Del amor al arte en tiempos del Coronavirus: lo que la pandemia saca de la médula

20 octubre, 2020

Colectiva Hilos

Por Laura Garza para Colectiva Hilos
Arte de portada: Claudia Rodríguez, Confinamiento I 2020. Fotografía digital.

¿Qué habría dicho García Márquez de haber presenciado este episodio gris en el que estamos inmersos? Probablemente, después de sobreponerse a la incertidumbre y al desasosiego, se habría fascinado con tanto material para una nueva novela de realismo mágico. Y es que aun cuando “el Gabo” le dedicó toda una novela al amor y la pandemia, él no ha sido el único en hablar de estas cosas a través del arte. Hablar de pandemia es hablar de la historia de la humanidad.

Ya en el Decamerón, Giovanni Boccaccio sitúa una colección de cien cuentos y novelas cortas en la campiña italiana de 1348, que se supone son contados por un grupo de jóvenes Florentinos que se refugian de la peste.

Después de la peste de 1348 este tema tuvo eco en todas las artes. «El triunfo de la Muerte», un cuadro del pintor flamenco Pieter Brueghel el Viejo de 1562, es característico del arte cristiano relacionado con el tema del juicio final y lo efímero de la existencia terrenal. Más adelante, especialmente en la pintura de la época de oro del arte holandés en el Siglo XVII, la muerte fue representada de manera recurrente en los cuadros de Vanitas y Memento Mori.

Nacido a finales del siglo XIX en Noruega Edvard Munch, un precursor del expresionismo, es otro artista que vivió de manera cercana la enfermedad y la muerte. A los cinco años murieron su madre y su hermana víctimas de la tuberculosis. “La enfermedad, la locura y la muerte fueron los ángeles que rodearon mi cuna y me siguieron durante toda mi vida». Después de la primera guerra, el mundo entero fue azotado por la pandemia de la influenza española, de la que también enfermó Munch, y de la que afortunadamente se recuperó. Los rostros de sus cuadros trasmiten la soledad y la angustia que siempre le acompañaron.

Remedios Varo. Foto: Henry Lawford.

Remedios Varo, otra artista de origen europeo vivió momentos de fuertes decisiones en la España de la influenza, entre las guerras mundiales y la guerra civil de su país. En momentos difíciles y de desconcierto, se desató su trabajo creativo. Entre otras piezas experimentales hizo una serie de ejercicios surrealistas con su grupo cercano, como los cadáveres exquisitos que trabajó al lado de su pareja, Esteban Frances y su amigo Óscar Domínguez. Poco tiempo después emigró a México donde pudo construir una nueva vida y una carrera como una de las pintoras más influyentes de su contexto.

Ahora nos enfrentamos a una nueva pandemia, la causada por el Coronavirus. Aunque como civilización contamos con conocimiento y tecnologías que no existían en ninguna de las pandemias del pasado, el impacto resultante en la salud, el estado de ánimo, la economía y la forma de vida de la humanidad ha sido y será innegable. El aislamiento social nos protege, pero a la vez va en contra de nuestra naturaleza gregaria y nuestra necesidad de esparcimiento. A pesar de que podemos tener una comunicación constante y contar con información de último minuto, y que entendemos el origen viral y biológico de la epidemia, seguimos siendo muy vulnerables en un sentido emocional y físico ante esta amenaza.

El Grito. Edvard Munch, 1895.

Uno de los efectos de la pandemia es que nos estamos dando cuenta de nuestra dependencia en los nuevos medios de comunicación, no sólo para interactuar con nuestros contactos a nivel personal, laboral y escolar, o para mantenernos informados y entretenidos, sino para participar de los procesos culturales y artísticos dentro del entorno local, nacional e internacional.

La cultura y el arte son, además de muchas otras cosas, procesos comunicativos, y a través de las herramientas fundamentadas técnicamente en el internet, se pueden dar entre individuos y/o grupos, de manera síncrona o asíncrona. Los roles siguen siendo los mismos; existen los creadores artísticos, los espectadores, los gestores, los curadores, los corredores y promotores, etc. Lo que cambia son los lenguajes, los soportes, los medios de difusión y de acción, para ajustarse a las nuevas necesidades que demanda la contingencia. Encontramos un ejemplo de esto en el artivismo, que se ha hecho sentir con más fuerza. Con antecedentes desde la década de los años 60, el arte socialmente comprometido coexiste de manera intersticial en la escena artística con otras formas de expresión, pero actuando desde distintos frentes. Al ser el arte un acto político, posee en sí mismo la cualidad de poder accionarse como un instrumento crítico como detonador de nuevos espacios de visibilización de las problemáticas y las carencias estructurales para su resolución. También permite el encuentro, el tejido comunitario y la resiliencia. Hoy, más que nunca, el artivismo puede utilizar las vías de acción que las tecnologías de la información ofrecen ampliando su campo de acción y su impacto en la sociedad.

Este es un buen momento para abordar los nuevos parajes que nos ofrecen las circunstancias en que vivimos. No lo escogimos, nos tocó vivirlo; lo que podemos elegir es cómo reaccionar. Es cierto que se vuelve necesario hacer uso consciente de estas tecnologías de difusión del arte, pensando en el alcance que tienen y lo que generan en quienes consumen los contenidos, pero también es momento de experimentar, de atender a nuevas formas de creación, de pensar en lo que socialmente se puede hacer al alcanzar a más numerosos y diversos públicos. También de construir nuevos espacios y formas de pensar y hacer. Sin duda, este es un momento inédito, como lo han sido otros que han hecho florecer algunas de las más impresionantes obras de arte de la historia.

 

Referencias:

Boccaccio, G., & McWilliam, G. H. (1972). The Decameron. Harmondsworth: Penguin.

Dr. Ortíz. (2010). Pintura e infección. Autorretrato después de la gripe española de Edvard Munch. http://www.fundacionio.org/art/pictures/september06.html

García Andújar, Daniel. (2020). Barcelona, en silencio… Recuperado de: https://danielandujar.org/

García Márquez, G. (2003). El amor en los tiempos del cólera. Primera edición. Nueva York: Vintage Books.

Helguera, Pablo (2019). Dr. Estético. ¿Sirve el artivismo? Revista Código.

Recuperado de: Https://revistacodigo.com/preguntas-dr-estetico-3/?fbclid=IwAR0zRS52w2k5OZdJkljf7hjVNUC8Xg1MStYAb2XXsXLl1p_U0efiVkqeCTU

Krauss Rosalind (1986) The originality of the avant-garde and other modernist myths. MIT Press.

López Cuenca y Méndez Cota (2018). Entre el arte digital y el activismo político. Experimentos de sociabilidad electrónica en el México neoliberal (1994-2018). Recuperado de: http://scielo.senescyt.gob.ec/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2477-91992019000200168

Macmasters, Merry (05 de mayo de 2020). Especialistas llaman a revalorar el arte digital con la crisis sanitaria. Recuperado de:  https://www.jornada.com.mx/ultimas/cultura/2020/05/05/especialistas-llaman-a-revalorar-el-arte-digital-con-la-crisis-sanitaria-7469.html

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Colectivo interdisciplinario, reunido a partir del interés común en los textiles y el arte social.

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