La educación sexual en Jalisco: recae en voluntades personales

La falta de información adecuada y acompañamiento limita a les niñes y adolescentes en el pleno ejercicio de su sexualidad. El Estado debe garantizarles el derecho a la información actualizada, veraz, completa, científica y laica que les permita decidir sobre sí mismes; sin embargo, los estigmas en las aulas y en los contextos familiares contribuyen a vulnerar este derecho.

La formación en sexualidad que reciben miles de alumnes recae en voluntades personales y se ve obstaculizada por docentes, madres y padres que priorizan ideologías por encima de los derechos de sus hijes y estudiantes.

Este reportaje recupera las voces de varies jóvenes de la Zona Metropolitana de Guadalajara (y quienes les acompañan) para descubrir cómo afrontan y resisten la falta de Educación Sexual Integral (ESI) en diversos espacios de sus vidas.

Por Andrea Cajiga, Goretti Hernández, Isabella Jiménez Robles y Karla Rocha / 380GDL**

Ilustraciones: Dulce Nataly Figueroa

Regina, de 15 años, recuerda que en secundaria su profesora le llamaba “pajarito” al pene mientras explicaba el uso del condón masculino, único anticonceptivo del que se habló en el aula. También recuerda el llamado rotundo a la abstinencia que les hizo la docente:no tengan relaciones sexuales porque luego ahí andan abortando y eso no está bien, no es de dios…”, comentario que incomodó a la adolescente, pues estaba en una escuela laica y pública. Platicando con ella, nos contó cómo de chica solía masturbarse y sentir placer sin entender bien lo que hacía, una duda que la escuela nunca le resolvió.

“No sabemos ni siquiera por dónde orinamos y por dónde menstruamos”, dice luego de compartir que una compañera preguntó sobre cómo orinar al usar la copa menstrual. Entre las consecuencias que nota a partir de las carencias de Educación Sexual (ES) en su escuela, menciona la violencia de género y la falta de herramientas para nombrarla:

“Yo veo que mis amigas se toman pastillas del día siguiente cada mes o que sus novios las penetran sin su consentimiento. Por falta de educación yo no sabía que había sido abusada. Hasta hace dos años me di cuenta, cuando empecé a informarme más y leer del tema”.

Este nombrar es relevante más si se toma en cuenta que en el estado, de acuerdo a la organización CLADEM Jalisco, los delitos que atentan contra la libertad y la seguridad: “crecieron exponencialmente en el último año”, pasando de 3 mil 164 denuncias en 2020 a 3 mil 659, tan sólo de enero a octubre del 2021. Sin embargo, existe una “gran cifra negra” en estos delitos, ya que las víctimas y sobrevivientes no suelen denunciar “por miedo, por falta de identificación, por falta de atención y por el alto grado de impunidad”.

Además, Regina considera que la educación sexual que recibe en la escuela no ha sido integral, pues excluye a personas de la comunidad LGBTTTIQ: “siempre fue educación sexual para personas heterosexuales”.

Según el Sistema Nacional de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, la Educación Sexual Integral (ESI) es un proceso educativo basado en los derechos humanos y con perspectiva de género que integra aspectos cognitivos, psicológicos, físicos y sociales de la sexualidad en la que se proporciona información científicamente adecuada al desarrollo evolutivo y cognoscitivo de cada persona.

Las infancias y adolescencias tienen derecho a la información actualizada, veraz, completa, científica y laica sobre sexualidad para tomar decisiones libres sobre su vida. Los temas relativos a la sexualidad deben incluir todos los componentes de ésta: el género, el erotismo, los vínculos afectivos, la reproducción, el placer y la diversidad. Además, esta información deberá estar libre de prejuicios, mitos o culpa, deberá ser laica y estar basada en evidencia científica.

El derecho humano al que se hace referencia está planteado en la Cartilla de los Derechos Sexuales de las y los Adolescentes y Jóvenes, documento que deviene de la ONU. Ahí se señala que la ESI debe formar parte de la educación básica obligatoria de la población.

En este documento también se estipula que es el Estado quien debe garantizar el acceso a la información de manera continua y con pertinencia intercultural a través de los sectores e instituciones competentes, especialmente, en los servicios de salud y educativos. Tal información debe impartirse de acuerdo con las necesidades particulares y atendiendo a la evolución de las facultades les niñes y jóvenes.

