Mientras autoridades reconocen problemas en la calidad del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara, trabajadores del propio organismo denuncian descargas contaminantes hacia los canales que alimentan el sistema, falta de mantenimiento y una operación con recursos mínimos.
Por Mario Marlo / @Mariomarlo
Guadalajara, Jalisco, 12 de marzo de 2026.– En medio de las crecientes denuncias ciudadanas por agua turbia, con mal olor o sedimentos en distintas colonias del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), trabajadoras y trabajadores del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) señalaron que la situación actual no es reciente, sino que es resultado de decisiones políticas acumuladas durante varios gobiernos, la expansión urbana sin control y el deterioro de la infraestructura hídrica.
En entrevista para Somoselmedio, desde el inicio de la administración estatal del exgobernador Aristóteles Sandoval y durante los gobiernos municipales y estatales posteriores, se permitió la construcción de numerosos fraccionamientos e industrias cuyas descargas terminan en canales abiertos que desembocan en la zona de la planta de Las Pintas. Los trabajadores aseguraron que estas descargas fueron reportadas en repetidas ocasiones a ingenieros, arquitectos y a los propios sindicatos del organismo, pero las denuncias fueron ignoradas o se pidió guardar silencio porque, según relatan, se trataba de “órdenes de arriba”.
Según los trabajadores, esta acumulación de descargas contaminantes en los canales que alimentan el sistema hidráulico habría contribuido a la situación actual de deterioro en la calidad del agua.
El personal del SIAPA también adviertió que el problema no se limita a la red urbana. Señalaron que la expansión de la mancha urbana en la ribera del Lago de Chapala, junto con actividades industriales y agrícolas, ha incrementado la contaminación en la principal fuente de abastecimiento de agua para la metrópoli. Entre los factores mencionados se encuentran descargas de desechos humanos, fertilizantes, pesticidas y residuos industriales.
A pesar de estas condiciones, los trabajadores sostuvieron que el agua tratada en las tres plantas potabilizadoras del sistema —Miravalle, Las Huertas y San Gaspar— cumple con la norma oficial NOM-127-SSA1-2021, que regula la calidad del agua para consumo humano. Sin embargo, advirtieron que las instalaciones operan con infraestructura envejecida, mantenimiento limitado y dificultades para garantizar el suministro constante de productos químicos esenciales para la potabilización.
Entre las dificultades señaladas mencionaron restricciones en el suministro de cloro gas, un químico fundamental para eliminar microorganismos patógenos en el agua. Según el testimonio, el organismo enfrenta problemas logísticos para su transporte debido a la falta de unidades adecuadas, ya que actualmente solo existirían dos vehículos disponibles para trasladar contenedores y cilindros destinados a procesos de recloración en los tanques de distribución de la ciudad.
El mensaje también incluyó una acusación delicada: algunos trabajadores sostuvieron que parte de la contaminación que llega a los hogares podría estar relacionada con problemas en las redes de distribución y en los tanques de almacenamiento urbano, derivados de la falta de mantenimiento. Incluso señalaron la posibilidad de que la crisis del agua estuviera siendo utilizada políticamente para justificar proyectos de infraestructura, como la construcción de un nuevo acueducto para la ciudad.
Más allá de estas interpretaciones, el personal del organismo coincide en que el sistema enfrenta una operación cada vez más limitada por la falta de recursos materiales y técnicos. En la entrevista se afirmó que cada centro operativo cuenta con apenas una o dos unidades para atender reportes de fugas de agua potable y drenaje. Considerando que el organismo tiene cuatro centros operativos, esto implicaría entre cuatro y ocho vehículos para atender las necesidades de toda la ciudad.
Los trabajadores también mencionaron carencias en equipos de desazolve, transporte de escombros, herramientas para mantenimiento de redes, reactivos de laboratorio y materiales especializados para rehabilitación de tuberías. Aseguraron que, mientras estas carencias persisten, diversas áreas del organismo operan mediante contratistas externos que reciben contratos millonarios pese a realizar trabajos deficientes que posteriormente deben ser corregidos por el propio personal del SIAPA.
