Insuficiente la estrategia del Gobierno de México para combatir el acoso escolar

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La estrategia gubernamental que busca combatir el acoso escolar o bullying es insuficiente, compleja y necesita ser parte de algo integral y con seguimiento más allá de lineamientos para un protocolo, así lo consideran académicas del Departamento de Psicología, Educación y Salud (DPES) del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

Para Maelvi Muñoz Álvarez, coordinadora de la Licenciatura en Ciencias de la Educación, y Liliana García Ruvalcaba, coordinadora de la Maestría en Educación y Convivencia, precisaron que para promover la educación para la paz y que las infancias sean agentes de paz hace falta la disposición de las personas que rodean sus entornos de desarrollo, pues no es algo exclusivo de las instituciones educativas y de generarse este tipo de cambios se abonarían aún más a la primera acción que fue la creación del protocolo.

Por Alondra Angel Rodriguez / @AlondraAngelRo

De acuerdo a la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), durante 2022, de las 11.7 millones de personas de 12 a 17 años que asistieron a la escuela, el 28% comunicaron haber sido víctimas de acoso escolar.

Para afrontar esta violencia escolar, el Gobierno de México creó el Protocolo de erradicación del acoso escolar en educación básica (preescolar, primaria y secundaria), el acuerdo fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) en diciembre de 2023.

En este documento se emiten los lineamientos para la creación de mecanismos para erradicar del acoso escolar en todo el sistema de educación básica. Recursos que tendrían que estar listos en un plazo no mayor a 90 días, y cuya responsabilidad recae en las autoridades educativas estatales y municipales, pues son éstas quienes tienen que diseñar, publicar e implementar un protocolo para la erradicación del acoso escolar.

Maelvi Muñoz Álvarez, coordinadora de la Licenciatura en Ciencias de la Educación, y Liliana García Ruvalcaba, coordinadora de la Maestría en Educación y Convivencia del ITESO consideran que, si bien, la propuesta y lineamientos están bien porque sientan las bases de lo que deberíamos tener; sin embargo, consideran que el tiempo y todo lo que se está pidiendo que las autoridades hagan es bastante ambicioso teniendo en cuenta que no se están considerando más recursos ni humanos ni materiales para llevar a cabo la tarea.

“No hay nuevas comisiones, nuevas contrataciones, más que estos lineamientos, que están bien porque nos dan las bases de lo que deberíamos tener, por donde ir y cuáles son los enfoques que lo deben sostener”, comenta Maelvi Muñoz.

Maelvi Muñoz Álvarez, coordinadora de la Licenciatura en Ciencias de la Educación

Además, consideran que la creación del protocolo se está considerando como la acción definitoria de la estrategia, pues se esperando que con la implementación del protocolo se dé respuestas a todos los casos. Para las especialistas, lo anterior parece algo ceñido y que contradice a la acción original de garantizar los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes.

Esto porque se busca que los protocolos que se vayan a crear aborden un trabajo de prevención, atención y de no repetición. Además, que esto se impulse desde la cultura escolar de paz, la resolución de conflictos y las prácticas restaurativas que garanticen los derechos humanos y de participación.

“Quieren que quepan muchas cosas que no son de una envergadura menor Es difícil pensar qué se van a cubrir bajo estas condiciones, saber hacer el trabajo y que se tenga el equipo humano capacitado y con conocimiento para saber hacerlo”, comenta Liliana García. 

Maelvi Muñoz considera importante que para un buen desarrollo de estos protocolos se deben de conocer a fondo las dinámicas escolares en los diferentes niveles escolares, esto para que sea más efectivo y más real.

Agrega, además, que este es un tema complejo e importante de atender, ya que hay situaciones que han puesto el foco político, las cifras de acoso altas en el mundo, específicamente en México, donde somos el primer país en con niveles de acoso escolar mas alto en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

“Sabemos que es algo de interés político y lo entendemos, pero pues pareciera que las medidas son insuficientes y más por el decir estamos haciendo, pero no nos interesa mucho el resultado”, comenta la especialista.