No obstante, el adultocentrismo es una perspectiva que violenta la capacidad de decisión y autonomía de niñes o jóvenes, pues se valoran más las opiniones adultas, lo que implica una desvalorización del sentir y pensar de las y los menores de edad.

Esto da pie a campañas antiderechos como el PIN parental, que propone que los padres de familia puedan aprobar si sus hijes reciben, o no, información sobre temas que elles consideran controversiales, como la educación sexual.

Al juzgar la Educación Sexual (ES) desde este enfoque antiderechos, se generan consecuencias negativas como sentimientos de culpa y discursos estigmatizantes. Por otra parte, se les priva a les niñes y jóvenes de las herramientas necesarias para el libre desarrollo de su personalidad, el ejercicio del autocuidado, el placer y las relaciones sanas.

Ante las carencias del sistema, las infancias y juventudes forman colectivas de resistencia contra el adultocentrismo y otras violencias. Mientras tanto, madres, padres y familiares acompañan a sus hijes y se organizan con sus comunidades para generar ambientes más sanos y seguros para elles.

Esto también se replica dentro de las escuelas donde docentes y personal educativo parten de sus propios recursos para adaptar los contenidos y perspectivas diversas e integrales.

Cristina, de 15 años, dice que en su preparatoria introdujeron el tema de placer sexual y excitación, pero que su maestra canceló la clase del día y el tema no se retomó después.

Ahora el Internet y las amistades mayores son su principal fuente de información sobre ES. Coincide en que la educación que ha recibido sobre sexualidad no es integral, pues excluye y vulnera a algunes de sus compañeres, “una maestra dijo que uno provocaba que le faltaran al respeto. Que si una persona homosexual salía muy extravagante estaba provocando que le gritaran cosas”, agrega.

Los testimonios de Regina o Cristina son sólo algunos ejemplos concretos de cómo la falta de ESI se ha hecho presente en distintas aulas y niveles escolares. Es por eso que muches adolescentes deciden unirse a colectivas donde pueden obtener la información que se les niega en los salones o en casa.

Regina se unió a los círculos de diálogo organizados por morras (como ellas se nombran) de Tonalá. Estos espacios son punto de reunión y apoyo donde niñas y adolescentes comparten sus experiencias en torno a la sexualidad y temas de género.

Recuerda que nunca fue fácil tener actividades con la colectiva, pues los directivos obstaculizaban los encuentros al no dejarlas salir a reunirse a pesar de haber terminado sus deberes. En cambio, Regina identifica que el acompañamiento de Lourdes Limón, psicoanalista y psicóloga escolar experta en pedagogías feministas, en la colectiva fue “muy importante en su camino hacia el conocimiento sexual”.

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Sostener sus derechos desde las aulas

Lourdes ha trabajado como psicóloga escolar en distintas secundarias y forma parte de la Red de Maestras Feministas, un grupo de docentes de todos los niveles educativos que busca crear un espacio seguro para compartir experiencias y estrategias de trabajo desde un enfoque feminista.

En su trabajo le asignan “niñes problema” para ser diagnosticades, la docente menciona que la línea de psicología dentro de la Secretaría de Educación Jalisco tiene una premisa que estigmatiza, diagnostica y médica.

A pesar de esto, Lourdes centra su trabajo en el acompañamiento y la escucha:

“Mi premisa es diferente, trato de hacer un trabajo más centrado en escuchar las problemáticas… ha sido muy interesante porque a partir de plantear abordajes feministas ellos y ellas empiezan a cuestionarse sus propias prácticas”, agrega.

Aunque en general, las adolescentes suelen ser las que más se acercan al área de orientación, entre los estudiantes hombres también se han formado colectivos que abordan problemáticas de violencia de género.

Actualmente, la docente trabaja en varias secundarias y con todos los grados:

“me he movido justo por la violencia que hay… yo lo llamo desplazamiento escolar. Te lo voy a decir, la Secretaría de Educación es una institución altamente tradicionalista, patriarcal y violenta. Machista. Eso no quiere decir que no tenga compañeras que se unan o que estén formando resistencias, compañeros y hasta directores. Pero la verdad es que en mi experiencia es el menor de los casos. Con lo que me topo es con mucha ignorancia, con mucho prejuicio”.

Gabriela Valadez es maestra de bachillerato, antes impartía la materia de sexualidad humana y hoy se encarga de la unidad de aprendizajes con perspectiva de género, establecida apenas este semestre. Para ello se ha capacitado en perspectiva de género, nuevas masculinidades, hostigamiento y acoso, tipos de feminismos, entre otros temas.

