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Tecnologías de búsqueda: la ciencia aplicada a la localización de desaparecidos y fosas clandestinas

Tecnologías de búsqueda: la ciencia aplicada a la localización de desaparecidos y fosas clandestinas

¿Qué tipo de tecnologías forenses podrían utilizar las familias de los desaparecidos para localizar fosas clandestinas? ¿Cuál de ellas podría otorgarles mejores resultados? ¿Qué tipo de tecnologías están utilizando las autoridades mexicanas para las búsqueda en campo? Fueron algunas de la dudas que se despejaron en el Encuentro Internacional sobre Nuevas Tecnologías de Búsqueda Forense que fue convocado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAFF) y el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM), y que se realizó del 1 al 4 de julio en la Ciudad de México. 

ZonaDocs acudió al Encuentro para explicar los esfuerzos ciudadanos y científicos que se han desarrollado para denunciar y combatir graves violaciones a los derechos humanos; así como para dar cuenta de los usos tecnológicos que colectivos de familiares de desaparecidos en México emplean para la localización de sus seres queridos en fosas clandestinas.

Por Darwin Franco/@DarwinFranco

Para muchos de los colectivos de familiares de desaparecidos en el país, la primera tecnología que usaron para buscar a los suyos en campo fue una varilla en forma de “T”; Grupo Vida de Torreón, Coahuila, fue de los primeros en emplear este dispositivo que se encaja en la tierra utilizando todo el peso del cuerpo (de ahí la necesidad de tener un punto de apoyo horizontal) después se le extrae para oler su punta buscando identificar algún olor fétido o putrefacto que dé indicios de la presencia de restos humanos enterrados.

Esta varilla “T” que aún sigue acompañando a los colectivos en sus búsquedas, ahora comienza a alternarse con otros métodos mucho más sofisticados que incluyen desde detectores de metal, drones aéreos y terrestres hasta diversos dispositivos tecnológicos que fueron creados originalmente para la localización de restos arqueológicos o fallas geológicas, pero que  dada la crisis de derechos humanos ahora también se han empleado para buscar e identificar fosas clandestinas en países que han padecido conflictos bélicos.

Letty Hidalgo, madre de Roy Rivera Hidalgo -víctima de desaparición forzada desde el 11 de enero de 2011 en San Nicolás de los Garza, Nuevo León-, formó parte del Encuentro Internacional sobre Nuevas Tecnologías de Búsqueda Forense, y en entrevista con ZonaDocs explicó que el grupo que encabeza, Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos Nuevo León (FUNDENL), ha ido evolucionando en sus procesos de búsqueda en campo, de tal manera que han pasado del uso de la varilla “T” a la implementación de un dron aéreo con el que han tomado diversos videos y fotografías que han sido de utilidad para comprender qué hay en los terrenos antes, durante y después de realizar una búsqueda en campo.

No sólo se trata, como lo han aprendido las también llamadas “Madres Coraje” de FUNDENL, de elevar el dron sobre el terreno para tomar fotos y/o videos: “Se trata de saber qué, dónde y cómo se va a buscar; qué ha ocurrido donde se realizará la búsqueda, pero también cuál será la ruta o camino que debemos seguir para hacerlo”, precisó Letty Hidalgo, quien junto con sus compañeras no sólo se han quitado el miedo de volar el dron sino también han aprendido a conocer qué es lo que se puede hacer con toda la información que éste recaba; de ahí que han incorporado a su lenguaje de búsqueda conceptos como: “fotogrametría y ortofotografía”.

Imagen de fotogrametría y ortofotografía a través del uso de drones aéreos.

La fotogrametría es la técnica que permiten hacer reconstrucciones de terrenos y medidas a partir de imágenes aéreas y cuyo objetivo principal es convertir datos bidimiensionales (imágenes planas) en información cartográfica para la reconstrucción de mapas y objetos en tercera dimensión (3D) con alta precisión.

