COVID-19: El reparto inequitativo del riesgo y los escenarios futuros del análisis social

La pandemia del COVID-19 no sólo es un problema de salud pública sino también una problemática sociocultural que ha visibilizado, una vez más, las enormes desigualdades sociales; frente a ello, existen muchas cosas que preguntar y explicar para entender la irrupción de este fenómeno global.

Para comprender el trastocamiento social que nos causado esto, el Programa Formal de Investigación en Estudios Socioculturales del ITESO realizó el conversatorio “Sistemas comunicativos, subjetividades y ciencia frente a la pandemia: una mirada sociocultural”.

El cual contó con la participación de Rocío Enríquez, Alina Peña Iguarán, Susana Herrera Lima, Juan Larrosa Fuentes y Rossana Reguillo Cruz, integrantes del Departamento de Estudios Socioculturales del ITESO.

Por Aletse Torres / @aletse1799

Ilustración: Bansky

Miedo, incertidumbre o inseguridad, son algunos de los sentimientos que han estado presentes en los ciudadanos frente a la pandemia, encaramos con un fenómeno que va más allá de la salud pública; por ello, es necesario pensar todos los escenarios de la pandemia” con este comentario Rocío Enríquez, coordinadora del Programa Formal de Investigación en Estudios Socioculturales del ITESO, abrió el panel cuyo principal objetivo fue generar extrañamientos en torno a la actual pandemia de COVID-19.

Susana Herrera cuestionó la relevancia que ha tenido el lenguaje científico en los discursos gubernamentales, ya que más de un gobierno ha utilizado expresiones científicas o resultados estadísticos de estudios científicos para justificar sus acciones gubernamentales contra la incidencia del contagio; la investigadora señaló que no es nuevo el uso de la ciencia, lo que sí resulta nuevo y riesgoso es la politización del discurso científico ante una epidemia sanitaria.

Además recalcó que esta pandemia es un fenómeno que trasciende el ámbito de salud pública, pues si bien se trata de una enfermedad biológica para explicarla y entenderla se necesita también de las ciencias sociales, esto para observar el panorama completo.

Por ello, también se requiere analizar la pandemia en razón de su componente mediático, ya que en algunos países se le ha dado visibilidad e importancia a las vidas perdidas y al confinamiento, pero en otros (como México) el foco de atención se ha dirigido a la economía.

Rossana Reguillo colocó su análisis en el trastocamiento de la vida cotidiana y en los cambios que esto conlleva. Donde uno de los principales impactos está en las agudas desigualdades sociales que se tienen a nivel global y donde:

“hay un reparto inequitativo del riesgo en un momento donde es tan visible la desigualdad tanto en términos económicos como de conexión entre las personas”.

Para ella, esto evidentemente ha afectado nuestra salud mental, lo cual ha obsevado como parte de los análisis de redes que hace desde SignaLab donde muchas de las palabras que se han repetido en las conversaciones digitales en torno a la pandemia han sido: insomnio, pesadilla, tristeza y miedo; Reguillo asegura que en el análisis: “hemos buscamos esperanza, pero está no brinca, no aparece”.

Por eso para ella es esencial la construcción de narrativas que nos lleven a generar y producir otros sentidos; de ahí que recuperara en su exposición los trabajos de Byung-Chul Han, porque si algo se requiere es: “alterar y contrarrestar el discurso dominante”. Finalmente, ahondó en la gestión de las emociones ante los discursos políticos que, en el caso de México, señaló: “hemos notamos una politización en cada evento, aprovechando la inestabilidad de los ciudadanos”.

En ello concordó Juan Larrosa, quien ilustró la situación en la que nos encontramos cuando estamos en redes sociales: “antes de un retweet o un compartir, pensemos qué nos hace sentir, pues tenemos que ser críticos en lo que compartimos para dejar de viralizar desinformación”.