Menciona que les jóvenes de bachillerato siguen llegando con carencias muy evidentes:

“sobre todo en cómo aplicar este tipo de conocimientos al enfrentarse a una realidad. Teóricamente los muchachos saben qué es un pene y una vagina y un condón, lo complicado es el uso que le dan a la información y cómo lo comunican entre ellos”.

Además, agrega que los núcleos familiares tampoco suelen ser lugar seguro para tocar estos temas tabúes: “los muchachos siguen platicando que a mamá o papá no les gustan estos temas, si mencionan algo al respecto en casa hay que cambiar de tema y hay regaño. Nos cuesta romper con que la sexualidad es mala o el placer es pecado. Lo notas en la vergüenza que les da opinar”, comenta la docente.

A partir de estas problemáticas, la profesora ha implementado estrategias en al aula para convertirla en un lugar donde les jóvenes puedan expresar sus dudas, pues considera que su rol como docente es vital para generar un espacio seguro:

“una docente con empatía abre un canal de diálogo y les hace saber que no estoy aquí para juzgar o invalidar, además, un encuadre bien establecido y claro sobre la dinámica propicia y necesaria en el salón permite ir generando estrategias, apertura al diálogo y canales de comunicación. Cero tolerancia a las burlas o a las faltas de respeto. Todo punto de vista y postura personal tiene que ser respetada”.

Miroslava Esparza lleva más de 20 años en la docencia. Actualmente, trabaja como maestra de una secundaria y lleva cuatro años como directora en la Secundaria Foránea 61 de la localidad de Buenavista, en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco:

“Es una comunidad pequeña, muy arraigada en sus costumbres y tradiciones, pero muy afable. No es un contexto violento o problemático…desde que tomé posesión del cargo he notado muy poco esa resistencia”.

Incluso con los grupos de la comunidad cuyas creencias religiosas presentan mayor resistencia a que sus hijos conozcan de estos temas, ha habido apertura al diálogo; “ellos han hecho sentir su postura y nosotros la respetamos”. En general “ha habido buena respuesta de la comunidad. No he notado, como en otros contextos o trabajos que he tenido, esa negación ante tocar algún tema sensible”.

La directora identifica que el alumnado, por su contexto, no tiene tanto acceso a internet u otras fuentes de información. Entonces, cuando llegan a clase de biología, el tema de sexualidad es un tabú. Pero aclara que, gracias a la dinámica establecida por los profesores, se ha logrado generar una mayor apertura.

En la secundaria habilitaron un correo electrónico para recibir las dudas e inquietudes de les estudiantes, aunque han recibido poca respuesta:

“La situación de la pandemia nos atrasó mucho en esta parte, apenas estamos volviendo a reactivar. Detrás de la pantalla es más complicado que los alumnos se animen a preguntar sus dudas e inquietudes”.

En cuanto a la posibilidad de que las instancias estatales den seguimiento a estas cuestiones en las escuelas, Miroslava considera que, “si se va a traducir en burocracia sin sentido e informes excesivos, no sería de utilidad. Lo más valioso sería tener un acompañamiento, más que un seguimiento, para saber que las decisiones se van tomando en la dirección correcta, o en el cómo abordar un tema”.

Miroslava considera que las instancias de educación pública realizan una buena labor de difusión de materiales y eventos de capacitación para personal educativo; a pesar de ello, aún existe desconocimiento sobre estos recursos:

“La información y los materiales sí existen, la cuestión es la resistencia a compartir la información por parte de algunos actores en el sector educativo. Es parte de la responsabilidad de cada maestro echar mano de esos recursos y fortalecer su propia capacitación. Desde la labor de dirección podemos gestionar y solicitar no sólo a secretaría de educación, sino también a otras instancias, que nos capaciten. Por ejemplo, el DIF y otros organismos imparten charlas. La cuestión es moverse como docente, directivo o escuela, para que esas capacitaciones lleguen a las instituciones. Es ejercer el derecho al acceso a la información”.

El psicoterapeuta Gestalt y ex docente, Rodrigo de la Torre, considera que necesita haber un proceso más integral sobre el autoconocimiento y planeación de vida, y que la ES debe abordarse desde distintas aristas, en su caso, desde la realidad de un colegio católico marista en Zapopan “estaba la necesidad de una visión más completa y holística de lo que somos y necesitamos, y de cómo eso repercute en la planeación de vida”.