Por su parte, Liliana García agrega no está nada mal el hecho de que haya política educativa interesada en el tema, ya que es algo fuerte e importante; no obstante, señala que:

 “tiene un marco muy válido en términos del cuidado de las niñas y niños y una educación libre de violencia, además de que aspiren a trabajar estos procesos que no solo son de atención, sino de prevención y hacer algo después de que se dieron los procesos violentos”

Las académicas también consideran necesario que este tipo de estrategias sean de más largo aliento y que en ellas se incluyan atenciones de diferentes tipos.

Al respecto, Liliana García comenta que sigue siendo una política con lógica vertical y que los modos de concretarse deberían ser mas horizontales; es decir, desde los núcleos educativos y comunidades educativas, esto significa que se debe invitar a participar a toda la comunidad educativa, la que incluye: padres de familia, administrativos, directivos, alumnos y profesores.

“Es una tarea compleja, de una envergadura importante y es importante que se sumen actores a la atención de la problemática de una manera más integral.Los artículos 19 y 20 abren oportunidades de colaboración y aprendizaje de las comunidades educativas en temas que son muy relevantes y que van más allá de un protocolo, que ya hablan de una estrategia de mayor aliento y, por tanto, de más posibilidades de transformación”, precisa la especialista.

Maelvi Muñoz considera que se debe de cambiar la visión punitiva que puede presentar el protocolo:“construir comunidades armónicas donde si desarrollemos la empatía y convivencia, con un enfoque más amplio que nos haga sentir cómodas y cómodos, incluido administrativo profesora y profesor todos”.

El protocolo también debe abordar la parte ética, donde se reflejan las creencias y valores de los actores y debe hacerle sentido a profesoras y profesores, además a padres de familia y las infancias, “para ir encontrando nuevas formas de tejer desde la comunidad educativa para el bienestar de todas y todos y que se conduzcan en la misma dirección de trabajo y avanzar”, precisa la académica del ITESO.

Liliana García Ruvalcaba, coordinadora de la Maestría en Educación y Convivencia del ITESO

Lo anterior resulta importante en sentido de la creación de una cultura escolar, se debe tener una modificación de relaciones, interacción de involucrados de escuelas, profesores, alumnos

“es más como una cultura del buen trato, de la convivencia respetuosa, participativa, colaborativa, democrática, como la escuela va a crear un ambiente de buen trato para que vaya siendo realidad lo que declara el protocolo?”, comenta Liliana García.

El éxito de este tipo de estrategias depende mucho de la sociedad, ya que es un aspecto que no sólo les compete a las instituciones educativas, aunque ahí todas las personas aprendemos cómo convivir con otras formas de pensar y cómo relacionarnos con quien piensa distinto a nosotros.

“Pensar que ahí se gesta una semilla y que en esa semilla tendríamos los que acompañamos a los niños ser congruentes y no al revés, no ser los que contradigamos, es una sociedad que quiere formar a sus generaciones jóvenes en una serie de valores que la propia sociedad no vive”, comenta Liliana García.

“Esta propuesta nos implica en las relaciones también desde nosotros, si nos saludamos, no nos saludamos, sí hablamos del otro profesor, como resolvemos los conflictos entre nosotros”, comenta Maelvi Muñoz.

Las académicas coinciden en la idea de que la publicación del Protocolo de erradicación del acoso escolar en educación básica (preescolar, primaria y secundaria) es una oportunidad para que independientemente de lo que venga con la creación de los protocolos, todo esto puede ser un momento de reflexión sobre la práctica cotidiana y convivencia dentro de las escuelas.

“Si el profesor empieza a tomar conciencia de eso, voy a revisar el trato que estoy dando, cómo me estoy dirigiendo a los niños y niñas, voy a escuchar su voz. Esos pequeños cambios son grandes cambios y justo ahí está la esencia del cambio. Eso ya es atender a los grandes fines que aspira este protocolo, y no es difícil, en términos de que habiendo voluntad no se vuelve en algo engorroso porque tiene sentido para profesores”, concluye Liliana García.

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