiento colectivo de las víctimas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Quizás también te interese leer