Agrega que, cuando empezó a trabajar como profesor la materia de ES no existía como tal: “no estaba en el proyecto pero poco a poco va surgiendo. Integrar el tema de educación en la sexualidad dentro de la materia de orientación vocacional se convirtió en proceso de casi un semestre”.

Para hacerlo, el docente tomó en cuenta tres líneas de trabajo: lo académico, los padres y el interés de los muchachos.

“Hay que entender la necesidad de acompañamiento que tienen los papás, entonces empecé a gestionar talleres no obligatorios sobre acompañamiento en la sexualidad. Los papás que más se interesaban eran los que tienen hijos que no entran en el modelo de personas cisgénero”

Menciona que tuvo oportunidad de reformar los contenidos y los abordajes sobre sexualidad, “me dieron libertad de cátedra para ir haciendo del programa lo que yo quisiera”, pero reconoce que hubo conflicto con algunos docentes, “la gente con la que tuve bronca tenía una formación de una religiosidad más dogmática”.

En cambio, el profesor reconoce que los padres y madres de familia confían en su acompañamiento pues lo conocen de otros espacios escolares, “eso, o no intervienen por miedo o vergüenza”, agrega.

Las materias que impartía el docente son optativas, no curriculares, y cada escuela decide si implementarlas o no, “en las que se toca el tema, todo se centra en ETS, reproducción y si bien le va al programa, afectividad. No abordan la integralidad de la ES”.

Paola Urzua, maestra a nivel secundaria de inglés y de talleres socioemocionales, coincide con Rodrigo de la Torre, “la educación sexual es inexistente, se aborda lo biológico en primero, y en segundo se abordan las ETS y los riesgos del embarazos adolescente, esto no es integral”.

La docente está tomando un diplomado en intervención sexológica que pretende integrar en la escuela “la idea es que yo presente un taller de ES tanto a padres de familia como a adolescentes”. Reconoce que el tabú sobre sexualidad no se limita a los espacios educativos o públicos, sino que permea en los hogares, “los alumnos tienen curiosidad, pero sé que muchos papás tienden a ser muy cerrados, sobre todo por lo que platican los alumnos”.

Los planes y programas de estudio de la secundaria donde trabaja provienen de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ), pero ella los recibe del Departamento de Calidad e Innovación Educativa, pues no hay en estas instituciones un área específica para la ESI: “hace falta que desde la SEP y la SEJ se quiten esos tabús e ideas para empezar a hacer un cambio sustancial y de lleno en las escuelas”.

Uno de los riesgos de que las instancias encargadas de brindar la ESI no implementen de manera transversal los derechos sexuales y reproductivos de les niñes y adolescentes es que se crean vacíos donde los llamados grupos antiderechos buscan imponer una visión para contraponerse a lo que han denominado “el riesgo de la ideología de género”.

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La persistencia antiderechos

A Leilani, de 16 años, no le enseñaron sobre la diversidad de orientaciones sexuales, ella pertenece a la comunidad LGBTTTIQ y le hubiera gustado aprender cómo cuidarse en encuentros sexuales entre mujeres.

En casa tampoco era buen lugar para expresar estas preguntas: “mi mamá es penosa porque mi abuelita es así…o sea viene de una familia muy conservadora, como mucho a la antigüita. Cuando salí el proceso fue algo muy difícil de asimilar y entender”, agrega.

Estas posturas evasivas ante temas de diversidad van más allá de la familia de Leilani, como explica la doctora en ciencias sociales y especialista en temas de sexualidad, María Martha Collignon:

“la situación que vivimos de tensiones, pugnas o frenos frente a algunas iniciativas en términos de educación sexual en el Estado no responde a actores individuales, en términos de sociedad heredamos un modelo con una matriz muy institucionalizada, heteronormativa y monogámica”.

Es decir, en Jalisco y otros estados, la norma es no ejercer la sexualidad hasta cumplir con ciertas expectativas sociales, como estar en un matrimonio católico, monógamo y con propósitos reproductivos. Collignon explica que las personas que no cumplen con estas normas son violentadas, por ejemplo, mediante discursos como el de la “ideología de género”, un término despectivo construido por los grupos antiderechos para invisibilizar la diversidad sexual.

En 2019, Luis Raúl González Pérez, presidente nacional de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), expresó su preocupación por cómo el uso del término descalifica los derechos humanos, en especial los vinculados con la igualdad y la no discriminación.