Para hacer esto se requieren solapar cientos de imágenes consecutivas en alta calidad, de ahí que todo proceso de búsqueda debe estar sustentado en “un plan de vuelo” que facilite al dron, el recorrido por un terreno sobre el cual después se requiere hacer una modelación para identificar diferencias en la composición del espacio.

En cambio, la ortofotografía es el trabajo cartográfico georreferenciado que se hace de las fotografías aéreas en la que se pasa de la representación en perspectiva cónica del territorio a una perspectiva ortogonal; esto significa que todos los elementos que ahora aparecen en la fotografía están en la misma escala, libres de errores y deformaciones. En conclusión, una ortofotografía es la combinación de las características y detalles de una fotografía aérea, pero con las propiedades geométricas de un plano.

Integrante de FUNDENL con el dron que utilizan en sus búsquedas de campo (Foto: Cortesía FUNDENL).

Aprendimos a usar el dron gracias a la ayuda de un arqueólogo forense independiente que nos capacitó a nosotras en FUNDENL, pero también a los peritos de la Procuraduría General de Justicia de Nuevo León que también tenían su dron… y  así aprendimos no sólo a usarlo (el dron), sino a entender que se podía hacer con lo que obteníamos de éste; de esta manera conocimos y aprendimos qué es la fotogrametría y ortofotografía… algo que fue totalmente nuevo para nosotras, pero que hemos aprendido a conocer tras diversas capacitaciones… ahora sabemos que sólo las capas de fotografías son las que nos darán datos para entender la conformación del terreno, pero esto es un trabajo que ya no hacemos nosotras solas sino que también contamos con el apoyo del arqueólogo forense que ahora forma parte de FUNDENL, él nos ayuda con la ortofotografía y con la realización de los modelos tridimensionales del terreno que después nos permitirá saber si el terreno fue removido o no, lo cual daría indicios para que nosotras podamos identificar una posible fosa clandestina.

Letty Hidalgo, FUNDENL

Lo que Letty Hidalgo compartió con ZonaDocs es el resultado de un proceso multidisciplinario en el que ahora muchos colectivos de familiares de desaparecidos están inmersos y que implica el poner toda su experiencia de búsqueda en una colaboración cada vez más constante con diversos grupos de científicos que provienen de áreas como: antropología y arqueología forense; medicina forense; ingeniería en mecánica de suelos, ingeniería en sistemas computacionales; geología; geografía; astronomía; astrología; física; informática; ciencias de datos; matemáticas; arquitectura y derecho.

Justo con ese espíritu interdisciplinario es que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAFF) y el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM) realizaron, del 1 al 4 de julio en la Ciudad de México, el Encuentro Internacional sobre Nuevas Tecnologías de Búsqueda Forense donde participaron tanto familiares de desaparecidos como diversos científicos provenientes de: Argentina, Australia, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica, Suiza y México, y cuya sede fue el Museo Memoria y Tolerancia.

El objetivo principal del Encuentro fue que familiares de desaparecidos y autoridades encargadas de procesos de investigación y búsqueda conocieran el uso de nuevas tecnologías forenses en áreas como: la percepción remota y la data informática; así como la implementación de estos recursos tecnológicos tanto en las investigaciones como en los procesos judiciales en tribunales internacionales, lo cual pretende abrir todo un panorama de oportunidad para que en México, los colectivos de familiares de  desaparecidos, exijan a las autoridades el uso de estas tecnologías o, en su defecto, la participación de peritos independientes que sí las están empleando tanto para denunciar graves violaciones a los derechos humanos como para la localización de fosas clandestinas.

Proyecto realizado por SITU Research para la División de Crisis de Amnistía Internacional, ésta herramienta interactiva fue diseñada para ayudar a denunciar los ataques dirigidos por el gobierno a civiles en Jebel Marra, una de las regiones más remotas de Darfur, Sudán. Dichas zonas fueron localizadas producto de la combinación de tecnologías de percepción remota e imágenes satelitales. (Fuente: SITU Research).

