“Estamos en el limbo”

Resiliencia COVID-19

De acuerdo el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), los jóvenes fueron el sector laboral más afectado durante la pandemia, pues más de 440 mil quedaron desempleados en la pandemia; esto significa que la mitad de las personas que perdieron su empleo de marzo a diciembre de 2020, eran jóvenes menores a 29 años.

Uno de ellos fue Mario, a quien la pandemia lo agarró trabajando en Cinemex, empresa que anunció el cierre de muchas de sus salas de cine en el país.

Por Christian Noe Cantero Mora // @ChristianCantero @christian_ch_malviviente

Mario es un joven de 24 años, estudiante de programación que, para solventar algunos de sus gastos trabajaba como tesorero en Cinemex, la empresa roja de los cines mexicanos.

Ir de un lado a otro, asistir a clases, trasladarse a casa para hacer tareas o ir directamente al trabajo: “rápido o atareado”, es como recuerda Mario sus días. Un trabajo al que después del tiempo recorrido en autobús, dedicaba entre seis o más horas para hacer los cortes de caja y/o atender, junto a sus más de 30 compañeros, a los cientos o miles personas que asistían a ver los estrenos y abarrotar las salas.

Mario recuerda los días del cine antes de que fuese declarada la cuarentena en Jalisco, antes de que, el 11 de marzo del 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara la pandemia mundial. También recuerda que, dos días después, 13 de marzo del 2020, en Jalisco se suspendieron las labores presenciales y se cancelaron clases “hasta nuevo aviso”. Ahí comenzó la larga cuarentena.

Recuerdo que iba a ser mi cumpleaños, el 21 de marzo y dieron la indicación de que se tenía que parar todo, la primera vez que nos mandaron a nuestras casas nos dijeron que el pago iba a ser normal, el sueldo mínimo que podíamos ganar y durante casi seis meses estuvimos en casa, con paga, y lo único que teníamos que hacer eran cursos de capacitación en línea, de valores o cosas de la empresa, a eso sumale que la escuela se volvió online, entonces solo me la pasé encerrado”.

Antes de los cierres, Mario recuerda tener una plantilla de un poco más de 30 compañeros, pero cuando se declaró la llegada de la pandemia a la ciudad, las personas que no entraron con un contrato fijo, a un plazo de tres meses, tuvieron que dejar sus trabajos, reduciendo el personal a menos de 17; ahí fue la primera vez que se comenzó a notar la presencia del aislamiento y la pandemia en Cinemex.

Cuando las cosas comenzaron a recuperar ritmo “habitual” adoptamos términos como: “La nueva normalidad” y muchas empresas de giros no esenciales comenzaron a reabrir sus puertas, con las medidas de sana distancia y las reglas de bioseguridad que todos conocemos, fue en septiembre cuando a Mario y a su ahora 17 compañeros, Cinemex les pidió regresar a trabajar a las salas de cine de forma presencial.

“Creímos que después de tanto tiempo de estar encerrados, volver al cine iba a ser como antes, pero no había gente, no como antes, y me di cuenta de que las cosas iban mal, era más como un presentimiento de que algo no estaba bien”, comenta sobre regresar al trabajo dentro de la cuarentena.

Los botonazos

Mario relata que después de regresar en septiembre, un Botón de Emergencia (acción nombrada de esa manera para imponer suspensión de actividades de forma repentina por parte del Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro), los regresó a casa con la mitad de sueldo, y una advertencia sobre un posible cierre.

Mario logró superar los largos periodos con pagas mínimas, debido a que tiene el apoyo de su familia y ahorros que tenía para solventar una emergencia, aunque no sabía cuánto podía durar la situación. Aunque muchos de sus compañeros tenían una situación más difícil, porque sustentaban su escuela, pagaban la renta de su vivienda e, incluso, eran el soporte de una familia.

Al poder volver, nuevamente al cine, en el mes de noviembre la situación era más desoladora, el cine se volvió un espacio vacío, no había estrenos, y no los iba a haber en mucho tiempo; por tanto, las salas sobrevivían con películas atrasadas, así que iban menos personas al cine, pues les recortaron horas de proyección.

Durante una semana completa, los pasillos de las instalaciones del cine, eran habitados por muy pocas personas, de 40 a 60, cuando, antes de la pandemia, en un día normal, había más de mil asistentes en un fin de semana.

“En cierto aspecto es muy triste porque me gustaba mucho mi trabajo; estar ahí, el ambiente con mis compañeros, tratar con los clientes, ver películas, saber lo que sucedía con el cine”, expresó.

Para enero de 2021, con el semáforo aún en rojo, las salas de cine cerraron sus puertas por última vez y mandaron a sus empleados a casa sin sueldo y con la promesa y esperanza de pronto regresar, aunque todos los días se estiraba más los botones de emergencia que impedían abrir las puertas del cine como antes.

“Por el momento no vamos a abrir, cualquier noticia, les avisaremos”

Fueron palabras escritas en un mensaje de texto que le hicieron llegar a los empleados de Cinemex, entre ellas y ellos, a Mario. Después se les notificó que no abrirán sus puertas y se les invitó a buscar un nuevo empleo porque la empresa no tenía forma de hacerlo; así que sin sueldo y sin ser formalmente despedidos, a todos les dieron las gracias que se les anunció que seguirían estando asegurados, pues aún eran empleados del cine.

El 11 de febrero 2021, Cinemex cerró sus primeras salas. A la fecha, ha cerrado 145 sucursales de cine en diversos estados del país, incluido Jalisco. Cinemex enfrenta una deuda millonaria en la que plantea una reestructuración esperando poder reabrir sus puertas y, con ello, pensar que aún es posible regresar el trabajo a los miles de jóvenes que trabajaban en sus salas.

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Christian Cantero
Estudié periodismo con resaca de injusticia e intenciones de narrar historias que nos demostraran lo contrario. Escribo sobre la comunidad LGBT+, las protestas sociales y sobre cultura... aunque lo mío lo mío sea el fotoperiodismo, los perritos y los videojuegos.

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