El modelo de sociedad impuesto parte de valores católicos, desde los que se juzgan propuestas para avanzar en cuestión de derechos humanos. Un ejemplo claro de este tipo de freno es la iniciativa del Pin Parental surgida en el partido conservador español VOX, y traída a México por los partidos PAN y PES.

En Jalisco, la impulsaron grupos como Valora, Conciencia en los Medios A.C; la Coordinación de la Dimensión de Familias de la Arquidiócesis de Guadalajara, el Consejo de Padres Objetores de Conciencia y el Frente Nacional por la Familia.

En 2020, la CNDH emitió un llamado a los poderes legislativos del país a proteger los derechos de la niñez y las adolescencias frente a las iniciativas de incluir esta propuesta en sus leyes estatales.

El organismo advirtió que, si bien, los padres tienen derecho a educar a sus hijas, hijos e hijes bajo sus convicciones, estás deben priorizar el ejercicio de los derechos humanos, como lo es el acceso a información plural sobre cualquier tema.

Para María Martha Collignon, el problema no son las convicciones religiosas de las personas, sino que el Estado claudique en sus decisiones y acciones ante estos intereses particulares. De acuerdo con la especialista, Jalisco tiene una larga historia de choques entre grupos sociales mediados por el Estado.

La académica del ITESO agrega que el Pin Parental pretende colocar a la familia frente al Estado, para determinarla como actor clave de la Educación Sexual. Sobre el tema es importante señalar que la iniciativa del Pin Parental no ha sido totalmente desechada, pues en el Congreso de Jalisco, ésta aún aparece como parte de la agenda legislativa del PAN.

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El hogar como refugio y campo minado

Tzizi es docente de secundaria y mamá de José Ángel, de 12 años, un adolescente que admite con timidez nunca haberle preguntado de sexualidad a sus papás ni haber tenido “la plática”. Desde su doble rol, Tzizi reconoce que: “la educación sexual es incluyente respecto a hombres y mujeres, ya en cuanto a las preferencias pues, eso no lo abordan. Los textos ni siquiera vienen así. A nivel primaria no, ya en secundaria un poco más”.

También recuerda que cuando era adolescente sus padres la mandaron a ella y a sus hermanas a un curso de sexualidad. Ahora que tiene su propia familia, intenta hablar abiertamente con sus hijos: “las cosas se dicen por su nombre. El pene es pene y la vagina es vagina”, aunque reconoce que ellos han sido “muy inocentes” y no han hecho demasiadas preguntas.

Como docente también está al pendiente de la Asociación de Padres de Familia: “Esa asociación está para ver lo de los gastos. El dinero que entra y en qué se va a gastar. Y para llevar ciertas conferencias a los alumnos, temas de educación sexual, bullying, aseo personal, etc.” Agrega que quienes ofrecen estos talleres son personas externas a la escuela: “nos llegan prestadores de servicios o gente haciendo su servicio social para impartirlos”.

Tzizi menciona que ya van cinco o seis ciclos escolares sin Escuela para Padres (un programa de la SEP para orientar a madres, padres y tutores de estudiantes de Educación Básica), la suspensión se ha dado por cuestiones de pandemia y falta de interés: “la escuela está en la Colonia Jalisco, es complicado que los padres asistan porque la mayoría trabaja todo el día”. Reconoce que hace falta acompañamiento para les estudiantes, especialmente en materia de ES, para ayudar a atender ciertas problemáticas. “Nos salen de una a dos niñas embarazadas por ciclo escolar”, agrega.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el primer lugar en embarazos adolescentes entre los países miembros, con una tasa de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años de edad. De igual manera, tiene el primer lugar en abuso sexual infantil con 5.4 millones de casos por año.

Ruth García da acompañamiento psicológico e imparte talleres de sexualidad con perspectiva de género a infancias, adolescencias y personas con discapacidad intelectual. Trabajó en la Procuraduría de Protección a Niñas, Niños y Adolescentes de Zapopan haciendo valoraciones psicológicas a los casos reportados de omisión de cuidados, abuso psicológico, abuso sexual, entre otras violencias.

Además, trabajó en una institución para personas con discapacidad intelectual donde impartía ES:

“En cuestión de adolescentes y adultos con discapacidad intelectual, algunos padres no querían que hablara de estos temas con sus hijos, pero al ser una institución pública yo tenía el derecho a hacerlo porque los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a una ES laica y libre de juicios. Y en este tiempo estaba la propuesta del pin parental, así que tenía que consultar con los padres y madres sobre qué les enseñaba a sus hijos, y lamentablemente muchos de ellos me pedían que les dijera que se esperaran al matrimonio para tener relaciones. Pero como profesional no les puedo decir eso. Usted puede decirle eso en casa, yo solo estoy dando toda la información preventiva. Los ven como angelitos asexuales, pero son personas sexuadas y tienen necesidades como cualquiera”.