La percepción remota o cómo es que las pistas pueden provenir desde el cielo

El Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) define a la percepción remota (o teledetección) como: “La disciplina basada en ciencia y tecnología que permite desarrollar, capturar, procesar y analizar imágenes, junto con otros datos físicos de la Tierra, obtenidos desde sensores en el espacio, sensores aerotransportados y con sensores que capturan datos in situ.

Estas metodologías científicas, en otras palabras, lo que hacen es medir y registrar la energía electromagnética reflejada o emitida por la superficie de la Tierra, así como la relación que existe entre tales mediciones con su naturaleza y distribución.

 ¿Y qué tiene que ver esto con la búsqueda de los desaparecidos? Para Amy Mundoff del Departamento de Antropología de la Universidad de Tenesse Knoxville (Estados Unidos), los datos que pueden verse desde el cielo son muy significativos porque “permiten identificar alteraciones en la superficie del suelo y el subsuelo que a simple vista son imperceptibles, pero que pasando por una seria de técnicas de percepción remota ayudan a recabar información sobre cómo cambia la tierra cuando en ella se entierran cuerpos”, expresó.

Para esta bióloga forense que participó en la Comisión Internacional para la búsqueda de Personas Desaparecidas en la guerra en Bosnia-Herzegovina, resulta relevante el acceder a toda la información cuando se tiene sospecha de que existe una fosa clandestina; la implementación de tecnologías de percepción remota, a su parecer, son clave para el análisis del territorio en un proceso histórico; sin embargo, tiene la misma relevancia la información que pueden dar quienes estuvieron ahí: “Las tecnologías no son infalibles, pero sí ayudan a dar más precisión a lo que señalan los testigos”, explicó.

A esa misma conclusión llegaron tanto Jonathan Drake de American Association for The Advancement of Science (AAAS) de Washington D.C. (Estados Unidos) y Manuel Fiol del Programa sobre Aplicaciones Operacionales de Satélite de las Naciones Unidas (UNOSAT, por sus siglas en inglés), quienes conversaron sobre el uso de tecnologías geoespaciales y de teledetección y sus posibles usos para la identificación de fosas clandestinas. 

Para ambos científicos queda claro que desde el cielo y a tráves del uso de drones, aviones, aviones no tripulados y/o satélites, es posible generar una infinidad de datos para crear modelos tridimensionales tan precisos y georreferenciados que no habría manera de que los gobiernos nieguen el hallazgos de fosas clandestinas; sin embargo, el empleo de estas tecnologías no sólo es caro sino, incluso, altamente técnico, lo cual incrementa aún más sus costes para quien desee usar y emplear imágenes satelitales; tecnología LiDAR; multi-espectometría e hiper-espectometría como pruebas periciales.

Simulación del vuelo con la tecnología LiDAR en un avión del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya.

La tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging), por ejemplo, detecta la luz a distancia, lo cual se hace empleando un sistema láser que permite medir la distancia entre el punto de emisión hasta un objeto o superficie; el tiempo que tarda dicho láser en llegar a su objetivo y volver al punto de origen, es lo que indica la distancia entre los dos puntos. Con estas mediciones lo que se puede obtener es un mapa en 3D de alta resolución para conocer el terreno en cuestión.

Sin embargo, esta tecnología per se no muestra los cuerpos contenidos en una fosa, lo que mostraría en dado caso es la irregularidad en el terreno y algunos otros datos geográficos y geológicos que podrían ayudar a sostener la hipótesis de que ahí pudiera existir un entierro cladestino, ya sea porque la luz se refleja de manera distinta en razón de los diversos desniveles o abultamientos del terreno o porque existen indicadores que dan cuenta de la presencia de algunos tipos de químicos, tales como el mercurio o nitrógeno.

Estas vistas aéreas o satelitales se vuelven mucho más precisas con la combinación de datos que pueden obtenerse in situ y sobre los cuales, los colectivos de desaparecidos tienen gran experiencia, pues ante las carencias tecnológicas son sus sentidos los que se han agudizado para detectar en los terrenos no sólo irregularidades (desniveles o abultamientos), sino también patrones criminales; por ejemplo, Las Rastreadoras de El Fuerte, presentes también en el Encuentro, han desarrollado tal pericia en campo que combinan esa visión del terreno con la información de cómo actúan “los enterradores” al norte de Sinaloa:

“Los plebes no caminan más de 15 metros de la brecha y casi siempre realizan los entierros debajo de árboles o cercanos a ellos, además no cavan más allá de los 30 o 45 centímetros”, afirmó Mirna Nereyda, líder del colectivo.