“El personal del SIAPA también somos usuarios”, señalaron los trabajadores expresando su inconformidad por las condiciones en las que desempeñan su labor y por la calidad del agua que también llega a sus propios hogares.
Descargas clandestinas detectadas en un canal conectado al sistema
Las denuncias del personal del organismo surgen en un contexto donde autoridades municipales también han detectado focos de contaminación en cauces vinculados con la infraestructura hídrica de la metrópoli.
Este 12 de marzo, el Gobierno de San Pedro Tlaquepaque informó que durante un recorrido de supervisión en el Arroyo El Seco personal de Protección Civil, Bomberos y Medio Ambiente detectó cinco descargas irregulares de aguas residuales que contaminan el cauce pluvial y posteriormente se mezclan con el canal del SIAPA.
De acuerdo con el municipio, alrededor del 30 por ciento del caudal del arroyo estaría compuesto por aguas residuales. Tras la inspección, el ayuntamiento presentó once denuncias ante el SIAPA y la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente (PROEPA) para investigar el origen de estas descargas.
La situación ocurre mientras autoridades estatales han reconocido públicamente la existencia de reportes ciudadanos sobre problemas en la calidad del agua en distintas colonias del Área Metropolitana de Guadalajara.
En un video difundido en redes sociales institucionales aparecen el secretario de Gestión Integral del Agua, Ernesto Marroquín Álvarez; el director del SIAPA, Antonio Juárez Trueba; el presidente municipal de Tlajomulco, Gerardo Quirino Velázquez; y el director de la Comisión Estatal del Agua, Mario López Pérez.
Durante el mensaje, las autoridades confirmaron que en semanas recientes se han registrado reportes relacionados con la calidad del agua que llega a la Planta Potabilizadora número uno de Miravalle, una infraestructura que data de 1956. También anunciaron proyectos de inversión para modernizar la planta y realizar intervenciones en colectores y canales en municipios como Tlajomulco, El Salto y Tlaquepaque, además de obras destinadas a evitar la contaminación en el canal de Las Pintas.
Sin embargo, el mensaje institucional no precisó las causas específicas de los reportes de agua turbia o con mal olor denunciados por habitantes de diversas colonias ni identificó responsables por posibles descargas contaminantes en los canales que alimentan el sistema.
Más de 170 colonias con agua sucia o maloliente
En una conferencia reciente, el SIAPA reconoció que al menos 176 colonias del Área Metropolitana presentan episodios de agua sucia o con mal olor, lo que representa aproximadamente el 9.6 por ciento de las zonas abastecidas por el sistema.
El organismo atribuyó el problema al deterioro del llamado Sistema Antiguo y a las limitaciones de la Planta Potabilizadora Miravalle, además de trabajos de desazolve que han incrementado la turbiedad en el agua cruda que llega a las plantas.
Ante estas condiciones, el SIAPA recomendó a la población dejar correr el agua durante algunos segundos cuando se perciba olor, con el fin de limpiar la red doméstica.
En paralelo, organizaciones sociales y colectivos ciudadanos como el Instituto Mexicano Para El Desarrollo Comunitario (IMDEC) han comenzado a documentar denuncias directas de habitantes de la metrópoli mediante cuestionarios y campañas públicas sobre la calidad del agua.
Las respuestas registradas hasta ahora reportan agua turbia, mal olor, sedimentos, baja presión y cortes intermitentes del servicio en distintos municipios de la zona metropolitana.
La situación ha reactivado el debate sobre el estado de la infraestructura hídrica de Guadalajara, la transparencia en la gestión del SIAPA y la necesidad de garantizar el derecho humano al agua para los más de cinco millones de habitantes que dependen del sistema.
Mientras continúan las investigaciones sobre descargas contaminantes y se multiplican los reportes ciudadanos, la crisis del agua en Guadalajara vuelve a colocar en el centro de la discusión pública el deterioro del organismo operador y la urgencia de una gestión hídrica más transparente, participativa y sostenible.