Actualmente, Ruth imparte talleres de sexualidad como parte de un proyecto de la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres, en dos preparatorias de Tonalá. En estos talleres se abarcan temas como la homofobia, la transfobia, el feminismo, las relaciones de pareja, entre otros.

“Estoy en un grupo de sexólogos y un día alguien dijo que necesitaba talleristas, y yo brinqué. La primera vez llegaron cien personas en vez de 20 o 30, entonces, ya no fue taller, fue conferencia”, recuerda la sexóloga.

Recuerda haber atendido situaciones complicadas trabajando en el DIF, como el caso de una familia que alimentaba a sus hijos con agua salada, u otro en que menores de edad sufrían abuso sexual por parte de sus hermanos, pero sus papás no les creían, “se veían cosas muy feas. Es una institución gubernamental que atiende las cosas de primera necesidad. Violencia de género, doméstica, violencia infantil”.

Con voz firme Ruth hace hincapié en la importancia de que las infancias sepan nombrar su anatomía:

“nos ayuda a los adultos a entender lo que pasa en casa. No es lo mismo que te digan ‘oye mi abuelo, mi tío o mi hermano, me tocó la vulva, el pecho, el pezón’ a que te digan ‘me lamió mi paleta y me enojé’. Si nombran las cosas nosotros podemos hacer algo inmediatamente”.

Menciona que las plataformas internas de las escuelas no alcanzan a cubrir las necesidades del alumnado. A pesar de esto, Ruth considera que hay un buen pronóstico para las familias interesadas en tomar talleres de sexualidad para acompañar a su hijes.

Katy, de 15 años, recuerda que en su secundaria sólo repasaron las partes del cuerpo y hablaron sobre anticoncepción. Dice que si tiene dudas sobre ES prefiere recurrir a algún maestro de confianza, pues hablarlo con familiares y amigos la hace sentir incómoda, en especial con sus papás, “me han dejado tareas en las que tengo que preguntarles sobre educación sexual, pero si no fuera por eso por mi parte no les preguntaría. Me da vergüenza”.

Esto no sorprende a Jorge Luis Dávila, sexólogo clínico, sexólogo educativo, psicoterapeuta y educador, quien considera que “la actitud que los padres y madres tengan sobre sexualidad ante sus hijos, es la misma que van a tener sus hijos el día que crezcan”. El socio fundador del Instituto de Sexología y Desarrollo Humano del Bajío, considera que, “para hablar de sexualidad hay que quitarnos todos los prejuicios”.

Recomienda que las madres y padres busquen tomar cursos basados en lo que sus hijes necesitan:

“Llegan conmigo y me dicen ‘oye es que mi hijo me dice que es gay ¿qué hago?’ Nada, acompáñalo, entiéndelo, fórmate y lee sobre esto que atañe a tu hijo. Como los papás no leen, se hacen de muchos mitos de lo que escuchan y que han aprendido, entonces bajo esos mitos dan por hecho muchas cosas sobre sexualidad”.

Jorge Luis considera que tenemos una sociedad de padres que no se quiere informar, “a mí me tocan situaciones en escuelas donde he podido hacer intervenciones, pláticas o talleres para padres y muchos son forzados a ir. El asunto está en que no se quieren formar”.

Sobre la ES en las aulas, Jorge Luis insiste en que mucho del trabajo pendiente no está en reformar los contenidos, sino cambiar las actitudes que se tienen hacia la sexualidad, “disolver los paternalismos de maestros con el sistema puede dar una mayor apertura para dar un acompañamiento más sencillo y avanzar hacia una educación sexual más adecuada”.

El sexólogo educativo insiste en que la sexualidad se va construyendo desde varias aristas, y la ES debería considerar esto en su enfoque al abordar, no solo la biología, sino la salud reproductiva, la salud sexual psicológica, el género, y la salud sexual social, “se ha dejado más la sexualidad en un ámbito biológico o biomédico, pero si habláramos de una educación de la sexualidad, eso implicaría todo lo psicológico, lo social e incluso lo espiritual”. Especialistas y padres coinciden, la sexualidad abarca varias dimensiones.