Por ello, para Santiago Perdomo, especialista en propespección geofísica de la Universidad de La Plata (Argentina), ningún trabajo forense que emplee tecnologías de percepción remota debe hacerse sin un pleno conocimiento del contexto y sin contar con la ayuda de quienes fueron testigos de los hechos o de quienes han acumulado información sobre los casos: “Es muy importante conocer el contexto social, económico y forense para usar estas tecnologías con éxito. A esto se llega con testimonios, con trabajo de archivo. ¿Qué es lo que se quiere buscar? Esto es importante para saber qué técnica se quiere usar. Muchas técnicas no ven el entierro en sí, sino la alteración del terreno”, explicó.

Así pasa con otras sofisticadas técnicas como: la multi-espectometría e hiper-espectometría, las cuales pueden arrojar buenos resultados para identificar en el terreno irregularidades e inconsistencias e, incluso, variaciones en la temperatura que es clave en la identificación de una fosa, pues la presencia de uno o varios cuerpos altera la temperatura del subsuelo por los efectos de la descomposición orgánica.

Aunque el uso de las tecnologías de percepción remota han servido para localizar, a través del empleo de imágenes satelitales, fosas clandestinas en países como Iraq: “No puede pensarse que el éxito de esta tecnología en aquel país resultará de la misma manera para México”, aclaró Peter Douglas del Victorian Institute of Forensic Medicine (Australia), quien en el Encuentro presentó cómo fue que hallaron las fosas en territorio iraquí, destacando que el éxito no sólo fue producto del uso de la tecnología, sino también del trabajo de campo que se realizó con diversos informantes que dieron datos importantes para saber cómo y hacia dónde apuntar los satélites: “Cada sitio tiene retos: terrenos con jungla; terrenos en zonas de poco acceso. No hay solo un método para localizar fosas; en el pasado se usaban imágenes satelitales, geofísicas, binomios caninos, testigos”, puntualizó.

La presentación de estas tecnologías impactó tanto a las familias de desaparecidos como a los funcionarios públicos presentes en el Encuentro; no obstante, varias de sus dudas sobre el uso de estas tecnologías como: “¿Ese láser puede ayudar a identificar cuerpos que son tirados en canales o ríos?, ¿Qué hay con la identificación de restos que han sido disueltos en ácido o incinerados?, ¿Y si los cuerpos no están en campo o terrenos abiertos, sino dentro de casas: qué tecnología nos ayudaría?”, simplemente no pudieron ser contestadas por los expertos, ya que muy pocos de estos desarrollos tecnológicos se han utilizado en México para la búsqueda de desaparecidos o para la localización de fosas clandestinas.

Esquema explicativo de cómo funciona un georadar (Fuente: GeoScience).

En México, la tecnología forense que más se ha promocionado por parte de diversos gobiernos, tanto federales como estatales, como la panacea para la localización de fosas clandestinas es: el georadar, tecnología que emite pulsos de radar (radiación electromagnética) para obtener imágenes del subsuelo, lo cual permite identificar irregularidades en el terreno sobre el cual se trabaja; sin embargo, nunca ha sido un aparato para detectar cuerpos como se vendió la idea a familiares de desaparecidos en el país.

Para especialistas como Santiago Perdomo de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísica de la Universidad Nacional de la Plata (Argentina): “Ninguna tecnología forense está hecha para detectar cuerpos, no existe un aparato que haga eso, lo que hacen es buscar disturbaciones antrópicas que son realizadas por el ser humano (…) al georadar, lo venden como el detector de cuerpos, pero no es así… no existe un detector de fosas y es un error presentarlo como tal porque cuando se falla, duele”, puntualiza.

