Sordos 

La calle del Turco

Por Édgar Velasco / @TurcoViejo

Vamos a suponer que es cierto. Vamos a suponer que de verdad Andrés Manuel López Obrador no escuchó. Digo que vamos a suponer porque en el video se escucha claramente cuando en medio de la gritería alguien dice “Lagos de Moreno”; más todavía: después de que contara su ¿chiste?, cuando ya no estaba en el atril, se detuvo a felicitar a los trabajadores del diario Basta y ahí se escucha nítidamente cuando diferentes voces vuelven a decir «sobre Jalisco», «sobre Lagos de Moreno», «lo de Lagos de Moreno». Pero vamos a hacer un esfuerzo y vamos a suponer que es cierto, que de verdad no escuchó. ¿De verdad era necesario que alguien le preguntara?

La desaparición de cinco jóvenes en aquel municipio de los Altos de Jalisco ha vuelto a horrorizarnos, un horror alimentado por el video y las imágenes filtradas que han sido difundidas con ese morbo que se pretende informativo. La indignación por la desaparición de estos muchachos se suma a la generada por la desaparición y/o los asesinatos de las cuatro chicas en Encarnación de Díaz; las ocho personas del callcenter en Zapopan; los tres estudiantes de cine en Guadalajara; los 43 estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero; los 72 migrantes de San Fernando, Tamaulipas. Seis casos mencionados al vuelo porque en 17 años los agravios, las tragedias, los horrores no han dejado de sucederse, uno tras otro: sin importar los colores del partido en el poder, ni el orden de gobierno que le corresponda atender o no, ni las fronteras de las entidades. Y todos siguen impunes.

México, todo, acumula horrores una y otra vez y vomita cuerpos de fosas clandestinas y las autoridades siguen concentradas en las próximas elecciones, lavándose las manos y deslindando responsabilidades, haciéndose sordos. 

Además de una tragedia, los hechos de Lago de Moreno son un recordatorio de que la estrategia en el combate al crimen organizado está mal y el horror no se ha resuelto, ni se va a resolver, dando más y más recursos a las fuerzas armadas. Lo acaban de constatar los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y lo dejaron claro en su último informe: estas instituciones sólo van a velar por sus intereses y van a ocultar, manipular o sesgar la información.

Es claro que la pesadilla empezó hace mucho tiempo y que su origen no es responsabilidad del gobierno actual. También es claro que el gobierno actual prometió una respuesta diferente que nunca llegó. López Obrador sabía lo que iba a recibir y prometió cambiarlo y a lo largo de cinco años lo único que ha hecho es culpar al pasado. No importa lo que pase: la culpa siempre está allá, en el sexenio anterior, o más allá, en el de Calderón. Dice que son diferentes, pero la estrategia es igual y los resultados también.

Es evidente que el presidente no se burló de los muchachos. Eso es obvio. Pero también lo es que ignoró el tema, prefirió no tocarlo —porque claro que tenía conocimiento: él ha dicho que el presidente sabe todo lo que pasa en el país— y si ayer, jueves, abrió la conferencia de prensa matutina con ese tema no fue para abordarlo, sino para victimizarse porque sus ¿chiste? fue, según él, tergiversado. “Soy un hombre de sentimientos”, dijo López Obrador, para luego acusar aquí, allá y acullá

Y mientras el presidente se siente de buen humor como para ponerse a escuchar canciones y contar chistes en su conferencia diaria, las y los jaliscienses debemos lidiar con la otra cara de esta moneda que no deja de dar vueltas en el aire: como no podía saberse, Enrique Alfaro recurrió a la vieja confiable y buscó trasladar la responsabilidad de esclarecer los hechos a la Federación.

Entiendo que en el orden federal que nos rige hay situaciones y temas que son o no competencia de los diferentes órdenes de gobierno, pero Alfaro se ha vuelto especialista en usar mañosamente esa distinción no para asumir sus responsabilidades, sino para repartir lo que no le gusta o no quiere o no le interesa atender. Así, una vez aclarado que le van a pasar el caso a la Fiscalía federal, se fue de gira a tomarse fotos entregando obras no sin antes aclarar: “Aunque enfrentamos momentos difíciles, situación de la que no estamos quitando nuestra atención, los grandes proyectos de Jalisco continúan”.

Gracias por nada.

Ambos políticos sabían que México y Jalisco atravesaban una crisis de seguridad y violencia exacerbada. Y dijeron que tenían la solución; dijeron que sabían qué hacer para resolverla. Mintieron. Pero hubo gente que confió en ellos y en su promesa: Lagos de Moreno es la cabecera del distrito electoral número 2. En la elección presidencial de 2018, ese distrito lo ganó Ricardo Anaya con 72,433 votos, mientras que López Obrador quedó en segundo lugar con 39,080. El que sí ganó holgadamente su contienda fue Enrique Alfaro, quien obtuvo 51,598 votos.

Cinco años después, los dos son unos sordos. Uno no porque cuente chistes, sino porque prefiere no escuchar y omitir los temas que no le gustan o echarle la culpa “a los de antes”, el otro porque sólo escucha lo que le dice el espejo mientras se lava las manos y se toma fotos.

Los miles que votaron por ellos naufragan a la deriva en un mar de horror inconmensurable.

Comparte

La calle del Turco
La calle del Turco
Édgar Velasco Reprobó el curso propedéutico de Patafísica y eso lo ha llevado a trabajar como reportero, editor y colaborador freelance en diferentes medios. Actualmente es coeditor de la revista Magis. Es autor de los libros Fe de erratas (Paraíso Perdido, 2018), Ciudad y otros relatos (PP, 2014) y de la plaquette Eutanasia (PP, 2013). «La calle del Turco» se ha publicado en los diarios Público-Milenio y El Diario NTR Guadalajara.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Quizás también te interese leer