Marcela coincide:

“no podemos apartarnos de la idea de que a los hijos no sólo los maternamos o paternamos en casa. Hay toda una sociedad, todo un sistema de ideas que nos enseña e impone un privilegio. Mis hijos por el hecho de ser varones ya nacieron con él. Aquí el v desafío como mamá ha sido desmitificar esto y tumbar ese privilegio para deconstruirlos en ese sentido. Nuestra familia está en el empeño de crear nuevas masculinidades a través de ellos. Con Dalma ha sido diferente, desde chiquita andaba marchando, desde los 5 años traía su cartel. Es un reto, por que sé que aunque yo esté empujando el sistema también empuja. Como familia estamos descubriendo nuevos mundos y estamos pagando los precios por andar en la búsqueda”.

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La Educación Sexual está en todas partes

Danielle Orendain, psicóloga educativa y tallerista en temas de menstruación, tiene dos proyectos principales en su trabajo sobre sexualidad, uno es sobre la menstruación y otro es sobre acompañamiento a personas diagnosticadas con VPH, “me gusta trabajar estos temas porque me atraviesa, lo hablo como una persona menstruante y lo hablo como una persona con VPH”.

“Mi trabajo es autogestivo. Porque si bien hay chingos de escuelas que hablan de sexualidad, como las maestrías en sexología con bases teóricas muy chidas, no es suficiente. En primer lugar, porque no es accesible. Si no es accesible para mí, cómo va a ser accesible para otras personas. Son maestrías carísimas y toman ciertas cosas que a mí no me funcionan con el cuerpo que yo habito. Un cuerpo marginalizado, prieto, que por mucho tiempo fue empobrecido; un cuerpo que no cumple con ciertas normas, y pues, las teorías siempre se basan en normas y estándares. Al tener un trabajo autogestivo es estar buscando las maneras de llevar una sexualidad que tenga que ver con lo real y no con estos cuerpos imaginarios con necesidades imaginarias”.

La psicóloga da un curso/taller a infancias para hablarles de menstruación y de sexualidad basándose en el placer:

“deteste que algunes sexólogues digan que las infancias no tienen erotismo, como si solo se tuviera a cierta edad. Y no, es parte de nosotres desde siempre. Lo que pasa es que vemos el erotismo como pornográfico, como una exigencia del orgasmo y la reproducción. El que yo les hable a les morrites de placer y que no se sientan avergonzades si se masturban desde bien chiquites, y lo disfrutan y les genera placer y tienen orgasmos, para mí es muy importante”.

Agrega que, hay que romper el paradigma de la prohibición y el castigo para erradicar la visión adultocentrista con la que se concibe la sexualidad en México, “creer todo el tiempo que les jóvenes son abusades sexualmente cuando ejercen su erotismo es parte de esta prohibición y censura al placer”.

Un ejemplo de este abordaje más amplio sobre sexualidad está en cómo concebir la menstruación, “Va más allá del sangrado, involucra factores emocionales, sociales y económicos”, de ahí la importancia de personalizar el acompañamiento: “nos atraviesan un chingo de factores para menstruar, factores emocionales, sociales, económicos…”.

Danielle hace hincapié en la importancia de contextualizar la información sobre ES que se imparte en las aulas. Considera que, para incorporar técnicas que generen una perspectiva más integral, primero hay que escuchar las necesidades de las personas que van a recibir la ES.

Explica que:

“no es lo mismo cómo recibe la información una persona de un contexto o de otro. Por ejemplo, una comunidad rural sin acceso a la atención medica primaria y secundaria…si no nos damos cuenta de que eso es necesario y volvemos a estandarizar la ES ya no es integral y ya no nos va a funcionar. Sobre el cuidado reproductivo, no es lo mismo hablarle a una morra rica blanca de la ciudad sobre cuidados reproductivos a hablarle a una morra racializada y empobrecida de la periferia. La ESI tiene prioridades que suelen ser clasistas, racistas y que no escuchan las necesidades de las personas”.

Para crear espacios autogestivos que tengan más valoración y peso, la especialista sugiere “dejar de validar tanto las voces de quienes tienen permisos institucionales para hablar y darle espacio a las alternativas” y agrega que pedirle permiso al Estado para enseñar ES es punitivista y tendencioso. “Yo entiendo que es necesario exigir una reforma educativa para que haya ESI, pero si no hay este tipo de espacios en las escuelas, ¿por qué no nos dan espacio a las personas que lo hacemos de manera autogestiva?”.