Para el investigador es importante que analicemos de manera crítica la infodemia en la que nos encontramos; para él, la pandemia llegó en un momento en que: “los medios generalistas se mueven por intereses políticos o económicos, y difícilmente detectamos un medio que vea por los ciudadanos; entonces, la pandemia afectó las infraestructuras de salud pero también de comunicación”, al mostrar, desde su perspectiva, que muchos medios no están preparados para manejar un fenómeno de tal magnitud, ocasionando una crisis de conocimiento.

Larrosa agregó que, en estos momentos, la comunicación puede salvarnos porque nos ayuda, nos advierte en momentos donde aún no se tiene la cura de la enfermedad, pero sí se pueden prevenir los contagios y las muertes difundiendo la información que es esencial para el cuidado de la población; lo cual podría darse si los medios dejan de lado los intereses políticos y económicos, y regresan al sentido y responsabilidad pública que tienen.

Por su parte, Alina Peña mostró su horror ante los discursos autoritarios presentados por varios gobernantes del mundo donde sostienen “la responsabilidad individual”, dejándole toda responsabilidad a la población, sin tomar en cuenta su situación.ç

Este abandono institucional, a su parecer, revela un Estado que no brinda seguridad ni respeta el derecho humano a la salud. Por ello, considera que es necesario construir discursos empáticos que dejen de promover a este sujeto “obediente”.

La ruptura epistémica, el quiebre de sentido, la agudización de la incertidumbre y la configuración de las prácticas ciudadanas concatenadas en las redes sociodigitales también fueron temas que abordaron las y los académicos.

Un énfasis particular se dio a las movilizaciones sociales que se dieron en el último mes, tanto en Estados Unidos con el movimiento #BlackLivesMatter como aquí en México con las protestas en torno al movimiento #JusticiaParaGiovanni, que a pesar de suceder en medio de la pandemia, muchos fueron los cuerpos que salieron del confinamiento para tomar de nuevo el espacio público.

El académico Larrosa, al respecto, comentó que estos cuerpos que salieron y se arriesgaron son los mismo que ahora se busca “sacrificar” para reactivar la economía, visibilizando, así, cuales son las vidas que se quizá se perderían, pero también las razones que se esconden detrás de ello.

Desde otro punto de vista, Susana Herrera dijo que la pandemia también ha invisibilizado aún más otras luchas sociales, como las que se dan a favor del medio ambiente y que, a su parecer, han perdido fuerza conforme ha avanzado el confinamiento.

Finalmente se trató de definir a lo que se ha llamado: “la nueva normalidad” o más bien ¿anormalidad?, como varios de ellos resignificaron.

Alina Peña manifestó su preocupación por “nueva normalidad”, ya que ésta traerá nuevas desigualdades, pero también enterrara otras; por ello, puntualizó que para los científicos sociales es “forzoso pensar en cómo debe de ser gestionada esta reincorporación a las dinámicas sociales”.

Rossana Reguillo, al respecto, aseguró que el confinamiento ya ha visibilizado desigualdades como: “las vidas que valen menos”, pero también podría normalizar aspectos como: “el llamar a la casa un lugar seguro, ignorando el incremento de violencia doméstica que se ha presentado en estos meses”.

A la par, no dejó de destacar el intento por posicionar formas de resistencias creativas que se oponen a “las narrativas de la construcción del enemigo”; estas máquinas de guerra que irrumpen en este sistema comunicativo, precisó Reguillo, son las que reconfiguran el sentido que se ha construido en torno a la pandemia.

Ciertamente no sabemos a lo que nos enfrentamos cada día, la incertidumbre está a flor de piel, pero es importante tomar en cuenta lo que estamos viviendo, ya que las grandes transformaciones están pasando; de ahí que para las y los académicos sea necesario indagar la gestión del riesgo, en la configuración de las emociones vinculadas a la pandemia y en la exacerbación político-mediática de la pandemia.

Ahí los retos que las ciencias sociales tienen a futuro.

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Aquí el video para observar el conversatorio de manera íntegra:

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Aletse Torres
Vivo de café, amo los gatos, no creo en las etiquetas. Desde niña quise ser periodista por Spiderman, me invento unas fotos, cubro cualquier tema con pasión, respeto y verdad.

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