Plataforma multimedia que presenta documentación y análisis de cuatro eventos de violencia que tuvieron lugar en Nicaragua entre el 18 de abril y 30 de mayo del 2018. La plataforma funciona tanto como un archivo como una herramiento analitica, procesando un gran numero de video generados por usuarios para mejorar el entendimiento de hechos complejos (Fuente: http://gieinicaragua-cartografia-violencia.org).

La data informática y la relevancia del registro

Vivimos en tiempos donde casi todo lo que hacemos queda registrado en datos informáticos; es decir, existen registros de tiempo y georrefenciación de cuando hacemos una llamada, recibimos un mensaje o publicamos algo en cualquier red social digital. 

Esta “huella digital” es clave si de localizar a una persona se trata; sin embargo, en la búsqueda de los desaparecidos en México todo se reduce a la solicitud de una sábada de llamadas y a la geolocalización del teléfono celular de la víctima, información que casi siempre llega meses después de la desaparición y sobre la cual existe muy poco trabajo pericial para hallar datos o pistas que lleven a la localización de las personas. 

Sobre el tema Brad Samuels, Director de SITU Research en New York (Estados Unidos), clarificó a las familias todas las posibilidades técnicas y tecnológicas que pueden existir cuando se analizan de manera correcta los datos y metadatos contenidos en los dispositivos móviles, principalmente, el teléfono celular.

En su exposición sobre cómo se han usado estos metadatos para la exposición de graves violaciones de derechos humanos en tribunales intenacionales, éste explicó que la clave está la estructura narrativa del hecho; es decir, en el cómo los datos contenidos en fotografías y videos pueden acomodarse de tal manera que diversas grabaciones realizadas por múltiples usuarios y en diversos ángulos permiten crear una narrativa completa de lo ocurrido y, con ello, explicar cómo y de qué manera han sucedido los hechos; su equipo intedisciplinario en SITU Researchlo hizo así para comprobar las represiones policíacas en Hong Kong y Nicaragua, en este último caso trabajaron en conjunto con el Equipo Argentino de Antropología Forenses e hicieron la reconstrucción de los hechos -a través del análisis de los metadatos de fotos y videos- donde se comprueba que la muerte de tres jóvenes ocurrió por los disparos que realizaron policías nicaragüenses durante la marcha de “Las Madres”, celebrada el 30 de mayo de 2018.

En México, el propio Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), la Agencia de Investigación Forensic Architecture y el Centro Prodh crearon: La Plataforma El Caso Ayotzinapa: Una Cartografía de la Violencia, la cual hace una recopilación muy puntual de lo que pasó el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, con los 43 normalistas de Ayotzinapa, así como de la participación, por acción o inacción, que tuvieron las fuerzas del Estado (en sus tres niveles de gobierno) en las agresiones y desaparición de los estudiantes. 

La gran diferencia entre el trabajo realizado en México y lo que ha hecho SITU Research reside en que estas evidencias forenses digitales sí han sido avaladas y utilizadas en tribunales internacionales, lo cual es relevante porque, entonces, éstas adquieren un valor dentro del proceso judicial y se convierten, así, en pruebas para fincar responsabilidades penales; en nuestro país, a pesar de que los integrante del EAAF están reconocidos como peritos independientes de los padres de los 43 normalistas, sus trabajos y peritajes forenses no han tenido peso en las disertaciones judiciales que se han hecho del caso.

Introducción a la Plataforma Ayotzinapa: Una cartografía de la violencia.  Ver plataforma en: http://www.plataforma-ayotzinapa.org/

Al respecto, Teresa Harris del Departamento de Ciencias y Derechos Humanos de American Association for The Advancement of Science(AAAS) de Washington D.C. (Estados Unidos), precisó que la principal lucha de las víctimas de cualquier violación a los derechos humanos es hacer valer su derecho a los peritajes independientes y, en consecuencia, a la presentación de pruebas durante el desarrollo de la investigación: “Debe pelearse en los escenarios legislativos, pues en tanto no se incorporen o se respeten estas figurales legales (peritos y peritajes independientes) de nada servirá todo el empleo de nuevas y mejores tecnologías, ya que ningún resultado se incorporará a los procesos judiciales”, aunque conocedora del contexto mexicano agregó: “El objetivo final es la justicia, pero también sé que en sus circunstancias lo más importante es encontrar a sus desaparecidos”.

