Duelos congelados

7 enero, 2021

#AlianzaDeMedios

La pandemia provocada por covid-19, cambió la posibilidad de dar el último adiós a los seres queridos. Deudos y especialistas afirman que se enfrentan a un duelo solitario

Por Patricia González Mijares / Pie de Página

Los rituales funerarios son una práctica milenaria que continúa vigente. En el pasado, reyes y reinas mandaron construir grandes mausoleos, labraron sus tumbas con imágenes que relataban pasajes de su vida cotidiana. A orillas del río Ganges, deudos ven partir las barcas con los  cuerpos de sus seres queridos, que abrazados por el fuego, navegan hasta perderse en el horizonte.

Sin embargo, por la pandemia de covid-19 los homenajes póstumos como rituales colectivos se han convertido en velorios transmitidos en plataformas digitales. 

Especialistas en tanatología coinciden en que para vivir un duelo hay que pasar por cinco etapas: negación, enojo, negociación, depresión y aceptación. Pero ¿cómo recorrer estos pasos en una situación de aislamiento?

Federico Quintana, músico y videasta de 39 años, perdió a su padre por covid-19. En una conversación con Pie de Página dice que para él fue un doble duelo porque su padre tenía Alzheimer y vivía desde hacía dos años en un asilo en Morelos.

“Lo íbamos a visitar una vez a la semana. Cuando el doctor nos dijo que tenía covid la casa de ancianos dio el permiso para la visita, pero decidimos no entrar para no exponer a mi mamá ni a nosotros. Estábamos afuera y nos comunicábamos con la encargada”, recuerda.

Finalmente falleció en mayo del año pasado.

“Yo creo que la razón por la que se murió es por la lejanía que tuvo con nosotros. El covid generó una circunstancia adversa al cariño, no pudimos verlo, ni despedirnos. Creo que él dejó de sentir nuestra presencia. Fue muy difícil”.

Ante la pregunta de cómo ha vivido el duelo, Federico dice:

“no puedo contestar a esa pregunta, el duelo no ha empezado, no creo que se haya consumado. Recuerdo que cuando visitaba a mi viejo cada semana, yo tocaba la guitarra y cantábamos,  luego él  tocaba  también”.

Federico, su hermano y su mamá hicieron un video en homenaje a su padre. Elaborarlo ayudó a su mamá y a su hermano, pero a él no, concluye.

La pandemia que enseñó a soltar

La tanatóloga, María Eugenia Salas dice sobre el duelo que:

“confiar y soltar es lo que debemos hacer, pero no es fácil. La gente cree que si controla su vida va a evitar un sufrimiento pero no es  verdad. Esta pandemia nos demostró lo contrario. La gente está muy desbordada. Pedir ayuda y sobre todo, aceptar ayuda es algo que nos cuesta a todos pero es bueno hacerlo. La gente le tiene tanto miedo a la muerte que se olvida de vivir, y cuando llega el duelo, y más en este momento, no sabe qué hacer”.

Víctor Hugo Bolaños, psicoterapeuta y tanatólogo, dice por su parte:

“Actualmente el duelo se ha vuelto algo muy difícil. En primer lugar le entregan a la gente a su ser querido en cenizas; por el protocolo de salud, sólo un familiar puede ver el cuerpo. ¿Y los demás qué?, los parientes se quedan en shock porque no hubo una forma de  asimilar ese momento. Desde ahí se complica el proceso de duelo porque los deudos necesitan convencerse de que sí es cierto; de que sí pasó, de que sí se murió. Para creer hay que ver.  Esto facilita que el cerebro procese diferente,  porque puedes quedarte con la idea de que tu pariente o tu amigo se quedó en el hospital o de que todavía está en otra ciudad”.

Martín Juárez , director de una pequeña agencia de servicios fúnebres en la ciudad de México mira el duelo de sus clientes con distancia, pero también con empatía.

“Lo que  siento es que estamos viviendo una muerte muy solitaria. Las salas de velatorios están vacías, antes se programaba la cremación y había algún pariente que acompañaba el cuerpo y esperaban. Ahora no es así. En México se acostumbra acompañar a nuestros seres queridos, y eso ya no es igual. Hay clientes que  se lo han tomado con cierta calma pero otros no. Para nosotros también ha sido fuerte ver gente que ha perdido hasta tres integrantes de una familia. A pesar del cansancio, no hemos parado de trabajar desde marzo, en noviembre bajó un poco el ritmo de trabajo que repuntó en diciembre del año pasado, y sigue. A veces hemos tenido hasta 25 servicios de covid-19 en una semana”.

Duelos digitales

El psicoterapeuta Bolaños, el tanatólogo que mencionó que los duelos se han complicando, nos da su opinión de las terapias. El problema que él ve,  es que la gente se está conteniendo por la incertidumbre de la situación económica, y por eso pospone o interrumpe los procesos de terapia.  

Las sesiones en línea, dice, las considera “desapegadas” y si la persona está en crisis, es más difícil la contención que en presencia física.

“No es tan fácil dar este tipo de terapia a distancia, tienes que saber qué otras enfermedades tiene el paciente, además de la crisis.  Es una responsabilidad muy grande,  por eso se hacen una serie de preguntas  antes comenzar las sesiones para ver cómo voy a conducir a  los pacientes. Algunos pacientes son de atención urgente, otros van y vienen. La gente tiene el duelo congelado porque están atendiendo: el trabajo, la  casa, la comida, la misma enfermedad, no hay tiempo para el duelo, y hay que dedicarle tiempo pero todo está ocurriendo muy rápido”.

Para ayudarles, dice, primero se necesita saber cuánto tiempo ha pasado de la pérdida del ser querido del paciente. 

“Algo que debe quedar claro es que las personas entiendan que los duelos son personales y únicos, no hay una jerarquía en los duelos. Necesitan convencerse de la inminencia de lo que sucedió, este es el comienzo. A veces hago cierres en familia para que se puedan despedir del pariente, esto involucra a veces a niños y con ellos trabajo con dibujos para identificar el proceso de duelo. Otro ejemplo es  que cada quien haga una carta personal  que se quema al final. Depende mucho de las familias, es muy personal. Ha habido familias que perdieron a varios integrantes, y el duelo se trabaja uno por uno, comenzando por el que más les haya afectado.  Cada deudo debe definir, en privado, cuál es la persona que le haya afectado más su partida, y en base a eso, yo los voy guiando para que cada  uno haga  su propio trabajo. Ellos no mencionan que persona es, es un asunto privado, aunque estemos todos en línea.

-¿Cómo ha sido la evolución en los pacientes?

Unos dejaron la terapia  por motivos económicos. Otros están somatizando,  se obligan a trabajarlo en línea pero están teniendo ataques de pánico. La gente está desbordada. Profundizar tanto no es conveniente, el punto es manejar la contención. Creo que hay mucha gente que está aguantando el dolor pero van a explotar porque forzosamente necesitan hacer el ritual de despedida.

La tanatóloga María Eugenia concluye:

“cuando la gente tiene la oportunidad de hablar sin ser interrumpida…, cuando realmente hay empatía en la escucha y el paciente puede expresar sus emociones, entonces pueden sacar vapor, y es en ese momento cuando pueden escucharte para que les de las herramientas que le sirvan para empezar a trabajar su duelo”.

***

Este texto se publicó originalmente en Pie de Página: 

https://piedepagina.mx/duelos-congelados/

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