Danielle coincide con que es importante exigir reformas a nivel público, pero asegura que la ES va más allá del ámbito escolar, pues atraviesa todas las esferas de la vida. Recalca una vez más lo importante que es contextualizar la información sobre ES al contexto de cada infancia y juventud:

“pensamos siempre que no hay educación sexual, pero sí la hay; no es la ideal, pero el que nos prohíban ciertas cosas, que no nombremos correctamente los genitales, todo eso es educación sexual. Es horrible, pero es educación sexual. La recibimos desde temprana edad. Y eso es información a tomar en cuenta para saber qué abordar primero con les morrites y no tanto corregirlo, sino adaptarlo a su lenguaje. No es justo ser tan disruptiva y decirle a un morrite que su mamá o papá están equivocados, no puedo hacer eso porque genera una disociación. Es un proceso de autoaprendizaje. Compartiendo cierta información poco a poco se dan cuenta que hay cosas que les sirven y otra que no”.

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Acompañar y resistir

Quienes brindaron su testimonio en este reportaje se han agrupado, de múltiples maneras, para resistir ante un sistema que no da acompañamiento a los procesos de aprendizaje, que interpone creencias individuales sobre derechos universales y que invalida las opiniones y cuestionamientos de les niñes y adolescentes, y que además no ofrece espacios seguros para abordar temas de sexualidad con apertura e integralidad.

Regina empezó a asistir a los diálogos organizados por la maestra Lourdes Limón y reconoce que estos formaron parte crucial de su camino hacia el conocimiento sexual y que, aunque fue difícil asistir por trabas escolares y cuestiones de pandemia, este espacio fue fuente de información importante en su desarrollo.

“Si algo puedo heredarle es la rebeldía”, expresa Marcela sobre su hija, Dalma, fundadora de la colectiva Niñas en Resistencia. La adolescente asegura que “lo mejor del colectivo es tener un espacio seguro para regarla”.

La activista de 13 años menciona que siempre tuvo un espacio para sentirse segura, ya fuera acompañando a su mamá en su activismo, o en casa, donde las preguntas sobre cualquier tema pueden hacerse con apertura. También reconoce que su caso es, quizá, una excepción a la regla, “platicando con otras compañeras me di cuenta de que muchas otras morras no tenían espacios así”.

Las comunidades luchan contra las lagunas en el sistema y la violación de derechos humanos desde varios flancos de resistencia. Marcela lo expresa con claridad “se empuja, aunque el sistema empuje de regreso”.

Se resiste en casa, cuando se dialoga con niñes y jóvenes sin hacer juicios morales, como lo hace Tzizi, intentando hablar abiertamente de sexualidad con sus hijos. Se resiste cuando las trabajadoras educativas hacen uso de sus recursos para informarse a profundidad sobre temas que atañen a sus alumnes e incorporarlos a las dinámicas en el aula, como la Red de Maestras Feministas, donde ellas se apoyan y comparten estrategias y recursos de enseñanza.

Se resiste cuando especialistas comparten sus aprendizajes desde otros espacios, como el terapeuta Rodrigo de la Torre o la tallerista Ruth que, aunado a su trabajo presencial, comparten información sobre ES en sus redes sociales.

Se resiste cuando los directivos gestionan espacios de escucha, formación y acompañamiento para la comunidad educativa, como lo ha hecho Miroslava por cuatro años en la secundaria de Tlajomulco donde es directora.

Se resiste cuando se le pregunta a niñes y adolescentes cuáles son sus perspectivas, inquietudes y deseos para tratarles como iguales y personas autónomas, como hace Danielle Orendain desde su labor de acompañamiento sobre menstruación y VPH.

Se resiste cuando infancias y juventudes crean sus propios espacios seguros como lo hacen Regina y Dalma, y todes les morres que se reúnen y hablan por sí mismes.

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Esta investigación se publicó originalmente en el medio 380GDL, un medio periodístico creado en la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública y el Departamento de Estudios Socioculturales (DESO) del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

La educación sexual en Jalisco: recae en voluntades personales

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Isabella Jiménez Robles
Isabella Jiménez Robles
Periodista y estudiosa del manejo de redes sociales. Cree decididamente en que podemos aprender cada día. Quiere dedicarse al periodismo de investigación: trabajar en equipo, bucear entre información y afianzarse en las personas y sus historias. Escribe más cursi de lo que habla. Le gustan las chick flicks (incluye catálogo) y los wésterns (sin saberle) y le da gusto que la música disco esté de regreso en el top 50.

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