En el caso de FUNDENL, Letty Hidalgo, explica que la única manera que han encontrado para hacer válidos los trabajos forenses que han realizado de manera independiente es apegarse a la Ley General de Víctimas:

“Para que todo lo que hacemos en campo tenga validez y se pueda incorporar a nuestros procesos judiciales hemos acreditado a nuestros peritos en cada una de las carpetas de investigación de quienes integran el colectivo; así apegados a la Ley estos expertos realizan dictamenes que después pedimos se incorporen a nuestras investigaciones; esto lo hemos hecho así, aunque ha existido mucha resistencia de parte de las autoridades que se niegan a dar información de los hallazgos que nosotras mismas hemos realizado, ya que indican que no somos terceros interesados. Por ello, hacemos valer nuestro derecho a contar con peritajes y dictamenes independientes, argumentando que este tipo de análisis no lo pueden realizar en el Procuraduría General de Justicia, pues no tiene personal calificado para hacerlo”.

Letty Hidalgo, FUNDENL.

“Debemos contar con mejores tecnologías para buscar a los desaparecidos”: EAAF

La realización del Encuentro Internacional sobre Nuevas Tecnologías de Búsqueda Forense ocurrió en tiempos donde la crisis forense del país es palpable y donde, a decir de las autoridades federales, se tienen más de 25 mil cuerpos de personas no identificadas en las instalaciones de los Servicios Médicos Forenses del país.

Al respecto, Mercedes Doretti, directora de Proyectos en Centroamérica y Norteamérica del Equipo Argentino de Antropología Forense, señaló a ZonaDocsque: “Los peritajes independientes son muy importantes en México, particularmente, por el escenario que se tiene de macro-criminalidad donde tenemos violaciones a los derechos humanos y, donde en principio, muchos de los acusados son elementos del Estado y, por otro lado, también tenemos a elementos del crimen organizado que señalan, justamente, la participación del Estado en diversos crímenes; por ello, son relevantes los peritajes independientes porque de entrada existe un conflicto de intereses, ya que el Estado no puede investigarse así mismo y muchos de los centros forenses en México siguen dependiendo de las áreas de procuración de justicia”.

Mercedes Doretti, co-fundadora del EAFF (Foto: Marcos Vizcarra).

La integrante del EAAF reflexionó sobre la relevancia de este primer Encuentro de tecnologías forenses: “En este Encuentro intencionalmente hemos combinado colectivos de familiares, peritos independientes y funcionarios del Estado porque creemos que estas nuevas tecnologías, en teoría, deben ser manejadas por todos… claro los especialistas lo harán a nivel más técnico o profundo, pero bien sabemos que quienes siempre impulsan los cambios tecnológicos más fuertes son las familias o los colectivos civiles porque ellos desde su lucha innovan en la búsqueda de sus seres queridos”.

Y esta nueva perspectiva será muy importante porque: “Si los familiares están al tanto de las nuevas tecnologías podrán exigirle al Estado que las utilice en la búsqueda de sus familiares; por ello, la idea de este Encuentro fue que todos comencemos a utilizar otros lenguajes y tecnologías porque, realmente en México, la búsqueda de los desaparecidos no ha pasado del uso de la varilla; el binomio canino y, a veces, el uso del georadar, pero hay muchos más instrumentos que deben emplearse para elevar la discusión a otro nivel y poner, así, a la tecnología al servicio de una crisis humanitaria tan grande como lo son las desapariciones”, precisó Mercedes Doretti.

Actualmente en México, la Comisión Nacional de Búsqueda reconoce la existencia de 40 mil personas desaparecidas; sin embargo, el número podría ser aún mayor porque la última actualización del registro oficial ocurrió en abril del 2018.

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