“Ya me contagié y lo más fuerte fue el desgaste emocional”: médico del área COVID en Jalisco

Las y los médicos en México, y el mundo, han permanecido en la línea de riesgo frente al SARS-Cov-2. Hasta el 10 de marzo de 2021, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) contabilizaba 229 mil 458 casos confirmados de COVID-19 en el personal médico del país.

Dentro de estas cifras se encuentra el médico Edgar Nuño, quien desde marzo de 2020 se encuentra laborando en el área COVID en una unidad pública de Lagos de Moreno, Jalisco, lugar donde fue contagiado mientras laboraba.

Por Leslie Zepeda / @lesszep2

La Secretaría de Salud Jalisco tiene registro de Lagos de Moreno como el décimo lugar en casos de COVID, a nivel estatal, con 2 mil 582 casos positivos.

La Unidad de Medicina Familiar 177 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el mismo municipio ha sido destinada para atender casos de COVID-19 en derechohabientes y población en general. Allí, desde hace un año ha atendido casos de esta enfermedad el médico especialista en Medicina Familiar, Edgar Nuño.

“Me preguntaron ¿quieres ir al área COVID? Quizás pensaron en mí por ser joven, porque todos los médicos con temor, y yo obviamente también al ser una situación desconocida. No todo el mundo quiere estar en el área COVID, desde marzo del año pasado… yo he estado aquí asignado al área con todas las responsabilidades y el afán de atender a la población”, resaltó el médico.

Es normal, que médicas, médicos, enfermeras y enfermeros hayan decidido no arriesgarse a vivir los estragos ni físicos ni mentales de atender esta área, pues la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda que quienes sí lo hacen necesitan tomar medidas referentes a su salud mental:

“Responder a COVID-19 puede tener un efecto emocional sobre usted. Atienda su salud mental y su bienestar psicosocial, en estos momentos es tan importante como su salud física. Se trata de una situación única y sin precedente, de la que probablemente nunca había participado. El estrés crónico puede afectar su bienestar mental y su trabajo, incluso, después de que la situación mejore.”

Además de las implicaciones en la salud mental del personal médico, también hay altos peligros en la salud física del personal médico y el de sus familias. La misma Organización Panamericana de la Salud, contabiliza, hasta el 10 de marzo, 3 mil 534 defunciones en el personal médico de México; el cual, además, representa el primer lugar en el continente con mayor número de fallecimientos en este personal en lo que va de la pandemia.

Actualmente Edgar se desempeña en el primer nivel de atención, esto quiere decir que, principalmente, atiende casos de pacientes con COVID-19 que no necesitan hospitalización, y quienes según él representan cerca del 80% de los pacientes que acuden a esta unidad. Asimismo, allí realizan pruebas, dan tratamientos e, incluso, dan terapia de rehabilitación.

Durante un año de labor ha escuchado diferentes testimonios. Recuerda que le tuvo que informar a una mujer que era positiva ante el virus y por indicaciones sanitarias no debía estar en contacto con menores ni adultos mayores. Entre la angustia y la desesperación ella le preguntó: ¿qué hago con mis hijos? ¿qué hago si debo seguir trabajando?

“Esas son de las cosas más difíciles que vives aquí con los pacientes porque a muchos les ha tocado esa situación y también me ha tocado ver cómo la población va cambiando su mentalidad ante el COVID”, agregó el médico.

Edgar reconoce que el aprendizaje obtenido por el sector salud sobre el virus en este año, pero también en la población en general; medidas de distanciamiento, la sintomatología, la prevención. Ahora se sabe que cada persona padece la enfermedad en distinto nivel y fuerza.

Por ejemplo, hay personas asintomáticas, quienes solamente necesitan paracetamol y líquidos, desgraciadamente, también hay quienes necesitan hospitalización, atención especializada de segundo nivel y pueden llegar a terapia intensiva.

Después de casi 10 meses de labor, en la última semana de diciembre, Edgar Nuño dio positivo a COVID-19. Afortunadamente, como él lo menciona, solamente necesitó de los 14 días que son recomendados pasar en confinamiento:

“Ya me contagié, ya tuve COVID, es una experiencia bastante desagradable. Te hace reflexionar mucho en los pacientes, el vivir en carne propia la enfermedad. Afortunadamente no tuve mayores complicaciones, pude llevarlo a mi casa. El desgaste emocional, antes de ser positivo a COVID, era tener manifestaciones psicológicas de la enfermedad.”

La fortuna de Edgar Nuño no está en entredicho. La Secretaría de Salud México tiene datos en los que registra, durante la misma semana del contagio del médico, Jalisco ocupó el quinto lugar en defunciones en el personal médico por COVID-19. Igualmente, el 70% de las muertes se presentaron en hombres, en contraste con las mujeres que representaron el 30% en la misma fecha, esto a nivel nacional.

Las consecuencias de su contagio, en primera instancia, fueron que su esposa también adquiriera el virus. Después, las secuelas se hicieron presentes. Además presentó dificultad para respirar, incluso, mantener una conversación era un reto para sus pulmones: “no podía ni darle bien las indicaciones a los pacientes en un inicio”

Para recuperar sus condiciones normales hizo ejercicios de rehabilitación pulmonar, los mismos que él les prescribe a sus pacientes: “El uso del equipo también era muy difícil porque la cantidad de oxígeno no fluye igual con la mascarilla”, aceptó Edgar.

Para Edgar Nuño este año de pandemia ha simbolizado temor, preocupación, aprendizaje e incertidumbre por la jornada de vacunación y las medidas que tomarán las autoridades. Edgar fue vacunado durante la primera semana de marzo, aún después de recibir la primera dosis de inmunidad aún se siente en riesgo de contraer el SARS-Cov-2.

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Leslie Zepeda
Periodista y fotógrafa feminista. Forma parte de CUCiénega Fem.

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